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Economía empresa | Neurociencias | Pymes

Cada vez más empresas incorporan las neurociencias para potenciar el rendimiento de sus equipos

Construir equipos de alto rendimiento hoy, exige algo más que intuición: requiere comprender lo que sucede dentro del cerebro humano.

Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que las empresas que aplican estrategias basadas en neurociencia lograron incrementar su productividad, gracias al impacto positivo del reconocimiento frecuente y el fortalecimiento del bienestar emocional. Además, investigaciones complementarias indican que entornos laborales que priorizan el bienestar reducen en un 25% los niveles de rotación y ausentismo, y aumentan en un 21% su rentabilidad.

“Hasta hace relativamente poco, el impacto positivo de las neurociencias aplicadas a la gestión de talentos era difícil de cuantificar o de trazar en métricas. Ahora hay más estudios que lo sustentan. Sin embargo, podemos afirmar que la neurociencia aplicada al liderazgo puede ayudar a los talentos en diferentes áreas: tomar decisiones más inteligentes, tener un mayor compromiso, optimizar la productividad, reducir el estrés e impulsar una innovación constante. Esto lo hemos visto en empresas que han implementado este tipo de prácticas, especialmente entre los profesionales ejecutivos que lideran diferentes áreas y equipos de las organizaciones. Esto hace sentido, ya que son la cabeza de grupo y quienes después replican estas habilidades adquiridas entre los integrantes que componen sus equipos”, destacó Florencia Godoy, Principal Leadership Head de Glue Executive Search.

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De este modo, la neurociencia, tradicionalmente ligada al ámbito médico, desembarca con fuerza en las organizaciones para explicar, entre otras cosas, por qué resistimos los cambios, qué activa nuestra motivación o cómo el estrés puede derrumbar en semanas lo que tardamos años en construir. Y ofrece, además, herramientas concretas para actuar sobre esos mecanismos invisibles.

“En este nuevo paradigma, el reconocimiento frecuente, la empatía real y las oportunidades constantes de aprendizaje no son gestos de buena voluntad: son estrategias científicas para construir equipos más productivos, creativos y leales. Según datos de la Universidad de Stanford, recibir feedback positivo frecuente puede aumentar en un 30% la productividad de un colaborador.

Y según Gallup, las organizaciones que invierten en bienestar emocional mejoran hasta en un 25% su retención de talento” comenta María Florencia Insúa, Gerente de Proyectos y Consultoría de TR Consultores, firma especializada en talento y desarrollo organizacional con más de 13 años de trayectoria.

El neuromanagement se nutre de los avances en neurociencia

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ncorporar neurociencias mejora la productividad y el trabajo en equipo.

ncorporar neurociencias mejora la productividad y el trabajo en equipo.

La selección de personal también entra en revisión. Los sesgos inconscientes distorsionan la percepción de los candidatos, muchas veces alejando las mejores decisiones. La neurociencia, combinada con herramientas de inteligencia artificial, permite ahora procesos más objetivos, diversos y justos.

Por el momento, parece ser más común que las empresas contraten especialistas externos para este tipo de prácticas. Principalmente, consultoras especializadas en el coaching de management. “Aunque conforme siga creciendo es muy probable que cada vez más talentos que integran los equipos de RRHH se especialicen en neurociencia”, concluyó Florencia Godoy.

Si hay algo que queda claro en esta nueva era es que los colaboradores no son procesos y métricas. Hoy se trata de comprender cómo piensan, sienten y aprenden las personas dentro de las organizaciones. “La neurociencia ha demostrado que el cerebro puede aprender y adaptarse a lo largo de toda la vida. Este principio respalda diferentes conceptos, como el Learning Agility, que hoy se convierte en una herramienta estratégica para identificar cómo nuestros colaboradores aprenden, se adaptan y se reinventan. Podemos imaginar un ejemplo: Cuando un colaborador recibe reconocimiento, el cerebro activa su sistema de recompensa a través de la dopamina. Este proceso genera placer, motivación y refuerza comportamientos positivos”, argumentó Godoy.

Hoy el concepto de liderazgo efectivo se redefine: ya no alcanza con liderar tareas. Hay que liderar emociones. Gracias a las neuronas espejo, sabemos que un líder empático no solo mejora el clima: también incrementa el compromiso y la cohesión del equipo.

"El reconocimiento frecuente, la empatía real y las oportunidades constantes de aprendizaje no son gestos de buena voluntad: son estrategias científicas para construir equipos más productivos, creativos y leales", concluyeron desde Talent.