En el Parque Industrial de Sauce Viejo, la fábrica de Facorsa es un mundo de metal, un paisaje color gris acero en el que resaltan los tonos dorados de los rollos de bronce y latón. Los lingotes de estaño y las láminas de aluminio. Las líneas de montaje, las mesas de hierro y los hornos. Pero no hay que confundirse, esta no es una historia de fierros, los protagonistas son las generaciones apiladas de tres familias y el eje es la evolución industrial.
La empresa comienza hace 65 años, cuando Naldo Gatti y Carlos Ottaviani fundan un taller en barrio Don Bosco en el norte de la ciudad de Santa Fe, muy cerca de Facundo Zuviría, la avenida de "los repuesteros" y autopartistas. De entrada, esa primera generación entendió que además de arreglar se podía producir y empezaron a fabricar radiadores con un nombre que en Santa Fe conoce todo el mundo: radiadores Don Bosco. Los vendían y cobraban mujeres como Nidia Bar de Gatti, Nélida Taborda y más adelante Adriana Ceconi, Mirela y Sandra Gatti, entre otras.
Hay dos ideas que fueron fundamentales para construir un horizonte. Alejandro Taborda, presidente de Facorsa, las recuerda con precisión. La primera surgió a finales de los 80’, en la Argentina de la hiperinflación, cuando miraba el radiador de un Duna. “Tenía un tanque plástico de una forma muy extraña, y me di cuenta que no teníamos forma de fabricarlo nosotros”, reconoce en una entrevista con AIRE.
De encontrar una debilidad, surgió una oportunidad y una fortaleza comercial: comenzaron a distribuir otras marcas de radiadores y la ecuación del negocio de diversificó. “Fue una decisión difícil, casi una herejía para nosotros porque nuestro ADN es industrial”, destaca.
El otro momento "eureka" fue en 1996, cuando Taborda recorrió en Estados Unidos una feria que concentró a todos los fabricantes, importadores y vendedores de radiadores del mundo. “Ahí entendí que teníamos que dejar de vender el panel y producir el radiador entero, como hacían en los países más desarrollados”, explica.
El modelo para producir radiadores los posicionó como una de las fábricas líderes del país y hoy están en muchos de los autos que manejamos todos, con una red de ventas a escala nacional y exportaciones. Pero cada vez que se traba el envión para producir, el negocio de importación y distribución es central para equilibrar la ecuación.
Hay un buen ejemplo en la historia económica reciente, pero pasó muchas otras veces. “Entre el 2016 y el 2019, el 70% del negocio estaba concentrado en las marcas de radiadores que distribuimos y el 30% en los equipos que producimos. Ahora esa ecuación es exactamente al revés: el 70% lo genera lo que fabricamos y el 30% lo que distribuimos”, destaca Taborda.
La construcción de la planta industrial de Sauce Viejo, con un crédito del bicentenario, es otro punto de inflexión. En el barrio Don Bosco, muy cerca de la esquina de Estanislao Zeballos y Gobernador Freyre, llegaron a tener 13 galpones y ya no podían crecer. “Todavía les agradezco la paciencia a los vecinos, porque en los talleres se trabajaba hasta bien tarde”, reconoce Taborda.
En la planta de Sauce Viejo fabrican tres productos:
- Entre 300 y 400 radiadores de aluminio plástico por día. Son los que vemos cada vez que abrimos el capó del auto.
- Unos 60 radiadores de bronce y cobre para cosechadoras, tractores y grandes máquinas viales. Valen diez veces más que un radiador de aluminio y si se rompen se reparan, a diferencia de los primeros que son más económicos y se cambian.
- Equipos y soluciones térmicas, como aeroenfriadores y evaporadores, para grandes empresas petroleras y mineras. Se construyen "a medida" y con ingeniería propia.
Cómo lograr que cada generación le agregue valor a la empresa
En toda empresa familiar, el desafío es que cada generación agregue valor y no diluya la fuerza de la organización. Es fácil decirlo y muy complejo articularlo. ¿Cómo hicieron en Facorsa? “Para mí la clave fue no estancarnos y el secreto para mantenernos juntos fue querer estar juntos y respetarnos. No hay fórmulas mágicas”, asegura Nélida Taborda, vicepresidenta de Facorsa.
Adriana Ceconi, también integrante del directorio, suma un punto importante: los hijos se profesionalizaron y en la nueva generación hay ingenieros industriales, contadores, especialistas en marketing, recursos humanos y hasta psicólogos. En la escala que tiene ahora Facorsa, se necesita cada una de estas especificidades.
“Uno de nuestros lemas es que los que nos incorporamos a la empresa tenemos que ser profesionales y capacitarnos. Y en la construcción de nuestros vínculos es muy importante el respeto y la confianza”, resume Ivana Taborda, gerenta de Relaciones Institucionales de Facorsa.
El futuro de Facorsa
Pensar a mediano y largo plazo es complejo en la Argentina, pero imperativo para una empresa que genera empleo en forma directa para más de 100 familias. En la construcción de la planta de Sauce Viejo confluye el aporte de una nueva generación y el horizonte de desarrollo que explora la compañía.
El diseño del “layout” de la planta, para optimizar cada proceso, fue el proyecto final de la carrera de ingeniero industrial de Franco Ottaviani, que ahora es el gerente de producción industrial de Facorsa. “Nosotros creemos que los equipos que producimos a medida y con ingeniería propia para grandes empresas pueden ser un eje de crecimiento muy importante para Facorsa y una ventaja competitiva que logramos con esta nueva planta”, adelanta.
Sentadas en medio de la planta, Mirela y Sandra Gatti no terminan de ponerse de acuerdo sobre si Naldo -su padre y uno de los fundadores del taller- alguna vez soñó que iban a alcanzar esta fase industrial, pero están de acuerdo en que lo haría muy feliz ver la fábrica. También coinciden en el amor por el producto y se sorprenden cuando una persona es incapaz de explicar para qué sirve un radiador. “Para nosotras nuestros radiadores son hermosos, nos encanta fabricar y tenemos un grupo de empleados muy fieles y que se preocupan todo el tiempo por aprender y crecer”, resume Mirela.
Y esa otra de las claves, querer y cuidar lo que uno hace. Sin eso es muy difícil recorrer cualquier camino.
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