“Les quiero contar a todos lo que hizo este hijo de mil putas que decía ser mi amigo… El malparido se está acostando con mi mujer hace dos meses...”, pronunció furioso Eduardo Tuzzio en 2005, durante un entrenamiento con River Plate. Estaba acusando a nada más y nada menos que a Horacio Ameli, a quien consideraba un hermano.
Desde aquel día, el escándalo no dejó de perseguirlos. Poco después el Coco tuvo que colgar los botines, mientras que su compañero tuvo la posibilidad de irse a jugar a España y que al menos, por un tiempo, dejaran de cargarlo por semejante traición.
Ya pasaron 15 años desde este episodio que sacudió al vestuario del Millonario, y ni te imaginas a qué se dedica ahora Ameli, que dejó el fútbol hace mucho tiempo.
Según informa Toda Pasión, Horacio se convirtió en un importante empresario del ámbito inmobiliario. Está radicado en Rosario, Santa Fe, de donde es oriundo, pero al menos cuatro veces al año visita Villa Pehuenia, Neuquén, donde es propietario de Amarras, una hostería y complejo de cabañas que tal como se indica en su descripción, es “una increíble aldea de montaña sumergida en un entorno natural majestuoso”, al pie del lago Aluminé, que está abrazado por la Cordillera de los Andes. ¡Soñado!
Allí, el exjugador es una persona valorada y muy reconocida. Carlos Koopmann, el intendente de Zapala, localidad por la que hay que pasar de camino a la Villa, le dijo a Toda Pasión que él es muy amigable. “Le ha dado trabajo a mucha gente, construyó la mejor hostería de Villa Pehuenia y para eso contrató a una empresa de acá, Pehuenia Construcciones, con lo cual movilizó muchísimo la zona”, agregó.
Te puede interesar





