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Economía Banco Central | Alberto Fernández | Cristina Fernández de Kirchner

Un país golpeado por la crisis interna del gobierno y la falta de definiciones

Argentina está ante una crisis política-institucional por la división, el desconcierto y hasta la inmovilidad del propio gobierno que no solo no logra hilvanar un conjunto de medidas para salir del actual marasmo económico, financiero y social, sino que los profundiza día a día.

El Gobierno nacional no tiene crédito ni interno ni externo. Los vencimientos de los bonos en pesos ya no son renovados por sus titulares, sino adquiridos en gran medida por la emisión del Banco Central y la compra de organismos públicos. El Tesoro no puede colocar deuda en moneda extranjera porque los bonos emitidos y reestructurados cotizan a precios de liquidación, con un riesgo país en torno de los 2500 puntos. El único préstamo que recibe es del FMI, pero es intocable porque solo puede ser utilizado para pagar los vencimientos con el propio Fondo.

El Banco Central tiene muy pocas reservas, a pesar de que el país cuenta con superávit comercial que, de todos modos, se va achicando por el crecimiento de las importaciones de energía, a precios en dólares cada vez más caros. Es que las divisas que ingresan se van no solo en el pago de importaciones, sino también de fletes, seguros, intereses, vencimientos de deuda privada, viajes, turismo y por la venta de los 200 dólares mensuales a los que tienen autorización para comprarlos.

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El único préstamo que recibe es del FMI, pero es intocable porque solo puede ser utilizado para pagar los vencimientos con el propio Fondo.

El único préstamo que recibe es del FMI, pero es intocable porque solo puede ser utilizado para pagar los vencimientos con el propio Fondo.

Sin crédito ni reservas, el Gobierno se lanzó a limitar importaciones. Si bien se detectaron importaciones anticipadas especulativas para asegurarse el tipo de cambio, esas limitaciones también pusieron en riesgo ciertas actividades que dependen de insumos o piezas importadas. Y julio arrancó con una disparada inflacionaria que produjo un salto en la pérdida del poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y sectores medios.

La inflación podría llegar al 100% en Argentina

Si antes de la renuncia de Martin Guzmán las proyecciones de inflación para este año rondaban entre el 70/80%, ahora se acercan al 100%.

Todo este escenario, en un contexto de agravamiento de la crisis política interna –renuncia de Martín Guzmán, divergencias mayores entre Cristina Fernández de Kirchner y el Presidente Alberto Fernández—hicieron saltar la cotización de los dólares alternativos y hundieron aún más la cotización de los títulos de la deuda, agravando el cuadro inflacionario.

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Las indefiniciones de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, durante toda su primera semana al frente del Palacio de Hacienda y frases relativas al turismo argentino en el exterior abrieron todo tipo de especulaciones.

Las indefiniciones de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, durante toda su primera semana al frente del Palacio de Hacienda y frases relativas al turismo argentino en el exterior abrieron todo tipo de especulaciones.

Además, las indefiniciones de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, durante toda su primera semana al frente del Palacio de Hacienda y frases relativas al turismo argentino en el exterior abrieron todo tipo de especulaciones. También su oposición al “salario básico universal” – que alienta Cristina Kirchner- reavivaron una interna dentro de las filas K que vieron inicialmente con simpatía el nombramiento de Batakis y los encuentros de Cristina Kirchner y Alberto Fernández.

Además, y no menor, la guerra en Ucrania, con todo su impacto en el comercio internacional y en la suba de los precios, las crisis políticas en Europa y EE. UU. agravan la crisis doméstica.

De este resumen se desprende que estamos ante una crisis política-institucional por la división, el desconcierto y hasta la inmovilidad del propio gobierno que no solo no logra hilvanar un conjunto de medidas para salir del actual marasmo económico, financiero y social, sino que los profundiza día a día. Y con el hostigamiento de la oposición y el mal humor y el hastío de buena parte de la población, incluso entre los que votaron al actual oficialismo.