martes 29 de septiembre de 2020
Economía | proyecto | China | Argentina

Chanchos chinos: alertan por posibles impactos socio ambientales

El proyecto de instalación de mega factorías porcinas encendió las alertas de ambientalistas y pequeños productores locales.

La posibilidad de que Argentina albergue grandes factorías porcinas para abastecer de carne de cerdo a China, el principal consumidor mundial, desató un debate intenso entre quienes aseguran que la oportunidad traerá empleos e inversiones, y quienes alertan sobre los enormes riesgos asociados a ese tipo de desarrollo productivo a gran escala.

Mayor emisión de gases contaminantes, irrupción de brotes de virus de origen animal, utilización de cantidades enormes de agua, contaminación por excrementos, utilización de antibióticos y escaso bienestar animal figuran entre los impactos ambientales, a los que hay que sumar lo que puede significar para los pequeños y medianos productores locales la instalación de estas mega factorías que podrían también vender al mercado interno en precios que arrasarían con el entramado productivo regional, menos competitivo por una cuestión de escala.

Así se desprende del informe “¿Cerdos para China made in Argentina?” difundido esta semana por la Fundación de Ambiente y Recursos Naturales de Argentina (Farn).

https://twitter.com/farnargentina/status/1291444226698477570

Escenario global y local

La carne porcina es la más consumida a nivel mundial y China representa casi la mitad de ese consumo. En 2019, ese país sufrió un brote de peste porcina africana (PPA) que obligó a sacrificar más de un millón de cerdos, lo que cambió el tablero productivo de esa potencia y la llevó a buscar nuevos horizontes para sus factorías: allí aparece Argentina como un aliado fundamental para China para la provisión de este tipo de carne.

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Según consigna la investigación de Farn, al día de hoy Argentina cuenta con 10 plantas para la faena con fines de exportación de carne a China, siete de ellas habilitadas a fines de 2019 a modo de respuesta a la apertura del mercado chino tras la firma de un protocolo sobre los requisitos de inspección y sanidad veterinaria. A ese primer paso comercial se suma ahora la posibilidad de firmar un nuevo acuerdo comercial para instalar nuevas granjas de producción que puedan exportar a China unas 900.000 toneladas de carne en cuatro años.

Desde el gobierno santafesino se mostraron interesados en el proyecto y ya mantuvieron un encuentro con Cancillería para empezar a interiorizarse en el tema junto a representantes de Córdoba y Entre Ríos, las tres provincias que componen la región Centro.

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Contaminación y desmonte

El documento de la Farn señala que “lograr esas 900 mil toneladas de carne porcina implicaría incrementar el stock de animales en casi 10 millones”, lo que debería venir acompañado de unas 2,2 millones de toneladas de maíz y unas 750.000 toneladas de soja para la alimentación del ganado (lo que a su vez implica sumar casi 290.000 y cerca de 250.000 hectáreas cosechadas de uno y otro grano).

Esto, según los investigadores, “duplicaría las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) del sector porcino, y demandaría unos 12.000 millones de litros de agua potable a lo largo de toda la producción, sin contabilizar el agua para la limpieza. “El proyecto de acuerdo no contempla estudios previos que permitan medir el riesgo del impacto ni dar participación a las comunidades locales. Para peor, existe clara evidencia de la contradicción entre el cuidado del ambiente y la cría de cerdos en China, especialmente en áreas ambientalmente sensibles, cercanas a cursos de agua” señalaron desde esa Fundación.

https://twitter.com/farnargentina/status/1291444229613531150

Asimetrías

El documento expone la tensión que genera una inversión que podría llegar a generar unos 36.000 puestos de trabajo con los impactos socioambientales de semejante salto de escala productiva: "Se desconoce de qué tipo de trabajo, en qué condiciones, para quiénes y a qué costo social y ambiental estaríamos hablando", puntualizaron los expertos.

“En términos generales, en los acuerdos firmados con China se simplifican procedimientos y licencias sociales” advirtieron desde la Farn, para agregar que “no se sabe si Argentina está institucionalmente bien preparada para estos acuerdos y si la legislación provee un marco adecuado para regularlos”.

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