Con el boom exportador no alcanza: la economía argentina real no arranca

Con exportaciones en julio por USD 8.854 millones impulsadas por mejores precios, el frente externo atraviesa un período favorable; sin embargo, la baja del 2,9% en la actividad de julio y la caída del 11% en la inversión exponen la distancia entre el saldo comercial y la economía real.

El superávit comercial alcanzó los U$S 2.115 millones, resultado de exportaciones por U$S 8.854 millones e importaciones por U$S 6.739 millones. 

El superávit comercial alcanzó los U$S 2.115 millones, resultado de exportaciones por U$S 8.854 millones e importaciones por U$S 6.739 millones. 

El comercio exterior argentino continúa aportando dólares a la economía. Por las exportaciones de energía y el agro, en el período abril-junio las exportaciones “volaron” y sumaron US$ 27.557 millones, mientras que las importaciones se ubicaron en US$ 18.264 millones, dejando un superávit comercial de US$ 9.293 millones.

En julio, el superávit comercial alcanzó los U$S 2.115 millones, resultado de exportaciones por U$S 8.854 millones e importaciones por U$S 6.739 millones.

Para el especialista Diego Coatz “fue un verdadero trimestre de oro para el frente externo: cosecha récord, mejores precios del petróleo y exportaciones en niveles muy altos. Pero esa bonanza convivió con una caída de 11% de la inversión y con retrocesos del empleo formal, la industria, la construcción y el comercio.

Esa es la paradoja: aun con un shock extraordinario de dólares, la economía real sigue débil.

Por las exportaciones de energía y el agro, en el período abril-junio las exportaciones “volaron”.

Por las exportaciones de energía y el agro, en el período abril-junio las exportaciones “volaron”.

El desafío es transformar este viento de cola en inversión, producción y empleo antes de que la oportunidad externa se diluya y la merma en la actividad tensione el frente externo por el lado financiero. Tal como se estuvo observando durante las últimas semanas.

Según el informe mensual de Fidelitas, el desempeño del comercio exterior constituye un respaldo relevante para el escenario macroeconómico, aunque sus efectos no se distribuyen de manera inmediata ni homogénea entre los distintos sectores de la actividad económica.

Evolución de las exportaciones e importaciones en julio

Las exportaciones crecieron 14,1% interanual en julio, hasta alcanzar los USD 8.854 millones. El incremento estuvo explicado principalmente por una mejora de los precios, que aumentaron 12,4%, mientras que las cantidades exportadas registraron una suba de apenas 1,5%.

En el caso de las importaciones, julio registró operaciones por USD 6.739 millones, un 1,7% menos que en el mismo mes del año anterior. La caída respondió fundamentalmente a una disminución de 9,2% en las cantidades importadas, parcialmente compensada por un incremento de 8,4% en los precios.

La paradoja de la economía real y el desafío de la inversión

“La disponibilidad de dólares es una condición necesaria para sostener la estabilidad macroeconómica, pero no alcanza por sí sola para garantizar una expansión amplia de la actividad”, señala el análisis de Fidelitas.

Hubo una caída de 11% de la inversión y con retrocesos del empleo formal, la industria, la construcción y el comercio.

Hubo una caída de 11% de la inversión y con retrocesos del empleo formal, la industria, la construcción y el comercio.

En este sentido, la evolución del sector externo plantea una segunda cuestión: cómo transformar el saldo comercial favorable en mayor inversión, capacidad productiva y generación de empleo.

“El saldo positivo del comercio exterior, por lo tanto, representa un punto de partida relevante. Pero el alcance de sus beneficios dependerá de su capacidad para convertirse en inversión, producción y actividad económica dentro del país”, concluye Fidelitas.

Caída en los indicadores de actividad y contexto fiscal

Los últimos datos oficiales marcan:

Actividad en caída: bajó 2,9% mensual en julio, la mayor caída desde abril de 2020. La industria cayó 4,6% y el comercio 5,1% interanual, mientras la minería y los hidrocarburos crecieron +8,4%.

La inflación baja, pero cada vez más lentamente: el IPC fue 1,7% en agosto, con la inflación núcleo estancada en 1,8% y un rebote de los precios mayoristas a 2,1%, empujado por la energía. Para septiembre se estima un IPC del 2%.

Superávit fiscal bajo presión: los ingresos llevan 13 meses consecutivos de caída real. El superávit primario acumulado es de 1,1% del PIB, frente a una meta de 1,4% acordada con el FMI.

Más tensión financiera: el riesgo país pasó de 404 a 609 puntos y las compras de dólares para ahorro ya superan los USD 51.000 millones desde la salida del cepo.

Morosidad: el aumento de la morosidad se explica por la caída de los ingresos. El salario registrado cayó 14,3% desde nov/23 a jun/26. Hay una relación entre los niveles salariales y la irregularidad en el pago de los créditos de las familias: las provincias con salarios más bajos en relación con el promedio nacional son, en general, las que presentan mayores niveles de morosidad.

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