Esta determinación del ente monetario se fundamentó en que “dado que los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración en la evolución de los precios, el Banco Central consideró que debe actuar con cautela”, dijo un comunicado de la entidad.
El BCRA aclaró que considera que esa aceleración de precios es temporaria y que, completadas buena parte de las correcciones tarifarias y apaciguada la dinámica cambiaria local, la inflación consolidará su tendencia a la baja.
De esta manera, la autoridad monetaria disipó las dudas de lo que haría hoy con la tasa de interés de referencia que, el consenso de los analistas, estimaban que no están dadas las condiciones para relajar la política monetaria.
Con la lupa puesta sobre el comportamiento del dólar y la inflación, buena parte de los analistas privados opina que no es conveniente que el Banco Central (BCRA) vuelva a bajar por ahora la tasa de interés de referencia.
El BCRA considera que la aceleración de la inflación de los últimos meses es transitoria y que se debe a los fuertes aumentos en precios regulados y a la rápida depreciación del peso entre diciembre y febrero.
Luego de la pronunciada depreciación observada desde diciembre, durante las últimas semanas el peso siguió mostrando signos de debilidad. En ese contexto, el BCRA decidió intervenir para sostener el valor de la moneda, en la convicción de que, en las condiciones actuales, una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría justificada ni por impactos económicos reales ni por el curso planeado de su política monetaria y que, de no evitarse, tendría el potencial de ralentizar el proceso de desinflación.
La entidad que conduce Federico Sturzenegger, ratificó en su informe, que “su esquema de flotación cambiaria con intervenciones ocasionales, como complemento de su política monetaria, ante dinámicas disruptivas capaces de alterar la marcha de la inflación o de generar efectos negativos en las condiciones financieras”.
En la visión del BCRA, una vez superados estos factores transitorios la inflación consolidará su tendencia a la baja. Cuatro motivos fundamentan esta perspectiva favorable.
Por último, aclaró que seguirá monitoreando esta situación, y no relajará su política monetaria hasta que se confirmen señales de desinflación compatibles con el sendero buscado.


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