Por Facundo González
El billete cerró la semana más turbulenta de los últimos años, y por lejos de este 2019, tras los resultados de las PASO, se recrudeció las tenciones cambiarias y la divisa se disparó casi 25%.
Sin embargo, el dólar termina algo más tranquilo de cómo comenzó, por segundo día consecutivo, el minorista encontró respiro y se desinfló $2,50, y terminó el viernes por debajo de los $60, en $ 59,72, según el promedio que realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Por su parte, en el mercado mayorista, el billete cayó $2,25 hasta los $55. En una jornada con desarrollo más tranquilo y con menor presión sobre el tipo de cambio, los precios recortaron algo de la fuerte ganancia de inicio de semana. Según los analistas, “una oferta más fluida empujó los precios hacia abajo por segunda jornada consecutiva, acomodándolos en el segundo nivel más bajo de la semana”.
Además de los gestos políticos, hubo una “ayuda” desde el Banco Central para que el dólar se desinflara. La entidad que comanda Guido Sandleris emitió ayer una nueva circular (A 6754) que reduce el porcentaje de tenencia en posición contado de moneda extranjera de las entidades financieras, lo que forzó ventas de divisas de parte de las entidades financieras.
Este mercado es donde operan bancos, grandes empresas y el Central, y cuya cotización termina incidiendo luego en el canal minorista, donde compran los ahorristas.
El dólar Banco Nación (BNA), que habitualmente tiene una de las cotizaciones más bajas del mercado, terminó en $57, dos pesos menos que el jueves.
Desde que se consumó la derrota electoral de Macri en las elecciones primarias, el dólar subió casi $11,60 acumulando un alza del 25%.
En respuesta, la entidad que conduce Guido Sandleris, subió la tasa de las LELIQ, que se ubican en el orden del 75%, operó en los mercados de futuros, y a su vez, realizó ventas por cuenta de Hacienda y ventas propias de las reservas en el segmento de contado, para intentar detener la fuerte suba del tipo de cambio.
El escenario de desconcierto y volatilidad fue uno de los factores que volvió a mover la aguja del riesgo país.
El indicador que muestra cuánto más tiene que pagar la Argentina para endeudarse comparado con Estados Unidos. Esta variable retrocede -4,6% y se aleja de la barrera de los 1.900 puntos alcanzados el miércoles, pero se mantiene en máximos de hace diez años en 1.656 puntos básicos.
El ajuste del tipo de cambio significará un desafío para la baja de inflación que el Gobierno había proyectado para los próximos meses.
Una suba del dólar tiene un impacto rápido en los precios de bienes como alimentos y combustibles, que deteriora aún más las proyecciones de inflación y vuelve a golpear al tipo de cambio. Sumado al riesgo electoral, se deterioran las expectativas económicas y complica el panorama, retroalimentando la incertidumbre.
Así, con el brusco salto que experimentó la divisa, tras los resultados electorales del domingo, por momentos se paralizaron todo tipo de operaciones en la economía real, exacerbando la incertidumbre y generando un deterioro en el nivel de actividad que venía muy golpeado desde el año 2018.
El shock de los mercados de esta semana abortó el proceso desinflacionario que había comenzado en abril.
Para atenuar las consecuencias de la fuerte devaluación del peso, el Gobierno implementó un paquete de medias con el objetivo de traer alivio a los bolsillos, congeló el precio de los combustibles y mejoras tributarias para contribuyentes y PyMes.
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