Los "riesgos" que enfrentan la actividad, el empleo y las condiciones de vida en Argentina
La actividad económica continúa marcando una fuerte heterogeneidad entre sectores y una elevada volatilidad.
Las elecciones del año próximo agregan una inestabilidad adicional que entre otros factores se manifiesta en el aumento del “riesgo país".
Los indicadores sociales, de actividad, de empleo y condiciones de vida, como pobreza e indigencia, muestran que los desafíos presentes y futuros siguen siendo muy elevados. La actividad económica continúa marcando una fuerte heterogeneidad entre sectores y una elevada volatilidad.
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En este contexto el “riesgo” sobre la continuidad de la política económica actual por las tensiones sociales y las elecciones del año próximo agregan una inestabilidad adicional que entre otros factores se manifiesta en el aumento del “riesgo país” y la mayor demanda de dólares por parte de los argentinos.
A esto se agrega el incremento de la pobreza y la indigencia, de acuerdo a los datos oficiales del INDEC difundidos el jueves.
Un mapa de ganadores y perdedores por sectores
Un Informe del Centro de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA señala que la actividad sectorial muestra una marcada heterogeneidad. Los sectores vinculados al comercio exterior y a la generación de divisas presentan el mejor desempeño relativo, mientras las ramas dependientes de la demanda interna continúan más débiles.
Entre los sectores con mayor crecimiento acumulado se destacan el agro (+40%), impulsado por la recuperación tras la sequía de 2023, la intermediación financiera (+19%) y minas y canteras (+16%). Asimismo, hoteles y restaurantes registran una evolución positiva (+13%) asociada a la recuperación del turismo y de algunos segmentos de servicios.
Por el contrario, la industria manufacturera continúa mostrando dificultades (-8%), afectada por la debilidad de la demanda interna y cambios en la estructura de costos. El comercio también se encuentra entre los sectores más afectados (-4%), reflejando la debilidad del consumo privado.
En conjunto, el mayor dinamismo se concentra en sectores exportadores y vinculados a recursos naturales, mientras las ramas ligadas al mercado interno siguen rezagadas. Esta divergencia persiste aun cuando la actividad agregada pierde impulso en 2026.
Los sectores dinámicos no logran generar nuevos empleos
Los datos de empleo muestran que esa recomposición sectorial no se traduce en más puestos de trabajo. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), relevado por la Secretaría de Trabajo, la explotación de minas y canteras (la rama de mayor expansión relativa) perdió 5.200 empleos registrados en el último año, de 92.000 a 86.800 trabajadores a marzo de 2026.
El agro, con una recuperación acumulada del 40%, sumó apenas 1.700 puestos interanuales y sigue representando solo el 5,2% del empleo privado registrado. La intermediación financiera redujo su dotación 3,7% en el mismo período.
En conjunto, las actividades más dinámicas de la economía, agro y minería perdieron un saldo neto de 3.500 puestos de trabajo en los últimos doce meses pese al repunte de su actividad. En las ramas que pierden actividad ocurre lo contrario.
Fuerte caída del trabajo en la industria y el comercio
La industria manufacturera, con una caída acumulada del 8% desde el inicio de la gestión, perdió más de 80.000 puestos registrados desde noviembre de 2023, dieciocho meses consecutivos de caídas, y concentra casi la mitad de la destrucción total de empleo asalariado registrado.
El comercio, con una contracción de actividad del 4%, redujo su dotación 1,9% interanual. En el agregado, el empleo privado registrado cayó 1,5% interanual en marzo de 2026 (unos 96.700 puestos) y acumula 329.667 asalariados registrados menos desde noviembre de 2023, mientras el EMAE creció 5,6% en el mismo período.
Las ramas que más mano de obra ocupan —industria, comercio, construcción— son las que más empleo están perdiendo en esta gestión. El problema es que el crecimiento de las actividades más dinámicas no alcanza a compensar la debilidad de aquellas que concentran una mayor proporción del empleo.
El impacto en Santa Fe y las provincias productivas
Este desempeño favorece principalmente a las provincias donde tienen mayor peso la producción agropecuaria, minera o hidrocarburífera, mientras que las dificultades de industria, comercio y construcción afectan con mayor intensidad a las grandes áreas urbanas.
Provincias como Neuquén, Río Negro, Jujuy, Salta o Santa Fe pueden beneficiarse relativamente más de esta composición sectorial, mientras que el Gran Buenos Aires aparece más expuesto a la debilidad de las actividades orientadas al mercado interno, dice el Informe de la UBA.
La evolución de la actividad en 2026 muestra una heterogeneidad sectorial persiste, pero ya no ocurre en el marco de una recuperación generalizada, ya que, el nivel de actividad perdió impulso durante el primer semestre.
Esto hace que el interrogante no sea solamente qué sectores crecen, sino si ese crecimiento tiene magnitud y capacidad de arrastre suficientes para sostener al conjunto de la economía.
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Los rubros industriales que registran las mayores contracciones
En agosto, según FIEL, la mayor caída interanual de actividad se verificó en metalmecánica, arrastrada a la baja por el retroceso en la producción de maquinaria agrícola, autopartes y durables para el hogar.
Encadenando 14 meses de contracción, la rama automotriz tuvo en agosto la segunda mayor caída entre los sectores de actividad. En el mes volvieron a retroceder las ventas en el mercado interno y las exportaciones, en un escenario desafiante en el que crecen los patentamientos de vehículos electrificados y marcas extrazona entran en el ranking de las diez más vendidas.
La tercera mayor caída de producción en agosto la registró la de minerales no metálicos, en un contexto de retroceso de ventas de insumos para la construcción y de sostenido pesimismo de las firmas del sector respecto a la evolución de la actividad en los próximos meses.
Las actividades que logran amortiguar el impacto del freno económico
En el otro extremo, prosigue FIEL, los sectores que amortiguan la caída de la actividad industrial —refinación de petróleo, producción de las industrias metálicas básicas y de alimentos y bebidas— han mostrado un avance más moderado en el mes de agosto.
En el caso de la refinación de petróleo, se acerca a los niveles récord de cerca dos décadas atrás, mientras que la producción de alimentos y bebidas alcanza el nivel más elevado de producción para un mes de agosto, combinando avances en producción de leche, aceites y faena porcina, mientras la faena vacuna continúa en retroceso en el ciclo de recomposición de rodeos.








