Guillermo Andino tuvo coronavirus junto a su hija Sofía y vivió días de mucha angustia. Se aisló en una habitación lejos del resto de la familia y el mundo se le vino abajo. Pensó lo peor, por afortunadamente ya está recuperado y regresó a su trabajo en el canal América.
Sus compañeros lo recibieron con mucho cariño y le preguntaron cómo se sentía. El periodista aseguró que ahora estaba muy bien, pero que transitar la enfermedad no fue para nada fácil.
“Cuando ves eso decís ‘¿me tocará a mí o no?’. La pregunta que uno se hace en estos casos es ‘¿cómo será conmigo?’”, expresó con la sensibilidad a flor de piel. También recordó un episodio muy duro que le tocó vivir hace 30 años.
“A los 20 tuve tuberculosis y me traté en un hospital público. Haciendo un noticiero empecé a sentirme muy mal y expectorar sangre. En 1988 me aislé seis meses a una quinta en La Reja -Moreno-. Era realmente muy contagioso. Pero a esa edad vos sentís que lo vas a superar. Me dieron una inyección por día y me curé. Había bajado diez o doce kilos. Pero esto es distinto, porque también te imaginás qué pasa si la cosa viene mal... Yo siempre digo que mi mejor producción no fue ningún programa de TV, es mi familia. Con Caro tenemos tres hijos maravillosos. Entre los cinco nos apoyábamos y el miedo era no poder contarla”, agregó conmovido.
El querido presentador indicó que durante sus días con Covid no tuvo fiebre, pero sí dolores de cabeza insoportables. Según reconoció, lo que lo ayudó a superar todo fue el gran apoyo de su familia. Andino también indicó que el peor día, tuvo un sueño muy especial con su papá, a quien extraña demasiado.
“Soñé que caminaba con mi viejo por la playa, sin hablar. Yo estaba así, con 52 años, más grande que él. Fue como una caminata muy tranquilizadora", expresó. Todo comenzó a cambiar a partir del noveno día con la enfermedad, ya que presentó una mejoría notable. “Solo quería que me dieran el alta. Lo pasé sin problemas respiratorios, que era lo que yo más temía”, concluyó.
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