La corrida cambiaria y la sequía en el campo comenzaron a impactar en la economía. En mayo la actividad económica había caído un 5,8%, de acuerdo a datos del INDEC. Las principales razones de esa merma fueron el desplome de la cosecha, tras un verano con pocas lluvias, y el freno de la industria.
Hasta marzo, la economía había acumulado trece meses consecutivos de expansión.
La medición contra mayo pasado en forma “desestacionalizada”, el mismo indicador mostró variaciones negativas del -1,3% en la comparación intermensual.
De esta forma, la actividad económica acumuló una disminución del -0,6% en el primer semestre del año, respecto del mismo período del 2017.
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La actividad económica descendió 1,3% en junio de 2018 respecto de mayo y 6,7% interanual https://t.co/FmyRXlJOhP pic.twitter.com/faE0eoCKgc— INDEC Argentina (@INDECArgentina) 23 de agosto de 2018
Se dio una evolución dispar en los sectores monitoreados:
Entre los de mayores caídas se encuentran:
Los que explican en mayor medida el crecimiento fueron:
Según los analistas, el ritmo de crecimiento del año pasado fue más lento de lo esperado y dejó poco “arrastre” para la actividad este año. Además, la turbulencia cambiaria y la sequía afectaron al nivel de actividad que se desaceleró en el primer semestre del año
Los componentes que estaban previstos impulsen el crecimiento, como la obra pública y el consumo, tuvieron un comportamiento diverso. En el primer caso, el Gobierno aumentó el gasto y se empezó a notar el ritmo en la actividad. Mientras que el consumo masivo aún no recuperó los niveles de finales del 2015.
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