Luces y sombras en el regreso de BTS: entre chistes de mal gusto y acusaciones de apropiación cultural
El paso de BTS en "The Tonight Show" quedó marcado por un comentario insensible del humorista del programa y por las críticas académicas a la representación histórica en su nuevo proyecto, Arirang.
Académicos de la Universidad de Howard analizaron el video de BTS y rescataron el valor del debate y el intercambio histórico entre el K-pop y la cultura negra.
El regreso de BTS a la televisión estadounidense de la mano de Jimmy Fallon prometía ser una fiesta absoluta para el "ARMY" (su base global de fanáticos). Sin embargo, detrás de la imponente presentación musical en el Museo Guggenheim, la visita de la superbanda de K-pop quedó envuelta en una densa nube de controversias que involucran tensiones raciales, el humor televisivo y la revisión histórica de la cultura afroamericana.
El primer foco de conflicto ocurrió tras bambalinas. Seth Herzog, el comediante residente encargado de "calentar" al público antes de la grabación, lanzó un comentario que las redes sociales no tardaron en repudiar. Sabiendo que el estudio estaba lleno de fanáticos de la banda surcoreana, Herzog preguntó: “¿Alguien aquí de Corea del Norte? ¿No? ¿Nadie?”.
bts en el guggenheim
La referencia humorística a la división de la península coreana fue catalogada inmediatamente como insensible y racista por los fans. Según reportes de la prensa estadounidense, el malestar fue tal que ejecutivos de la cadena NBC tuvieron que intervenir, y Herzog debió disculparse con el grupo. El hecho dejó en evidencia una realidad incómoda de la industria: hoy en día, las mediciones de rating y las interacciones en redes hacen que la televisión estadounidense necesite mucho más a BTS de lo que los músicos necesitan a la pantalla tradicional.
La polémica de Arirang y la "invisibilización" en la Universidad de Howard
La controversia más profunda, sin embargo, salpica directamente al equipo creativo de BTS. Semanas atrás, el grupo lanzó un tráiler animado para promocionar su álbum Arirang. En él, rescatan una historia real y fascinante: en 1896, siete estudiantes coreanos se matricularon en la Universidad de Howard(Washington D.C.) y grabaron allí por primera vez en la historia la canción folclórica Arirang en territorio estadounidense.
El problema radica en que Howard es una HBCU (Universidad Históricamente Negra). Críticos culturales y creadores de contenido señalaron que el video animado "borró" la negritud de la institución:
Los personajes del público que aparecen en el campus no son representados como personas negras.
Se incluyó la icónica Biblioteca Founders, un tesoro nacional de la cultura afroamericana, la cual ni siquiera había sido construida en 1896.
bts arirang cover
Considerando la profunda deuda estética, rítmica y cultural que el K-pop tiene con la música negra, la omisión generó una fuerte decepción en sectores de la comunidad.
La respuesta de la academia: "el arte es una conversación"
Lejos de la cultura de la cancelación de TikTok, la respuesta más constructiva llegó de la propia Universidad de Howard. En un ensayo titulado "Antes de BTS: Cómo la Universidad de Howard ayudó a elevar la cultura coreana y cómo la cultura negra influyó en el K-Pop", los académicos Cedric Mobley, Christen Hill y Yawen Deng analizaron el fenómeno.
Si bien marcaron los errores históricos y la falta de sensibilidad del video, los autores rescataron el valor del intercambio cultural. Recordaron que las universidades históricamente negras siempre han sido refugios de diversidad global.
"Incluso cuando un punto de partida parece históricamente imperfecto, puede actuar como un catalizador para una comprensión más profunda, porque, después de todo, es arte, y el arte en su esencia es una conversación", reflexionó Alexander McSwain, profesor de Howard citado en el ensayo.
Embed
El artículo de Howard también destaca la existencia de 1OAK, el primer equipo de baile de K-pop en una universidad históricamente negra, demostrando que la intersección cultural ya ocurre de forma orgánica en las aulas.
Este cruce de eventos funciona como un recordatorio de que la deconstrucción y el respeto cultural no son metas fijas, sino prácticas constantes. Ni los guionistas de la televisión norteamericana están exentos de revisar sus sesgos, ni las grandes maquinarias del pop asiático pueden utilizar hitos de la historia ajena sin el debido rigor y respeto. El error no debe abordarse desde la defensa corporativa, sino como una oportunidad de aprendizaje para la industria del entretenimiento.