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Espectáculos Mirtha Legrand | Villa Cañás |

La pintoresca casa de Mirtha Legrand en Villa Cañás: el lugar donde nació una leyenda

La reconocida diva de los almuerzos, Mirtha Legrand, nació y pasó los primeros años de vida en Villa Cañás, una localidad ubicada en la punta de la bota de la provincia de Santa Fe. Junto a su familia, dejaron un legado que aún hoy se reflota en cada oportunidad que surge. Mirá las fotos y el video.

Mirtha Legrand nació el 23 de febrero de 1927, en una casa de Villa Cañás, provincia de Santa Fe. Allí pasó los primeros años de su vida junto a sus padres, José Martínez y Rosa Suárez, y sus dos hermanos, José A. Martínez Suárez y María Aurelia Paula Martínez Suárez (Goldy).

Rosa María Juana Martínez Suárez, más conocida como la "Chiqui" residió en ese hogar hasta sus 7 años. Luego en 1934, su madre, Rosa Suárez y hermanos se trasladaron a Rosario, donde continuaron sus estudios en el Colegio María Auxiliadora. Su padre regresaba todos los fines de semana para visitarlos mientras se encargaba de su comercio local de Villa Cañás.

AIRE recorrió la casa de la leyenda santafesina. La vivienda se conserva, en su mayoría, intacta. Desde hace más de 60 años, la propiedad le pertenece a la familia López. Acá te contamos su historia, en exclusiva.

La casa donde Mirtha Legrand pasó sus primeros años, un símbolo de Villa Cañas

En el 624 de la calle 53 de Villa Cañás, a tan solo 100 metros de la plaza central, se encuentra la que fuera la casa de la familia de Legrand.

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El frente de la casa en la que Mirtha Legrand pasó sus primeros años de vida, se mantiene intacta. Maiquel Torcatt / Aire Digital

El frente de la casa en la que Mirtha Legrand pasó sus primeros años de vida, se mantiene intacta. Maiquel Torcatt / Aire Digital

Desde hace más de 60 años la propiedad le pertenece a la familia López, pero ahora los dos hermanos decidieron ponerla a la venta.

El paso de los años no pudo borrar las marcas que una vez José Martínez, el padre de Mirtha, estampó para que el tiempo no hiciera de su vida una simple estadía en esa casa que aún hoy es buscada como “el lugar donde nació la leyenda”.

El cuarto situado frente al inmueble aún hoy se usa como un local comercial, en donde en la década del 1920 se ubicó uno de los bazares, hoy hay una bicicletería que antes fue una lotería y otros rubros que su actual dueño evoca con nostalgia.

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La estructura del toldo desplegable supo resguardar del sol la vidriera del bazar.  Maiquel Torcatt / Aire Digital

La estructura del toldo desplegable supo resguardar del sol la vidriera del bazar.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

La estructura de toldo desplegable es la original que supo resguardar del sol la vidriera del bazar. Importada desde Inglaterra y de bronce, su mecanismo se mantiene intacto.

Los vidrios de las puertas de ingreso al negocio son las originales y están sombreadas con una vieja técnica a través de la cual con un pincel y ácido se grababan las letras de la familia propietaria. Si uno se para de perfil sobre la puerta, puede ver con claridad las letras JM.

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Como toda vivienda tradicional española, los dormitorios estaban conectados entre sí y desembocaban en el patio.  Maiquel Torcatt / Aire Digital

Como toda vivienda tradicional española, los dormitorios estaban conectados entre sí y desembocaban en el patio.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

La vivienda de Mirtha Legrand mantiene su forma original

La entrada está marcada por un pasillo largo coronado por su puerta original. Los pisos poseen cerámicos con formas de panal de abeja y los retazos de mármol se observan en los diferentes ambientes. Las puertas biseladas son aquellas que oscilaron entre las manos de Mirtha y su familia de ambiente en ambiente.

Las anécdotas rodean la vivienda que se construyó bajo el agudo ojo del patriarca Martínez. Una de estas cuenta que el comerciante era exigente con su albañil y le marcaba a diario cómo quería que quedaran las baldosas con formas de rombos. Tal fue el hartazgo del trabajador, que a modo de recuerdo, colocó una baldosa al revés.

Los cuartos mantienen sus dimensiones originales, los pisos de pinotea y sus compuertas de dos por dos. Como toda vivienda tradicional española, los dormitorios estaban conectados entre sí. La pieza en donde la diva de los almuerzos comenzó a forjar sus sueños y que compartió con su hermana María Aurelia Paula Martínez Suárez (Goldy) sigue conectada a la pieza que fuera de sus padres y hermano.

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En una de las puertas se observa un pestillo antiguo de hierro que funcionaba como alarma. Maiquel Torcatt / Aire Digital

En una de las puertas se observa un pestillo antiguo de hierro que funcionaba como alarma. Maiquel Torcatt / Aire Digital

“El papá de Mirtha tenía alarma”, cuenta Carlos López al mismo tiempo que muestra un pestillo antiguo de hierro sobre una de las hojas de la puerta del bazar que daba al patio de la vivienda. “Ya le habían robado dos veces cuando decidió instalar el mecanismo. Él cerraba la puerta. Conectaba una fulminante a la cerradura, al intentar abrirla, se disparaba una explosión”, cuenta entre risas al mismo tiempo que señala la pieza original.

Hoy la vivienda que muchos buscan para alquilar y presumir sobre su estancia, sigue siendo un símbolo de la ciudad con precio y a la venta al mejor postor.

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La nota original fue publicada por la periodista Romina Elizalde