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Economía Jubilaciones |

La "grieta" previsional se profundiza y es inminente la aparición de un sistema alternativo

Las diferencias entre los jubilados y pensionados se agrandan cada vez más con los bonos de hasta $5.000 que se otorgarán sólo a los que ganan hasta $19.068. La decisión contribuye al achatamiento previsional que alienta a quienes no recibirán la suma de dinero a la búsqueda de un sistema previsional alternativo.

Con los dos bonos de hasta $5.000 para los que ganan hasta $19.068 se abrió una “grieta” entre los 7,5 millones de jubilados y pensionados que se profundizará con el aumento también diferenciado que debe otorgarse en marzo y junio.

Es que durante la vigencia de la Ley de Movilidad aprobada a fines de 2017, todas las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones de la Seguridad Social aumentaron un 94%. En ese mismo período, la inflación minorista calculada por el INDEC fue del 140,98%.

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En consecuencia, la pérdida de esos beneficios -punta a punta, entre septiembre de 2017 y diciembre de 2019- con relación a la inflación fue del 19,5% y fue pareja -no hubo diferencias- para todos los jubilados y pensionados del régimen general. Como esa pérdida fue constante a lo largo de esos 27 meses, en promedio a valores actuales los jubilados y pensionados dejaron de percibir unos $100.000 por persona.

La decisión oficial de otorgar en marzo y junio aumentos diferenciados permitiría a un sector de beneficiarios –se calcula 4,5 millones de jubilados y pensionados- recortar esa pérdida, pero otros 3 millones profundizarían la caída de sus haberes porque recibirían aumentos inferiores a la inflación.

El sistema previsional tendería a convertirse en un régimen asistencial, con independencia de los aportes realizados en la etapa activa, perdiendo su carácter contributivo y de beneficios definidos en función de esos aportes.

Se produciría así un achatamiento de la pirámide previsional no por la vía de aumentar los haberes mínimos sin afectar al resto sino perjudicando a los que cuentan con haberes medianos o más altos, al acentuar la pérdida real de sus jubilaciones o pensiones por encima del 19,5% acumulado a diciembre pasado.

Se afectaría así el principio contributivo y de prestaciones definidas del sistema, con un riesgo adicional: que desaliente a los trabajadores activos a aportar por sus ingresos reales ya que, finalmente, el sistema tendería al pago de haberes mínimos. Y hasta alentaría la informalidad laboral entre los sectores de mayores ingresos y también del resto, quienes, aunque no tengan los años de aportes requeridos, podrían acceder a la PUAM (Pensión Universal al Adulto Mayor) con el 80% del haber mínimo.

El sistema previsional tendería a convertirse en un régimen asistencial, con independencia de los aportes realizados en la etapa activa, perdiendo su carácter contributivo y de beneficios definidos en función de esos aportes.

El achatamiento previsional es, además, un factor de aliento de los seguros de retiro o de las distintas modalidades de jubilación privada porque los afectados por recibir haberes inferiores con relación a los aportes realizados en su vida activa buscarán alternativas fuera del sistema previsional. Por eso desde el sector de las compañías de seguro buscan que se instrumenten medidas de aliento con estímulos fiscales el ahorro previsional privado. Por ejemplo, que los aportes a las aseguradoras puedan ser deducidos de la base imponible del impuesto a las Ganancias.

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