Los salarios suman 41 meses de caída real desde el pico de noviembre 2017, acumulando una pérdida de poder adquisitivo del 23%. Este promedio representa un ajuste del 22% para los salarios formales y del 30% en el caso de los informales. Es un verdadero récord en el tiempo que se mantiene este desplome salarial.
Las jubilaciones y pensiones acumulan 43 meses de deterioro real. Vienen en caída desde septiembre de 2017. Otro récord.
La pobreza viene en aumento desde el segundo semestre de 2017: son 48 meses.
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Con la caída salarial y previsional, entre otras causas (como incremento de la desocupación y subempleo) los niveles de pobreza pasaron del 25,7% en el segundo semestre de 2017 al 42% en la segunda mitad de 2020. De 11.300.000 pobres subió a 19.000.000: 7.700.000 millones más. Y habría vuelto a crecer en la primera mitad de 2021.
Según el Ministerio de Economía hay 319.000 desocupados y 568.000 subocupados que 4 años atrás.
La secuencia salarial es:
• En 2018, el Índice salarial del INDEC registró un alza del 29,7 % y la inflación interanual fue del 47,6%. Una pérdida del 12,1%
• En 2019, la suba salarial fue del 40,9% y la inflación del 53,8%. Una pérdida del 8,3%
• En 2020, los salarios subieron 33,0% y los precios el 36,1%. Un retroceso interanual del 2,3%.
En 2021, hasta abril, los salarios subieron el 16,8% versus una inflación del 17,6%. Una pérdida del 0,7%.
Esta caída del salario real lleva a que 3 de cada 10 ocupados sea pobre. Este aumento de la pobreza fue mayor entre los trabajadores formales que entre los no registrados que ya mostraban altos niveles de carencias alimentarias y no alimentarias.
En el caso previsional, en 2018 y 2019 todas las jubilaciones y pensiones sufrieron una pérdida versus la inflación del 19,5%.
En 2020, por los aumentos diferenciados por decreto, el incremento interanual de los haberes fue de entre el 24,3% (haber máximo) y 35,3% (haber máximo) versus una inflación del 36,1%, lo que representa una disminución o pérdida de los haberes de hasta el 8,7%.
En el primer semestre de este año, las jubilaciones aumentaron el 21,2% ( 8,07% en marzo y 12,12% en junio) versus una inflación que se estima en el 25,2%. Son 4 puntos menos.
Pero el aumento de los precios seguirá su curso en julio y agosto, mientras las jubilaciones y pensiones no tendrán ninguna variación porque el próximo aumento recién arranca en septiembre.
En julio, la inflación podría superar el 29% y en agosto el 33% mientras los haberes seguirán con una suba acumulada del 21,2%, salvo que ese mes el Gobierno anuncie un aumento o un bono restringido a los que menos ganan.
Este deterioro se perpetua porque los futuros aumentos salariales y por movilidad - incluso suponiendo que evolucione a la par de la inflación-- se aplicarán sobre niveles de sueldos de jubilaciones y pensiones más bajas.
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