La historia de amor de Santiago del Moro
Ella vivía a la vuelta de su casa y fue su segunda novia. La primera fue una chica que había ido a pasar el verano al pueblo y que, antes de irse, le dijo que daba por terminada la relación, “sin rencores”. El joven Santiago no entendió bien qué significaba esa frase, pero quedó triste… hasta que se animó a conquistar a María José.
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Desde entonces, están juntos. Nunca se casaron, pero formaron una familia sólida, lejos del ruido mediático y con una complicidad que el propio conductor define como esencial para su vida. “Yo no podría ser nada si no fuera por ella”, asegura del Moro cada vez que se refiere a su compañera de vida.
“Ella no mira mucha tele, no está pendiente de las noticias, no se fija en lo que dicen los portales, no le interesa si alguien me critica. Tiene otras prioridades y juntos formamos un equipo que siempre va para adelante. Para ella es más importante el boletín de mis hijas que la primicia más exclusiva”, expresó el conductor.
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Su día a día es muy intenso. Arranca temprano con El Club del Moro, el programa que lidera en La 100, y continúa con las grabaciones y transmisiones de Gran Hermano. Por eso, valora como sagrado el momento de regresar a su casa y reencontrarse con su familia.
Juntos, Santiago y María José son padres de tres hijas: Catalina, Amanda y Santa, la más pequeña. Sobre el nombre, el conductor contó en sus redes sociales que creían que sería un varón y se llamaría Santo o Santos, pero cuando supieron que era una nena, eligieron el nombre Santa, aprobado con entusiasmo por sus hermanas.
La historia de Santiago del Moro y María José Sánchez es un ejemplo de amor que trasciende el tiempo y la fama. Un vínculo que comenzó en la adolescencia y que hoy sigue firme, acompañado por una vida familiar alejada del ruido, pero llena de sentido.