Dispuesta en marzo de 2006 para contener los precios internos, la medida derivó en el cierre de más de un centenar de frigoríficos y la pérdida de entre 10.000 y 12.000 empleos en la cadena cárnica. En los años siguientes también se redujeron la producción y el consumo de carne bovina, mientras el rodeo nacional cayó cerca de un 20%.