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Política

El negocio de las barras de fútbol y el regreso de los hinchas: cómo impactará en la seguridad

El negocio de los barrabravas es la venta de drogas y tienen vínculos estrechos con bandas narco. Los barras de Colón y Newell's son los que más preocupan.

El regreso de los hinchas a las canchas después de más de un año y medio es un desafío y genera preocupación en el gobierno nacional, sobre todo en las ciudades de Santa Fe y Rosario, donde ponen el foco en la reacción que tendrán las barras de los equipos ante el cupo del 30% en los estadios, algo que va a imponer un desafío no sólo en los controles de los ingresos a las canchas sino también sobre cómo los clubes manejarán el reparto de entradas, que es uno de los negocios históricos del núcleo duro de las hinchadas.

Como identifican varias causas judiciales, el negocio de los barrabravas no está dentro de las canchas, sino fuera, en los barrios, fundamentalmente con la venta de drogas, pero la presencia en las tribunas es clave porque marca el peso de las membresías de la mafia.

El foco de preocupación está puesto en Santa Fe por la relación de las barras con el delito, lo que saca al problema del plano puramente deportivo y lo instala con una mirada en la seguridad pública. En ese contexto, la mirada está puesta con mayor atención en dos clubes: Colón y Newell’s, según señalaron a Aire de Santa Fe fuentes del Ministerio de Seguridad de la Nación.

El jueves se realizó en el Museo del Deporte en Rosario la segunda reunión del Consejo Federal de Seguridad en Eventos Deportivos, un encuentro que estuvo encabezado por el secretario de Seguridad y Política Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba, junto con titular de la cartera en Santa Fe Jorge Lagna. También participaron de esa reunión el director Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, Agustín Puga y el subsecretario de Intervención Federal, Luis Morales, entre otros. En ese encuentro se comenzó a analizar cómo impactará en la seguridad pública el regreso de los hinchas a las canchas.

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Nano Leiva es uno de los referentes de la barra de Colón.

Nano Leiva es uno de los referentes de la barra de Colón.

Las alertas se comenzaron a encender hace dos semanas en Santa Fe, cuando el subsecretario de Seguridad Preventiva de Santa Fe, Diego Llumá, presentó una denuncia en el Ministerio Público de la Acusación luego de que cinco personas fueran detenidas por unas horas –entre ellos Orlando "Nano" Leiva, jefe de la barra de Colón– por las amenazas que realizaron a los jugadores y al cuerpo técnico en el predio de entrenamiento.

Nano Leiva es uno de los líderes de la facción sabalera, junto con su hermano Abel "Quique" Leiva, actualmente preso en la cárcel de Coronda. Estuvo prófugo de la justicia durante siete meses, hasta que fue detenido en el conurbano bonaerense y condenado a 30 años de prisión.

"Nosotros tenemos una lectura distinta de lo que es un accionar pacífico. Hay tipos de amedrentamiento que no requieren de armas, sino la mera presencia física, más sabiendo los antecedentes que ya existen de aprietes a los jugadores para sacarles dinero o camisetas. Creemos que había una situación protagonizada por personas que ya han efectuado acciones de este tenor. Por eso es necesaria una labor articulada con el Poder Judicial para evitar hechos que ocurrieron en el pasado y que plantean a la fuerza pública la necesidad de actuar preventivamente", sostuvo Llumá en diálogo con Aire de Santa Fe.

En Newell’s también se activaron alarmas a principios de agosto cuando fue detenido por narcotráfico uno de los exjefes de la barra de Newell’s, Héctor Marcelo “Pipi” Arriola, quien a comienzos de la pandemia perdió el liderazgo absoluto del paravalanchas ante Aldo Sosa. Arriola fue detenido en el marco de 13 allanamientos que realizó la División Unidad Operativa de la Policía Federal Rosario, luego de una investigación que demandó dos años de medidas para identificar a los involucrados, algunos vinculados con Los Monos.

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Aldo Marcelo Sosa, el jefe de la barra de Newell’s, tiene un vínculo directo con Guille Cantero, referente de la banda Los Monos.

Aldo Marcelo Sosa, el jefe de la barra de Newell’s, tiene un vínculo directo con Guille Cantero, referente de la banda Los Monos.

Aldo Marcelo Sosa, actual jefe de la barra de Newell’s, es un ejemplo claro del dominio que posee del grupo narcocriminal sobre esa hinchada. Este hombre de 48 años, apodado Gatito Chemea, cobra 180.000 pesos mensuales como empleado de planta permanente de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, donde ingresó hace 30 años. En mayo pasado su casa en Arijón 590 bis, de la zona sur de Rosario, fue allanada y quedó unas horas detenido. Sosa tiene relación directa con Máximo Ariel Cantero, alias Guille, líder de Los Monos.

El fiscal Matías Edery ordenó allanar el domicilio en busca de documentación y sobre todo de los teléfonos que usa Sosa, que está sospechado de tener relación con el crimen de un exjefe de la barra de Newell’s y narco Marcelo Medrano, que fue ejecutado el año pasado.

Sosa hizo su aparición como líder de la barra en enero pasado durante una asamblea de socios en Newell’s, según publicó en Rosario/12 el periodista Alejo Diz. Este año estaba previsto que se realizaran elecciones en la entidad leprosa, tras postergarse por la pandemia. Sosa estaría jugando para el actual vicepresidente Cristian Damico, que tras la derrota de Newell’s en el clásico anterior su negocio céntrico fue vandalizado con pintadas que decían: “No a la presidencia narco-Chemea”.

Sosa, quien ni siquiera terminó el colegio secundario –llegó hasta cuarto año-, aparece involucrado con la banda de Los Monos desde hace más de una década. Fue llamado a indagatoria en la causa por lavado de dinero contra 15 miembros del clan Cantero, que este año serán juzgados por un tribunal oral federal.

La Unidad de Información Financiera, que es querellante en el expediente por lavado, pidió su procesamiento al detectar que “Gatito Chemea” es considerado “miembro de la organización narcocriminal”, y el rol que tiene dentro de la banda es el de “testaferro” de Ariel Cantero, conocido como Guille, líder del grupo narcocriminal, preso actualmente en el penal de Marcos Paz, donde cumple seis condenas a 62 años de prisión.

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Según el expediente que tramitó el juez federal Marcelo Bailaque, al que tuvo acceso AIRE, Sosa aparece en los registros como propietario del 90% de un BMW 120D que usaba Guille Cantero. El mismo porcentaje posee en una embarcación de nombre “La venenosa”, que fue adquirida por el líder de Los Monos. Y figura luego como accionista del barco “El Pajarito” –nombre en honor a Claudio Cantero, alias Pájaro- que habrían adquirido en 2012, entre otros vehículos.

El juez Bailaque dictó la falta de mérito contra Sosa, a pesar de los informes detallados que elaboraron la UIF y Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac).

Fútbol, narcotráfico y violencia anudaron un esquema mafioso que después se viralizó en Rosario, donde cualquier banda, por más débil y pequeña que sea, usa el sicariato para dirimir cualquier tipo de conflicto.

Cuando la policía allanó su casa en 2015 encontró, según declaró Sosa el 25 de abril de 2019, “alrededor de 200 y pico de boletos de compraventa de automotores”. “Esos son todos los vehículos que yo fui comprando y vendiendo. Yo tengo trabajo, soy empleado de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe con una antigüedad de 28 años y tengo un sueldo de 75.000 pesos mensuales (hoy 180.000 pesos), más aguinaldo, más créditos del Banco de Santa Fe que he sacado; con eso justifico las operaciones”, afirmó.

Sosa reveló que Guille Cantero posee el 10% de la camioneta BMW porque le “faltaba plata” y le pidió al líder de Los Monos que le aportara ese dinero. La justicia le creyó.

A Sosa el puesto que posee en el Estado le sirvió para justificar la compra de esos vehículos de alta gama y embarcaciones, según entendió el juez que prefirió no investigar mucho más sobre quién es este hombre, que –según la UIF- forma parte de la banda de Los Monos. Nadie se preguntó cómo hizo un empleado público para tener una flota de autos y embarcaciones.

Ahora Sosa está sospechado de tener vinculación con el crimen de “Coto” Medrano, ex jefe de la barra de Newell’s, donde desde hace por lo menos ocho años los liderazgos son efímeros porque los que llegan a ese pedestal son asesinados.

En abril pasado fueron condenados a prisión perpetua Emiliano Javier Avejera, antecesor de Sosa, Enrique Solís y José Pucheta por asesinar a seis personas, dos de ellas por error, y cuatro tentativas de homicidio, que ocurrieron entre noviembre de 2016 y febrero de 2018 en el marco de una disputa con ejes en el narcotráfico y la barra brava de Newell’s.

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Andrés "Pillín" Bracamonte, jefe de la barra de Central, es investigado por lavado de activos y salió en libertad bajo fianza en noviembre del año pasado.

En la misma semana en que se conocieron las condenas contra estos tres criminales, otro protagonista de este universo violento, como es el exjefe de la barra de Newell’s Diego Ochoa, alias “Panadero” fue condenado a 5 años y cuatro meses por el crimen de Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, a quien lo ejecutaron en 2013 de un tiro en la cabeza tras salir del cajero del banco Macro en Pellegrini y Corrientes en el centro de Rosario.

La pena se unificará con la ya impuesta por el homicidio de su antecesor, Roberto “Pimpi” Caminos, por lo que en total deberá cumplir 18 años en prisión. El autor material del asesinato de Pimpi fue Rene Ungaro, el aliado de los hermanos Funes, sentenciado a 11 años.

Fútbol, narcotráfico y violencia anudaron un esquema mafioso que después se viralizó en Rosario, donde cualquier banda, por más débil y pequeña que sea, usa el sicariato para dirimir cualquier tipo de conflicto.

El líder de la barra de Rosario Central Andrés Bracamonte salió de prisión bajo fianza en noviembre pasado, en una causa en la que está acusado de supuesto lavado de activos. Esta causa se originó a partir de la investigación del crimen del policía Cristian Ibarra, ocurrido el 22 de julio de 2019.

El sicario que mató a este policía que vendía drogas fue Ariel Maximiliano Cantero, alias Chanchón, que es hijo de Máximo Cantero, fundador de Los Monos, quien fue beneficiado con la libertad por terminar la escuela secundaria. Chanchón fue condenado a 14 años de prisión.

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En esta causa se empezó a investigar a Pillín Bracamonte a partir de que su nombre apareció en una de las llamadas que hizo el sicario. Luego de la detención de Cantero fue aprehendido el otro asesino que actuó en el crimen, que es el dominicano Otniel Almonte, que fue atrapado en un control por la cuarentena.

"Pillín Bracamonte seguía manteniendo una relación con el Viejo Cantero, que heredó del Pájaro, su hijo", señaló una fuente de la investigación.

Esa cercanía con Los Monos quedó cristalizada en una fotografía que consta en el expediente 913/12, que llevó a los Cantero a la cárcel. Fue durante un cumpleaños de Claudio Cantero y aparecen sentados a la misma mesa Bracamonte; el entonces jefe de la barra de Newell's, Daniel Vázquez –procesado de lavar plata a Los Monos, y todos los miembros de la banda narco.