Biodiésel: claves para entender el conflicto

Te presentamos en pocos pasos, las claves más importantes sobre la discusión bilateral entre EE.UU. y la Argentina sobre un producto clave para la economía local.
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Es un biocombustible que puede sustituir al gasoil, en distintas proporciones. En la Argentina todo el gasoil contiene un 10% de biodiésel desde hace cinco años.

A partir de aceites vegetales. En la Argentina, el más abundante es el de soja. El proceso consiste en la extracción del aceite a través de un proceso llamado “crushing”. El poroto de soja se muele y se separan dos componentes: el aceite y la harina proteica.

Luego el aceite es refinado parcialmente, y se somete a una reacción química cuyo resultado es el biodiésel. El subproducto de esta reacción es la glicerina, que una vez refinada se destina a cosméticos, a la industria alimenticia y farmacéutica. Es el principal sustrato de la pasta de dientes.

Argentina es el tercer productor mundial de soja, detrás de Estados Unidos y Brasil. Pero es el primer exportador de sus cuatro derivados fundamentales: harina proteica, aceite, biodiésel y glicerina. Los embarques anuales promedian un valor de 20.000 millones de dólares.

El complejo es el más importante de la economía argentina; factura tres veces más que la emblemática industria automotriz y es la principal fuente de divisas.

Las exportaciones de biodiésel alcanzan a u$s 1.200 millones anuales, superando a las de carne vacuna.

Estados Unidos concentra el 95% de los embarques. Hace cuatro años, el principal mercado era la Unión Europea. Pero tras la expropiación de las acciones de Repsol en YPF, la UE respondió trabando las compras de biodiésel argentino.

La aparición del mercado estadounidense permitió compensar la caída de las ventas a la UE.

El gobierno norteamericano impuso fuertes aranceles  de importación de entre 56 y 64% al biodiésel argentino, cerrando toda posibilidad de ventas.

El argumento fue la presunción de que la Argentina subsidia su producción. Los elaboradores locales rechazan este argumento, que ya había sido utilizado por los europeos para justificar el cierre de su mercado.

La consecuencia fundamental de la decisión estadounidense es la caída de ingresos del complejo soja en su conjunto, al desaparecer un producto importante en la ecuación de la industria.

No se amenazan las fuentes de trabajo, sino el precio de todos los productos.

Se exportará aceite crudo, primarizando las ventas, y se perderá el negocio de la glicerina.

Si bien es difícil evaluar la compleja situación, una primera estimación indica que las pérdidas totales pueden rondar un 3% del valor del conjunto: unos 600 millones de dólares.

Se espera una reacción del gobierno argentino, sorprendido por la decisión del gobierno de Donald Trump cuando hace apenas una semana vino de visita su vicepresidente, Mike Pence.

 

Fuente: Clarín

Arancel al biodiésel: Argentina gestiona para que EE.UU revea la decisión

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