Continúa el drama judicial en Hollywood. Las demandas cruzadas entre Blake Lively y Justin Baldoni por el conflictivo rodaje de Romper el círculo no lograron resolverse en instancia previa y el caso avanzará a juicio.
Ambos actores tuvieron un cara a cara ante la jueza Sarah Cave en los tribunales de Nueva York, en un intento por alcanzar un acuerdo que evitara el proceso oral. Sin embargo, las diferencias fueron irreconciliables y se confirmó que la causa comenzará el 18 de mayo.
El único que hizo declaraciones fue Bryan Freedman, abogado del director, quien aseguró que espera “con ansias” la fecha fijada. De todos modos, dejó abierta la posibilidad de una negociación antes del inicio del juicio: “El caso seguirá adelante. Siempre hay posibilidad de acordar. Veremos”, sostuvo.
Un enfrentamiento en Hollywood que escaló
El conflicto estalló luego de que Lively denunciara a Baldoni por acoso durante el rodaje del film, que fue uno de los éxitos de taquilla de 2024. Lo que comenzó como tensiones detrás de escena terminó en una batalla judicial millonaria.
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Baldoni respondió con una demanda contra la actriz y su esposo, Ryan Reynolds, por 400 millones de dólares. Además, presentó reclamos económicos contra The Walt Disney Company por un presunto chiste en Deadpool & Wolverine que, según sostiene, estaría inspirado en su figura.
Desde diciembre de 2024, cuando el caso salió a la luz, se acumularon múltiples presentaciones judiciales. Incluso quedaron involucradas figuras y compañías como Taylor Swift, Marvel Studios y The New York Times.
Según documentos judiciales publicados por Page Six, se filtraron mensajes privados en los que Swift habría calificado a Baldoni como “payaso” y “director tonto”. La controversia también habría impactado en la relación entre la cantante y la actriz, que ya no se mostrarían tan cercanas como antes.
Cara a cara en tribunales
Para evitar que se cayeran sus respectivas demandas, ambos actores debieron presentarse personalmente ante la Justicia. Baldoni asistió acompañado por su esposa, Emily, mientras que Lively llegó sin Reynolds y junto a su equipo de asistentes.
Lo que empezó como un éxito cinematográfico terminó convertido en uno de los escándalos judiciales más resonantes de Hollywood en los últimos años. Y, salvo un giro inesperado, será un jurado quien tenga la última palabra.