A medida que MasterChef avanza, cada gala de eliminación de domingo se vuelve más difícil: las emociones están siempre a flor de piel. Este domingo fue una noche muy difícil para varias participantes: Silvana y Delfina no pudieron evitar el momento de crisis y de lágrimas.
Como cada domingo, una persona debía abandonar el certamen. Los platos más flojos de la noche en MasterChef fueron los de Delfina, Silvana y Antonio.
Aunque el jurado admitió que la decisión fue difícil, al final de la noche las cosas estaban claras: Delfina Gayoso debió abandonar el certamen y se despidió con mucha emoción del jurado, de Wanda Nara y de sus compañeros.
Sin embargo, el momento terminó siendo agridulce, ya que con el buen humor y la sonrisa que la caracteriza, Delfina agradeció al jurado y les expresó sus ganas de seguir formándose, de continuar sus estudios y de llegar a ser colega de Damián Betular, Donato de Santis y de Germán Martitegui.
Wanda Nara también se emocionó y Delfina, al grito de: "¡No llorés Wanda!", la abrazó antes de irse para siempre de la cocina de MasterChef.
MasterChef: una participante rompió en llanto y Donato de Santis y Wanda Nara no pudieron evitar las lágrimas
A medida que MasterChef avanza, cada gala de eliminación de domingo se vuelve más difícil: las emociones están siempre a flor de piel.
Este domingo fue una noche muy difícil para dos participantes, pero la que peor lo pasó fue Silvana, quien tuvo una crisis de llanto de la que le costó sobreponerse.
Sin embargo, Germán Martitegui y Damián Betular admiraron su capacidad para sobreponerse e igual presentar el plato de chorizos, salsa y guarnición.
Germán Martitegui llegó a decir que la actitud de Silvana demostraba: "Una valentía increíble".
Las lágrimas de Silvana enternecieron al jurado y también a Wanda Nara, quien estaba visiblemente emocionada y no pudo evitar las lágrimas.
A continuación, con el ambiente aún bastante tenso, le llegó el turno de emocionarse a Donato de Santis.
El cocinero italiano estaba evaluando la preparación de María Sol cuando le llegaron las lágrimas, que le empañaron los lentes.
Para el chef, el plato de María Sol le hablaba de familia, de recuerdos, de inmigrantes en Argentina, una historia que él siente muy cercana y que por eso lo movilizó, sensación que le contagió a María Sol y a Wanda Nara.






