La corrida cambiaria y la sequía en el campo ya comenzaron a impactar en la economía. Después de 13 meses, en abril la actividad económica había caído un 0,9%, de acuerdo a datos del INDEC. Las principales razones de esa merma fueron el desplome de la cosecha, tras un verano con pocas lluvias, y el freno de la industria.
La medición contra abril pasado en forma “desestacionalizada”, el mismo indicador mostró variaciones negativas del -1,4% en la comparación intermensual.
De esta forma, la actividad económica acumuló una mejora del 0,6% en los primeros cinco meses del 2018, respecto del mismo período del 2017.
#DatoINDEC
La actividad económica se contrajo 1,4% en mayo de 2018 respecto del mes previo y 5,8% interanual https://t.co/298gGzvRwD pic.twitter.com/vFWWi0YAFV— INDEC Argentina (@INDECArgentina) 24 de julio de 2018
El EMAE es un indicador mensual que suele anticipar la evolución del producto bruto interno (PBI), que se mide en forma trimestral y abarca todos los rubros de la economía del país.
Se dio un evolución dispar en los sectores monitoreados:
Entre los de mayores caídas se encuentran:
Los que explican en mayor medida el crecimiento fueron:
Según los analistas, el ritmo de crecimiento del año pasado fue más lento de lo esperado y dejó poco “arrastre” para la actividad este año. Además, la turbulencia cambiaria y la sequía afectaron al nivel de actividad que se desaceleró en el primer cuatrimestre del año
Los componentes que estaban previstos impulsen el crecimiento, como la obra pública y el consumo, tuvieron un comportamiento diverso. En el primer caso, el Gobierno aumentó el gasto y se empezó a notar el ritmo en la actividad. Mientras que el consumo masivo aún no recuperó los niveles de finales del 2015.
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