En sus más de cien años de historia, el cine enseñó muchas cosas, la magia del séptimo arte sirvió para darle visibilidad al movimiento LGTBIQ+ a través de personajes que aparecen llenos de tópicos, a veces con algunas con interpretaciones ridículas y muchas otras con papeles memorables, pero siempre creando nuevos referentes, necesarios para las actuales y nuevas generaciones, así como los testimonios de personas famosas LGTB que hablaron sin miedo de su identidad sexual.
En los últimos años, las historias LGTBIQ+ no solo se convirtieron en grandes éxitos de crítica y público, sino que también fueron ternadas en diferentes premios. Este es el caso de "Moonlight"-catalogada como una de las mejores películas del género-es el segundo film de Barry Jenkins, que sorprendió gratamente consiguiendo ocho nominaciones a los premios Oscar, incluyendo las categorías de mejor película y mejor director.
Más avances de las últimas décadas en el cine LGTBIQ
Las películas que se trasladan a la gran pantalla ya no están limitadas por presupuestos reducidos y su producción floreció bastante en los primeros 20 años del siglo XXI. Por eso, desde Aire de Santa Fe acompañamos la celebración de los 12 años del matrimonio igualitario en Argentina con una lista de películas imperdibles, que, a nuestro juicio, son las mejores películas LGTBIQ+ de la historia, para que disfrutes de una buena dosis de cine repleta de diversidad sexual.
Call me by your name (2017)
Elio, (Timothée Chalamet), un chico de 17 años, pasa los días del verano de 1983 en la villa italiana de sus padres tocando música clásica y ligoteando con su amiga Marzia (Esther Garrel). Un día, Oliver (Armie Hammer), un cautivador investigador americano, llega para ayudar al padre de Elio como becario durante el verano. Ambos descubrirán el despertar sexual a lo largo de un verano que cambiará sus vidas para siempre.
Por qué tenés que verla: consiguió un Oscar al Mejor Guión Adaptado (es la versión cinematográfica de una preciosa novela de André Aciman), comienza como una preciosa amistad y desemboca como una maravillosa historia de amor.
Carol (2015)
Nueva York, principios de los años cincuenta. Es Navidad y Therese Belivet (Rooney Mara) es una joven sin muchos recursos que trabaja temporalmente en una juguetería de Manhattan. Tiene un novio, Richard (Jake Lacy), un joven apuesto al que realmente no quiere y que la pasea en bicicleta. Su verdadero sueño es ser fotógrafa, y su talento fotográfico tiene un futuro prometedor. Pero Therese todavía no se ha encontrado a sí misma.
Por qué tenés que verla: preciosa adaptación de la novela homónima de Patricia Highsmith, delicada, sencilla y muy inspiradora, sobre unos tiempos en los que no se permitían las relaciones lésbicas y no estaban en absoluto bien visto.
A primera vista (2015)
Es el final del verano en São Paulo. Leonardo, de 15 años, es ciego. Él querría ser más independiente, estudiar en el extranjero, y también enamorarse. Un día Gabriel, un nuevo estudiante, llega a su clase. Los dos adolescentes se hacen amigos y poco a poco su amistad parece evolucionar hacia algo más. Pero ¿cómo Leonardo podría seducir a Gabriel y saber si le gusta, si no puede verlo?
Por qué tenés que verla: propone una reflexión muy interesante sobre cómo una persona invidente descubre su orientación sexual si nunca vio ni a un hombre ni a una mujer.
Rocketman (2019)
La película sigue el fantástico viaje de transformación del tímido prodigio del piano Reginald Dwight a la superestrella internacional Elton John. Esta historia inspiradora, ambientada en las canciones más queridas de Elton John e interpretada por la estrella Taron Egerton, cuenta la historia de cómo un chico normal de un pueblo pequeño se convirtió en una de las figuras más icónicas de la cultura pop.
Por qué tenés que verla: aunque el propio artista impulso rodaje de la película, no es una obra biografica sobre su vida, sino que deja claro sus luces y sus sombras. Ganó el Oscar a la Mejor Canción Original por 'I'm Gonna Love Me Again'.
Súper empollonas (2019)
Dos estudiantes de último año de instituto se dan cuenta de una terrible verdad el día antes de su graduación: han trabajado tanto que no han sido capaces de divertirse. Las dos jóvenes deciden hacer todo lo posible para convertir en la noche de la graduación en una velada tan épica que consiga compensar los 4 años de esfuerzos que han tenido que acometer.
Por qué tenés que verla: la película se deja ver y tiene un claro mensaje de empoderamiento al final, aunque te va a dar la sensación de que ya la viste millones de veces.
Cloudburst (2011)
Una pareja de lesbianas (Olympia Dukakis y Brenda Fricker) que llevan juntas más de 30 años escapa de su residencia de ancianos y se dirige en coche hacia Canadá para casarse. En su camino, recogerán a un joven autoestopista (Ryan Doucette).
Por qué tenés que verla: sin complejos, divertida y obscena a ratos, es elegante y sencilla, de esas películas que vale la pena ver. Una especie de Thelma y Louse lésbico y maravilloso.
Con Amor, Simon (2018)
Simon Spier es un adolescente de 16 años que no se atreve a revelar su homosexualidad, ya que prefiere esperar al musical que se celebra en secundaria. Un día, uno de sus correos llega a manos equivocadas y Simon empieza a ser chantajeado con su secreto: debe ayudar al 'payaso' de clase a conseguir salir con la chica que le gusta o su homosexualidad será revelada junto con el nombre del chico con el que estaba hablando.
Por qué tenés que verla: Greg Berlanti (Como la vida misma) dirige esta adaptación de la novela homónima escrita por Becky Albertalli. Un drama adolescente fresco y sin golpes bajos.
Identidad borrada (2018)
La historia se centra en el hijo de un pastor Bautista de una ciudad de Arkansas. El joven con 19 años decide contarles a sus padres que es homosexual. Ante esta confesión le envían a 'Love in action', un programa de conversión en el que a través de doce pasos y muchas lecturas de la Biblia, intentan suprimir esta identidad.
Por qué tenés que verla: el reparto vale la pena, Lucas Hedges (‘Manchester bajo el mar’) es, junto con Timothée Chalamet, el actor más brillante de su generación. Nicole Kidman también deslumbra con su papel de madre estrechamente unida a su hijo y Russell Crowe el del padre estricto. El filme invita a una reflexión sobre la comprensión y la tolerancia que nunca está de más.
Brokeback Mountain (2005)
Dos vaqueros se conocen mientras hacen cola para ser contratados por el ranchero Joe Aguirre. Cuano su jefe les envía a cuidar ganado a la montaña Brokeback, entre ambos surge un sentimiento especial que se deriva en una relación íntima.
Por qué tenés que verla: quizás algo sobrevalorada en su momento, con el paso del tiempo no ganó calidad, pero sí hay que verla porque Ang Lee sabía lo que se hacía con este filme de emociones contenidas.
Mi nombre es Harvey Milk (2008)
Dirigida por Gus Van Sant, esta película cuenta la historia de Harvey Milk y su lucha como activista por los derechos de los homosexuales, llegando a convertirse en el primer concejal electo de California públicamente gay. Ganó dos premios Oscar en 2009: al Mejor Actor protagonista para Sean Penn y al Mejor guion original.
Por qué tenés que verla: por la actuación de Sean Penn, que está entre las mejores de su carrera y respira un profundo e importante respeto por la complicada y notable vida de Harvey Milk. Lo más conmovedor - y esta película es desgarradora - es que esta historia es una llamada urgente a la acción, ya que está de plena actualidad, a pesar de estar ambientada en los años 70.
La chica danesa (2015)
Esta historia de amor está inspirada en las vidas de Lili Elbe y Gerda Wegener, artistas danesas cuyo matrimonio y trabajo avanza a medida que transcurre la experiencia de Lili como transgénero.
Por qué tenés que verla: por el innovador viaje de Lili como pionera trans, la interpretación que Eddie Redmayne hace de ella y la de Alicia Vikander como Gerda, la comprensiva pareja de la protagonista, por la que ganó el Oscar a la Mejor actriz de reparto.




