Víctor Hugo Suárez, el preso que en menos de un mes logró escapar de dos Comisarías de la ciudad de Santa Fe, demostró que no es cualquier recluso. Antes de quedar detenido, estuvo diez años prófugo por la causa que investigó el histórico asalto al banco Macro de la peatonal de Santa Fe, ocurrido entre el 8 y 9 de septiembre del 2012 y en el cual una banda ingresó y, tras reducir a sus guardias, se alzó de un botín millonario.
A pocos meses de cumplirse una década de aquel histórico golpe delictivo, Suárez fue detenido el pasado 20 de abril en la provincia de Córdoba, de donde es oriundo. Apenas fue identificado por personal policial de esa jurisdicción, el sistema sacó a relucir el pedido de captura que pesaba sobre el hombre de 42 años y el cual había sido librado por el entonces juez de Instrucción Octava, Jorge Patrizi, que instruyó la causa del asalto bancario.
Su caída causó una gran sorpresa en la Justicia provincial, ya que fue uno de los cabos sueltos que quedaron sin resolver de aquella investigación que supieron encabezar policías encubiertos de la Tropa de Operaciones (TOE) en la ciudad de Córdoba, unas semanas después del robo.
Se cree, según revelaron fuentes judiciales a AIRE, que Suárez supo estar ligado a los hermanos Héctor David y Dante Alexis Gómez, ambos oriundos de la ciudad de Córdoba y condenados en 2015 a la pena de 12 años de cárcel por el histórico atraco en la peatonal y por el cual aún quedan prófugos.
La captura de Suárez fue notificada al fiscal de la Oficina del Sistema Conclusional de Causas del Ministerio Público de la Acusación, Roberto Apullán, quien ordenó su traslado desde Córdoba hasta Santa Fe para ser imputado en tribunales.
El pasado 1 de junio, acompañado de su abogado Sebastián Oroño, el cordobés fue indagado en la sala 8 del subsuelo tribunalicio en donde se le atribuyó haber formado parte de la banda que ingresó al Macro de la peatonal, el 8 de septiembre del 2012, por una cochera trasera y tras reducir a los guardias y a dos fleteros que se encontraban en el lugar fueron hasta la bóveda con las cajas fuertes de donde se alzaron de un caudaloso botín de joyas y dinero en efectivo.
En tanto, el fiscal también le imputó haber planificado el asalto a un depósito de avenida Peñaloza al 7400, entre agosto y septiembre del 2012 y unas semanas antes al robo del banco, hecho que solo quedó en actos preparatorios.
Los cargos contra el cordobés fueron encuadrados como miembro de una “asociación ilícita, en carácter de jefe u organizador” y “robo calificado por escalamiento y por utilización de arma de fuego, cuya utilización para el disparo no se ha podido determinar”, todo en concurso real entre sí.
Durante la audiencia del miércoles, Apullán también le achacó a Suárez haberse evadido de la Seccional Sexta, dependencia en la que fue alojado apenas arribó de la provincia de Córdoba. Tal fuga se dio el 26 de mayo pasado, cerca de las 14, cuando el cordobés violentó una reja que divide el patio de la seccional del sector de calabozos transitorios y logró escapar.
Una vez afuera cruzó la avenida López y Planes en dirección a la zona de las vías del ferrocarril por calle Córdoba. Sin embargo, la evasión no duró mucho, ya que un rato después, quizás desorientado, fue capturado por personal policial en la intersección de La Paz y Córdoba del barrio Barranquitas.
El cordobés tenía que permanecer detenido hasta el próximo viernes 10 de junio, fecha en la que se iba a desarrollar la audiencia de medidas cautelares en tribunales, sin embargo, el jueves por la tarde su audacia evasiva le permitió volver a vulnerar las medidas de seguridad de la Comisaría 25, donde fue alojado tras la imputación en tribunales.
Según trascendió, el recluso, junto con otros dos hombres, identificados como Ariel Arce y Rubén Maximiliano Fernández, desarmó un extractor de aire que se encontraba en la zona de celdas de la dependencia, por lo que logró salir hacia un estacionamiento y luego escapar de la dependencia hacia un destino incierto.




