Dólar, inflación, tasas y crecimiento: qué espera el mercado para la economía que viene
El REM proyecta una inflación más moderada y un dólar con subas graduales, pero recortó la expectativa de crecimiento para 2026. Las tasas seguirán altas en el corto plazo.
La economía que viene: qué esperan las consultoras para el dólar, la inflación y el crecimiento.
¿Qué pasará con la economía en los próximos meses? El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ofrece una hoja de ruta con las principales variables que seguirán bajo la lupa: inflación, dólar, tasas de interés y actividad económica.
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El escenario que proyectan las consultoras y entidades financieras combina una inflación que seguiría desacelerándose, un dólar con movimientos graduales y una recuperación económica más débil de lo que se esperaba meses atrás.
El REM de agosto, elaborado con las estimaciones de 47 participantes —35 consultoras y centros de investigación y 12 entidades financieras—, mostró además un cambio relevante: el mercado redujo su previsión de crecimiento para 2026 del 2,7% al 2,1%.
La señal que aparece detrás de los números es clara: hay mayor estabilidad nominal, pero la recuperación de la economía real todavía enfrenta obstáculos.
Inflación: el mercado espera que siga debajo del 2%
La inflación mensual proyectada para agosto se ubica en 1,7%, una décima por debajo de la estimación del REM anterior. Para el IPC núcleo, que excluye los componentes más volátiles y los precios regulados, también se espera un avance del 1,7%.
Para los próximos meses, las proyecciones mantienen al IPC por debajo del 2% mensual. El escenario esperado es de una inflación que continúa moderándose, aunque a un ritmo gradual.
Para todo 2026, el mercado mantiene una expectativa de inflación anual cercana al 30%, mientras que las proyecciones de mediano plazo apuntan a una continuidad del proceso de desinflación.
La dinámica de los precios será una de las variables centrales para la economía real: de ella dependerán la evolución de los salarios, el consumo, los costos empresarios y el margen para que las tasas de interés puedan comenzar a ceder.
Dólar: subas graduales y sin un salto brusco
En el frente cambiario, el mercado tampoco espera un salto significativo.
La mediana de las proyecciones ubica al dólar mayorista en $1.530 para el promedio de septiembre y en $1.630 para diciembre de 2026. Para fin de año, esa previsión implica una suba interanual esperada del 12,6%.
La trayectoria proyectada es, entonces, de un tipo de cambio que aumenta de manera gradual:
- Septiembre: $1.530
- Octubre: $1.565
- Noviembre: $1.600
- Diciembre: $1.630
El dato relevante es que la velocidad esperada de depreciación del peso se mantiene contenida en relación con la inflación proyectada. Para empresas y consumidores, esto supone un escenario cambiario con menos movimientos bruscos, aunque no elimina el riesgo de que un cambio en las condiciones financieras modifique las expectativas.
Tasas: la baja no sería lineal
Las tasas de interés aparecen como uno de los puntos que requieren una lectura más cuidadosa.
El mercado proyecta una TAMAR de bancos privados de 24,11% nominal anual para septiembre y de 23,45% para diciembre. Sin embargo, ambas previsiones fueron revisadas al alza respecto del REM anterior.
Esto significa que la expectativa no es la de una caída inmediata y continua del costo del dinero. Primero deberá consolidarse la desinflación y estabilizarse el mercado financiero para que pueda profundizarse una eventual reducción de las tasas.
Para las empresas y los hogares, la evolución será clave: tasas más bajas pueden favorecer el crédito, el consumo y la inversión, mientras que un costo financiero todavía elevado mantiene limitada la capacidad de recuperación de algunos sectores.
Actividad económica: el mercado recortó su expectativa
Las consultoras esperan que el PIB argentino termine 2026 con un crecimiento de 2,1% respecto del promedio de 2025, seis décimas menos que en el REM anterior. El denominado Top 10 de analistas proyecta una expansión algo mayor, del 2,2%.
El recorrido trimestral también muestra una economía que todavía no avanza a velocidad plena. Para el tercer trimestre se espera un crecimiento desestacionalizado del 1,1%, mientras que para el cuarto trimestre la proyección llega al 1,3%.
El dato es importante porque marca una diferencia entre estabilidad macroeconómica y recuperación de la economía real. Una inflación más baja y un dólar relativamente previsible no garantizan, por sí solos, un crecimiento fuerte.
El superávit fiscal sigue en el centro del escenario
Las cuentas públicas continúan apareciendo como uno de los pilares del escenario que proyecta el mercado.
El REM estima para 2026 un superávit primario de $15,4 billones, aunque la previsión fue recortada respecto del relevamiento anterior. Para 2027, el mercado también espera que continúe el resultado fiscal positivo.
La combinación entre disciplina fiscal, menor inflación y estabilidad cambiaria será determinante para sostener el escenario que proyectan las consultoras.
El desafío está en que esa estabilidad consiga trasladarse con mayor fuerza a la economía cotidiana: más crédito, recuperación del consumo, inversión y una mejora sostenida del poder adquisitivo.
Por ahora, las proyecciones dibujan una economía que avanza hacia una mayor estabilidad de precios y del mercado cambiario, pero con una recuperación del nivel de actividad más moderada de lo que se esperaba para esta altura del año, meses atrás.












