El pasado viernes fallecía la actriz Helen McCrory con tan solo 52 años y tras una dura batalla contra el cáncer. Las muestras de cariño mostradas a la actriz de series como Peaky Blinders o de las películas de Harry Potter no dejaron de mostrarse en todo el mundo. Ahora llegó el turno de su marido, el también actor Damian Lewis, quien compartió una carta donde recuerda a la que fue su esposa durante 15 años.
La carta
"Mientras me siento a escribir esto, puedo oír a Helen gritándome desde la cama ‘No lo alargues mucho, Damian, no va sobre ti’. Lo intentaré, pero en un fin de semana en que los periódicos, correctamente, le estarán mostrando sus respetos al Duque de Edimburgo, miles de otros alrededor del mundo habrán estado recordando a mi duquesa, mi pequeña, de la realeza por su propio derecho. Y me gustaría decir la mía”, comienza el recuerdo a Helen McCrory
“Cuando digo realeza, me refiero obviamente a la estima en la que se tenía a Helen en este negocio. Su sobrenombre para muchos era el de Dama Helen (mis disculpas, Dama Helen), y a pesar de que nunca sabremos si eso se habría convertido en una realidad, creo que secretamente sí lo sabíamos”, continúa Damian Lewis.
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"Ya te extraño"
En sus palabras, el actor quiso rendir tributo a una persona “que fue incluso más brillante como persona que como actriz”, e incluye confesiones tan emotivas como este “ya te extraño”.
En referencia a cómo Helen McCrory pasó los últimos días de su vida, destacó que “brilló más en los últimos meses de lo que puedas imaginar que pueda brillar la estrella más luminosa”. La pareja tiene dos hijos de 14 y 15 años, Manon y Gulliver, que fueron concienciándose de que su madre se estaba marchando. “Ella ayudó a normalizar su muerte mientras continuaba siendo feliz a pesar de los dolores de la última etapa de su enfermedad”, confiesa su esposo.
Disfrutar del momento
Damian Lewis quiso remarcar cómo era Helen como ser humano. “Vivía siguiendo los principios de la bondad y la generosidad para hacer del mundo un lugar mejor” y añade que “incluso cuando estaba muriéndose, en sus últimos días, cuando hablábamos de nuestras maravillosas carreras, me dijo repetidamente ‘muchas gracias’ en su estado de medio delirio”.
De “naturaleza buena y dulce”, Helen McCrory era muy divertida. “Hay poca gente graciosa… ella lo era a más no poder”, confiesa Lewis quien añade que ”nunca conoció a nadie con mejores modales”. Pero si hay algo con lo que se queda es con la intensidad con la que vivió: “Nunca conocí a nadie con la capacidad de disfrutar tanto de la vida. Su habilidad para permanecer en el presente y disfrutar del momento fue inspiradora”. Y así es como la quiere recordar.
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