Hace 130 años, Cecilia Grierson se recibió de Médica en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se convirtió en la primera profesional mujer en la materia. Desde entonces y muy lentamente, siempre con un esfuerzo mayor al de los varones, las mujeres se fueron insertando en las universidades argentinas. En este 2020, tanto en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) como en la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), más del 60% de las inscripciones son de mujeres.
Con la lucha y rompiendo tradiciones históricas, la presencia de cada vez más mujeres en los espacios académicos viene creciendo, de manera acelerada en los últimos años. Sin embargo, es necesario analizar cuáles son los lugares que ocupan actualmente, lo que evidencia que hay algunas profesiones en los que se rompe con los estereotipos, pero restan otras que todavía son asignadas socialmente a los hombres.
En la UCSF, que tiene unas ocho facultades en la ciudad de Santa Fe, un 61% de los estudiantes inscriptos son mujeres. Las carreras con mayor participación femenina son Farmacia con un 70%, Licenciatura en Fonoaudiología con 88%, Licenciatura en Gerontología con un 72%, Profesorado en Ciencias de la Educación con %75, Licenciatura en Psicología con un 71% y la Licenciatura en Psicopedagogía en la que toda las anotadas son mujeres.
En la UNL un 62,2% de los estudiantes inscriptos son mujeres, un 34,2% hombres y un 3,6% identidades de género trans, identidades no binaries y otres. La mayor cantidad de mujeres está en la Facultad de Ciencias Médicas (FCM). Es la unidad académica que más inscripciones recibió y un 79,6% son mujeres. Sin embargo, la diferencia es menos si se analiza específicamente la carrera de Medicina. Allí, un 74% de las inscriptas son mujeres. Es importante destacar que este porcentaje creció un 3% desde el 2020 (71,4%) al 2021.
La otra Facultad con mayor cantidad de inscriptos es la de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS), con un 72% de mujeres, la mayoría de ellas concentrada en la carrera de Abogacía donde un 65% de las inscriptas son mujeres.
La tercera Facultad con mayor inscripción en general es la de Humanidades y Ciencias (FHUC) con un 65,4% son mujeres.
En estas tres Facultades el número de ingresantes creció durante los últimos años, de la misma manera que se amplió el porcentaje de mujeres. En algunas del resto el comportamiento cambia o se mantiene históricamente con mayoría de hombres.
Algunos cambios hacia la paridad
En este 2021 hay mayor presencia femenina en las principales carreras de las Facultades de Ciencias Económicas, Arquitectura y Urbanismo e Ingeniería Química. Estos datos son alentadores, teniendo en cuenta las transformaciones a futuro en los campos laborales.
En 2020 había más hombres que mujeres en la Facultad de Ciencias Económicas y en la carrera más solicitada: Bachiller en Ciencias Económicas. Sin embargo, la situación se revirtió en el 2021 con un 53,7% de mujeres a nivel Facultad y un 56% a nivel carrera.
En Arquitectura y Urbanismo había un 51% de hombres, por lo que las mujeres eran minoría. Sin embargo, en 2021 la situación se revirtió significativamente, con un 63% de mujeres inscriptas. Las tres carreras con más estudiantes son: Arquitectura y Urbanismo con un 45% de mujeres en 2020 y un 59% en el 2021; Diseño de Comunicación Visual con 60% en 2020 y 73,5% en 2021; y Diseño Industrial que en 2020 tenía mayoría de hombres y ahora están igualadas las cantidades.
Por último, en este 2021 la inscripción para la Facultad de Ingeniería Química muestra un porcentaje de mujeres por sobre el de hombres. Sin embargo, en las carreras más solicitadas no hubo demasiados cambios. En Ingeniería Química el año pasado había 51,8% de mujeres y en 2021 hay 56,2%. En Ingeniería Industrial se mantiene la mayoría de hombres. En 2020 las mujeres representaban un 29% y este año son un 42,8%. Aunque el porcentaje aumentó, la minoría de mujeres continúa.
¿Hay carreras “para hombres”?
De la misma manera que ocurre en Ingeniería Química, aumentó el número de mujeres en la Facultad de Ciencias Agrarias, pero siguen siendo una minoría. Solo el 27,8% de los inscriptos a la carrera de Agronomía son mujeres.
Si bien las estructuras cambian de a poco en algunas Facultades, en otras es más difícil que se modifiquen. Estas “tradiciones” que se mantienen a lo largo del tiempo, muestran que aún se mantiene la idea socialmente instaladas de que hay “carreras para hombres y carreras para mujeres”.
¿Hay carreras “para mujeres”?
Tal como hay estereotipos de carreras para hombres, también se construyeron otros para mujeres. En la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas, hay un 73,7% de mujeres inscriptas, en su mayoría en las carreras de Nutrición, con una amplia mayoría de mujeres que supera al 75%. En Bioquímica ocurre algo similar con un 73% de mujeres.
En las carreras de Administración en Salud, Enfermería y Terapia Ocupacional, las mujeres son mayoría por un amplio porcentaje.
El caso más llamativo, tal vez, es Obstetricia, en donde hay 410 mujeres inscriptas y solo 11 hombres. Es una carrera con más estudiantes en este 2021, pero está repleta de mujeres.
Con el paso del tiempo, más de 100 largos años, a las mujeres se le permitió el acceso a la formación universitaria con libertad, es decir, escogiendo sus profesiones y preparándose para ellas en igualdad de condiciones con los hombres. Sin embargo, todavía hay detalles, elementos, que marcan tendencias a la hora de elegir.
A simple vista, existen varias razones que explican la mayoría de mujeres en algunas carreras y a mayoría de hombre en otras. Uno de los motivos que influye en el momento de la elección puede ser el mirar a los profesionales que ya existen en los diferentes campos y entender algunas carreras o campos laborales son específicos para hombres y otros para mujeres. Una tendencia que con el tiempo puede ir cambiando, teniendo en cuenta las inscripciones a las carreras universitarias.
El sociólogo Pierre Bourdieu analiza en su libro “El sentido social del gusto”, las reglas que configuran el valor que se le da a las cosas. De esta manera, demuestra que todo aquello considerado individual, íntimo, particular y librado de toda lógica social que influya, como por ejemplo la elección de “lo que uno quiere ser cuando sea grande”, en realidad está moldeado socialmente, atravesados por una historia y cultura -en este caso patriarcal- que lo determina.
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