Fede Bal está nostálgico. Después de separarse de Sofía Aldrey se dio cuenta de que tenía 20 kilos de más y decidió iniciar un plan para bajar de peso. Ya perdió cinco kilos en menos de un mes y está muy entusiasmado, pero hay otro tema que le da mucha angustia.
La mayoría de sus amigos se fueron a vivir al exterior en busca de una nueva vida y él se quedó acá. Aunque no está arrepentido de su decisión, no es fácil encontrarse solo de un día para el otro, pero aprovechó para hacer catarsis en sus redes sociales.
“En mis 31 años, nunca viví tan de cerca el exilio de tantos amigos míos. Se van del país, en busca de una vida mejor. Por lo menos eso dicen", comenzó explicando, y enumeró las frases que más escuchó: "‘Acá llegue al techo’, ‘Así no se puede vivir más’, ‘Tengo ganas de probar algo nuevo’”.
Acto seguido reflexionó: “Me pregunto dónde quedó el respeto por nuestros antepasados (todos somos hijos de inmigrantes), en el venir a buscar y apostar una nueva vida de oportunidades en este país. ¿Seremos esto? Yendo de país en país cuando en el anterior se cumplió nuestras expectativas, o ¿se llegó a ese ‘techo’ del que muchos hablan?”.
El hijo de Carmen Barbieri reconoció que él también se queja de la inseguridad, de no poder llegar a pagar algunas cosas y hasta muchas veces se replantea su trabajo y reniega contra el gobierno de turno. A pesar de todo lo negativo que puede llegar a tener la Argentina, él no quiere irse a vivir al exterior: “Elijo este país, antes que cualquier otro. Elijo estar cerca de mi mamá antes que cualquier otra cosa. Cerca de los que quiero, los que me quieren, mis amigos”.
Para atajarse de cualquier tipo de crítica malintencionada, aclaró: “No tienen idea de lo que fue crecer en el medio, de los años de malaria con mis papás, de verlos hacer malabares para que tenga una buena educación y poder tener siempre comida y algún juguete que le sobraba a mis primos para el día de mi cumple”.
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