Cuando uno llega a Villa Cañás, el aire que respira es fresco. El tránsito se siente ágil y amigable en un entorno donde conviven los autos de gran porte junto a motos y bicicletas. La avenida de ingreso a la ciudad pinta de cuerpo entero a su gente que se reúne en un solo espacio para compartir el momento de esparcimiento de la jornada. Ya sea tomando mate, corriendo o practicando con su instrumento musical para el próximo carnaval. Todos están ahí y todos comparten el placer del saludo.
La Avenida 51 es el escenario en el que se desplaza una importante porción de Villa Cañás y una referencia obligada para ubicarse. La arteria se extiende de norte a sur, abarca el ancho de la ciudad y es atravesada por gran parte de las calles principales.
Grupos de deportistas corriendo, aficionados a la música practicando con sus instrumentos, obreros trabajando y parejas disfrutando del espacio son solo algunas de las escenas que se plasman a diario todas las tardes en el epicentro de la localidad.
A lo largo de las más de diez cuadras de extensión del paseo principal se levantan las estructuras de diferentes tamaños y a lo ancho se ubican las plazas, un escenario, el paseo cultural Legrand e instituciones que hacen a la vida de los cañaseños, como el Concejo Municipal y la Terminal de Colectivos.
Las historias se entrelazan en las diferentes esquinas de Villa Cañás, donde un pedazo del pasado se puede volver a revivir con un simple relato. Las mesas del hotel-bar Colón son las bases de largas amistades que se consolidaron con el paso de los años y a fuerza de cafés. En esta ciudad, que se ubica en la punta de la bota, también vivió la reconocida diva de los almuerzos Mirtha Legrand. Junto a su familia, dejaron un legado que aún hoy se reflota en cada oportunidad que surge.
El bar Colón, el punto de paso obligado en Villa Cañás
Las anécdotas, tristezas y alegrías retumban y se almacenan en las paredes del hotel-bar Colón desde hace más de 100 años. Ubicado en la intersección de las Avenidas 50 y 51, es paso obligado para todos los cañaseños.
Desde las 7 de la mañana y hasta las 12 de la noche, el café y el vermut intercambian sus roles protagónicos.
Fundado al mismo tiempo que la ciudad, el hotel Colón está abierto desde el año 1902 y con el pasar del tiempo se fue adaptando al ritmo de una sociedad cambiante.
En sus mesas pasaron infinidad de celebridades entre las que se destaca Mirtha Legrand. En una de las paredes del bar hay una galería de imágenes improvisada donde se pueden ver las fotos de figuras del espectáculo, el deporte y la música que posaron durante sus visitas a Villa Cañás.
Desde el año 1969, el bar es propiedad de los hermanos Jorge y Roberto Vallesi que todos los días se instalan en la barra para cumplir con los pedidos de sus clientes.
“La cafetería es lo que más se mueve durante la mañana. A la tardecita el vermut, a la noche las hamburguesas y los tostados”, cuenta Jorge Vallesi a AIRE.
Aparte de Mirtha Legrand, una de las figuras que marcó a sus propietarios fue el paso por la ciudad del ex gobernador Carlos Reutemann.
Los festivales artísticos dejaron lo suyo, con el paso de figuras estelares como Valeria Lynch, cantantes del ámbito del folklore como Soledad Pastorutti, fueron algunos de los famosos que Vallesi enumeró.
Los “muchachos”, habitúes del bar, no solo tienen sus mesas asignadas sino que sus asientos y horarios también son fijos. A partir de la media mañana se suceden las reuniones, en las mesas desfilan los cafés y los cortados que son acompañados entre medialunas y tostados. Tres de las mesas son señaladas como las “fijas”: sus ocupantes llegan a la misma hora y repiten el ritual de la jornada anterior. Los volúmenes de las voces son elevados, entre risas y diálogos se pasa la mañana.
Sergio, vecino del bar y propietario de la óptica que se ubica enfrente, se califica como un “mal tomador de café”. A diario cruza la calle que separa su local del bar para beber el brebaje a las apuradas. “Es una tradición y una necesidad de comunicación, acá la gente se nutre de lo que necesita saber”, detalla.
La casa donde Mirtha Legrand pasó sus primeros años, un símbolo de Villa Cañas
Una partida de ajedrez y una palabra en alemán fueron las claves para tener acceso a los ambientes que en sus primeros años de vida habitó Rosa María Juana Martínez Suárez, más conocida como Mirtha “La Chiqui” Legrand.
En el 624 de la calle 53 de Villa Cañás, a tan solo 100 metros de la plaza central, se encuentra la que fuera la casa de la familia de Legrand.
Desde hace más de 60 años la propiedad le pertenece a la familia López, pero ahora los dos hermanos decidieron ponerla a la venta.
El paso de los años no pudo borrar las señas que una vez José Martínez, el padre de Mirtha, estampó para que el tiempo no hiciera de su vida una simple estadía en esa casa que aún hoy es buscada como “el lugar donde nació la leyenda”.
El cuarto situado frente del inmueble aún hoy se usa como un local, en donde en la década del 1920 se ubicó uno de los bazares, hay una bicicletería que antes fue una lotería y otros rubros que su actual dueño evoca con nostalgia.
La estructura de toldo desplegable es la original que supo resguardar del sol la vidriera del bazar. Importada desde Inglaterra y de bronce, su mecanismo se mantiene intacto.
Los vidrios de las puertas de ingreso al negocio son las originales y están sombreadas con una vieja técnica a través de la cual con un pincel y ácido se grababan las letras de la familia propietaria. Si uno se para de perfil sobre la puerta, puede ver con claridad las letras JM.
La vivienda mantiene su forma original: la entrada está marcada por un pasillo largo coronado por su puerta original. Los pisos poseen cerámicos con formas de panal abeja y los retazos de mármol se observan en los diferentes ambientes. Las puertas biseladas son aquellas que oscilaron entre las manos de Mirtha y su familia de ambiente en ambiente.
Las anécdotas rodean la vivienda, que se construyó bajo el agudo ojo del patriarca Martínez. Una de estas cuenta que el comerciante era exigente con su albañil y le marcaba a diario cómo quería que quedaran las baldosas con formas de rombos. Tal fue el hartazgo del trabajador, que a modo de recuerdo, colocó una baldosa al revés.
Los cuartos mantienen sus dimensiones originales, los pisos de pinotea y sus compuertas de dos por dos. Como toda vivienda tradicional española, los dormitorios estaban conectados entre sí. La pieza en donde la diva de los almuerzos comenzó a forjar sus sueños y que compartió con su hermana María Aurelia Paula Martínez Suárez (Goldie) sigue conectada a la pieza que fuera de sus padres y hermano.
“El papá de Mirtha tenía alarma”, cuenta Carlos López al mismo tiempo que muestra un pestillo antiguo de hierro sobre una de las hojas de la puerta del bazar que daba al patio de la vivienda. “Ya le habían robado dos veces cuando decidió instalar el mecanismo. Él cerraba la puerta. Conectaba una fulminante a la cerradura, al intentar abrirla, se disparaba una explosión”, cuenta entre risas al mismo tiempo que señala la pieza original.
Hoy la vivienda que muchos buscan para alquilar y presumir sobre su estancia, sigue siendo un símbolo de la ciudad con precio y a la venta al mejor postor.
Las actividades deportivas y culturales se consolidan
Caracterizada por las actividades acuáticas que se desarrollan en el camping municipal Virginia Díaz, hoy la falta de agua en la cuenca de Las Encadenadas se sufre en la laguna de Villa Cañás. “En este momento la actividad es nula, se puede venir a comer un asado. El lugar tiene una pileta que se llena con agua salada y asadores en donde la gente puede cocinarse”, relata Matías Pujol, encargado de la entrada del camping.
“Esto si hubiese habido agua hay mucha actividad náutica: lanchas, sky, motos de agua, kitesurf. Todo lo que se puede hacer, se hace. No se restringe nada”, aseguró el encargado. El predio cuenta con una pileta de agua salada que se ofrece a los vecinos que llegan al predio.
Con diferentes propuestas que van desde lo cultural a deportivo, la ciudad de Villa Cañás busca captar a sus habitantes y a los turistas. Como sucede hace más de 20 años, en marzo se celebrará la 21° edición de la fiesta de los artesanos en la localidad. Con un escenario colorido y amplio, los artesanos llegan a Villa Cañás para ofrecer sus productos a los vecinos y turistas que se acercan al paseo para disfrutar del tiempo libre.














