viernes 26 de febrero de 2021
Economía Empleo | mercado | pandemia

Los jóvenes de bajo nivel educativo son los más afectados por la pérdida del empleo

Un informe del Cippec analiza la estructura del mercado laboral argentino y señala que el deterioro de la tasa de empleo se debe a la "crisis económica producto de la pandemia y las medidas de aislamiento".

Los trabajadores y trabajadoras de hasta 29 años con bajo nivel educativo fueron los más afectados por la caída del empleo en 2020, según un documento difundido por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

"Los varones de hasta 29 años fueron los que sufrieron una mayor baja interanual en la tasa de empleo (-17%) en el tercer trimestre de 2020, seguido por las mujeres de esa misma franja etaria (-11%)", indica el trabajo del Cippec.

El estudio atribuye esta caída de la tasa de empleo a la "crisis económica producto de la pandemia y las medidas de aislamiento".

"Quienes tienen estudios primarios incompletos redujeron su empleo en 28%, mientras que quienes tienen estudios universitarios lo hicieron en 7,6%, de manera interanual.", añade el estudio.

También se produjo una gran variación según el tipo de inserción laboral: el empleo asalariado formal registrado cayó un 5,2% interanual, mientras que el empleo asalariado informal o en negro, descendió 30%.

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Fuente: Cippec.

Fuente: Cippec.

El empleo asalariado registrado cayó un 5,2% interanual, mientras que el empleo asalariado informal descendió 30%.

El documento que analiza la estructura del mercado laboral argentino fue elaborado por Manuel Mera, Matilde Karczmarczyk y Luciana Petrone, investigador, coordinadora y analista del Programa de Protección Social de Cippec, respectivamente.

"La Argentina tiene problemas estructurales en su mercado de trabajo, con gran heterogeneidad por sector, tipo de inserción laboral y población. Sobre esta estructura es que debemos evaluar el efecto del Covid-19", señaló el investigador Mera.

El impacto de la cuarentena

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Los trabajadores y trabajadoras de hasta 29 años con bajo nivel educativo fueron los más afectados por la caída del empleo en 2020.

Los trabajadores y trabajadoras de hasta 29 años con bajo nivel educativo fueron los más afectados por la caída del empleo en 2020.

Según los datos del Cippec, la caída interanual (a octubre de 2020) fue de 241.200 puestos de trabajo, de los cuales 243.500 fueron asalariados.

Al focalizar en los puestos que se perdieron por la pandemia, usando datos desestacionalizados, la caída total del empleo formal fue de 187.100 puestos de trabajo entre febrero y octubre, la mayor parte de los cuales (185.200) se dio en los asalariados registrados.

Dos cuestiones se destacan de estos números:

*Por un lado, que el aumento en la caída del empleo no se debe a un aumento en las desvinculaciones, sino a una caída histórica en las incorporaciones.

Hay que tener en cuenta que rige en la actualidad una prohibición de los despidos y doble indemnización. La implicancia que tiene esto es que el mercado laboral formal está parado, y esa falta de dinamismo deriva en una lenta pero constante caída del empleo.

*En segundo lugar, las barreras a las desvinculaciones de trabajadores formales derivaron en la utilización de mecanismos alternativos a la desvinculación.

Los datos muestran un aumento significativo en la tasa de suspensiones que llegó a 8,84 en mayo y bajó hasta 3,85 en noviembre”, detalla el trabajo.

Grandes desafíos

Los datos de situación de la producción y del mercado laboral a inicios de 2020 y la profundización de la crisis generada por el Covid-19 muestran un escenario social y económico preocupante, advierte el informe.

La caída del empleo y la actividad, especialmente del mundo informal, deriva en una recesión económica y un aumento de la pobreza. Frente a este panorama, es necesario pensar una batería de acciones para favorecer una recuperación”, sostiene el documento.

Entre las acciones posibles se encuentran:

  • Los mecanismos de sostenimiento y promoción del mercado laboral.
  • Subsidios salariales.
  • Seguros por desempleo
  • La reducción acordada de horas trabajadas para los formales.
  • Transferencias condicionadas para desempleados e informales.
  • Otras son p rogramas de empleo público, subsidios a la contratación y servicios públicos de empleo.

Por otro lado, el aparente fin de los programas IFE y ATP implican la necesidad de “reorientar el gasto extraordinario hacia políticas de reactivación sin dejar desprotegidos a sectores de la población que tardarán en recuperar su situación de pre pandemia.

El país tiene un amplio número de programas laborales y sociales, y deberá ser a través de ellos que se continúe con la contención de los afectados y la promoción de la vuelta a la actividad de los desocupados”, concluyó Mera.

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