Resulta que el Costo básico de crianza de chico o chica de hasta 12 años rondó en mayo entre los $ 88.659 y $ 116.050, según los tramos de edades, de acuerdo a los datos del INDEC.
Esos valores incluyen tanto el costo mensual para adquirir los bienes y servicios para el desarrollo de infantes, niñas, niños y adolescentes, según el valor de la Canasta de Pobreza. Y el costo de las tareas de cuidado que surge a partir de la valorización del tiempo requerido para dicha actividad, tomando la remuneración de la categoría “Asistencia y cuidado de personas” del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.
Es más evidente que se trata de un cálculo de pobreza referido a la crianza de chicas y chicos. No puede ser una referencia o aspiración para las familias con hijos menores.
Sin embargo, con una pobreza del 43% de la población ( 20 millones de personas) cada vez más, los valores de las canastas se toman en cuenta a la hora de fijar salarios, jubilaciones y en general los ingresos de los hogares. De lo contrario, no estaríamos en estos altísimos niveles de pobreza y en crecimiento.
En el pasado era pobres los que no tenían trabajo. Luego se agregaron los ocupados informales. Y ahora una buena proporción de los trabajadores registrados también viven en hogares pobres.
Desde el Gobierno dicen que, a partir de la publicación del Índice de Crianza, la Corte Suprema de Justicia debería sacar “una Acordada que establezca como obligatoria su aplicación por parte de la Justicia de familia para que nosotros asumamos la responsabilidad de dar certeza, la Justicia asuma la responsabilidad de dar certeza, los papás cumplan con sus obligaciones. Eso nos va a hacer una sociedad mejor y nos va a permitir que vivamos todos mucho más seguro”.
También desde Presidencia dicen que la canasta de crianza “es un valor de referencia para informar a jueces, abogados y organismos que trabajan con infancias y juventudes para que se cumplan sus derechos”.
Para alcanzar una “sociedad mejor” no se puede tomar como referencia una canasta básica de pobreza. Ya es una enorme hipoteca social que el 57% de los menores de 14 años vivan en hogares pobres, según los datos oficiales, para agregar que esa canasta sea “referencia” para “el cumplimiento de los derechos de la niñez”.
La línea de pobreza es un valor monetario de ingresos que permite cubrir apenas necesidades ultra-básicas. No considera las privaciones de vivienda, de salud, de educación, de cultura o recreación, entre otros.
En síntesis: las mediciones de pobreza del INDEC sirven para marcar las privaciones e incumplimientos de derechos básicos. No son ni pueden ser un objetivo o una aspiración de la sociedad.






