Argentina: Sólo un tercio de los ocupados tiene un empleo privado formal
Sobre 17.500.000 ocupados, hay casi 12 millones que están registrados. Entre ellos, 450.000 personas que trabajan en las casas particulares; 2.250.000 cuentapropistas; y unos 3.700.000 empleados públicos. El resto trabaja en la informalidad (un 35% aproximadamente).
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Los empleados formales asalariados son solo un tercio del total de ocupados.
“Faltan empresas que incorporen a trabajadores registrados y es más, en valores interanuales, a agosto de 2016 hay 92.458 asalariados del sector privado registrado menos”, destacó el economista.
Datos del Ministerio de Trabajo también muestran que entre diciembre de 2015 y agosto de 2016 se perdieron 52.214 puestos de asalariados privados, pero subió la cantidad de monotributistas en 36.686 personas, y también la cantidad de asalariados públicos en 25.012 personas. “Creció el empleo cuentapropista y monotributista, que en muchos casos son de menores ingresos”, destaca Bour.
En cuanto al empleo público, entre enero de 2012 y agosto de 2016 creció un 22,3 por ciento, según datos oficiales, lo que implica la incorporación de cerca de 567.000 trabajadores.
Según datos de oficiales del INDEC, el desempleo en el tercer trimestre del año fue de 8,5%. Con relación al segundo trimestre se produjo una mejora de 0,8 puntos porcentuales. Lo que significó una creación de 110 mil empleos.
La inversión y el crecimiento de la actividad económica son los puntales de la creación de empleo, pero también hay otros factores que tienen incidencia en la decisión, o no, de contratar.
Uno de ellos son los costos laborales. Una difícil ecuación, que hace que el empleador piense que su costo laboral es demasiado alto, y que por otro lado el empleado crea que su salario es demasiado bajo.
Como ejemplo, sobre un salario pactado de $ 100 pesos, el empleador pagará entre $ 140 y $ 150 en concepto de contribuciones patronales y el empleado recibirá en el bolsillo $ 80, después de descontados sus aportes y menos aún si también debe tributar Ganancias.
Otro de los problemas por los cuales las empresas se resisten a tomar empleados en relación de dependencia es la alta tasa de litigiosidad que existe. En lo que se ha dado en llamar la “Industria del Juicio”.
“Durante los últimos diez años se ha producido en el país un fuerte incremento de la litigiosidad laboral, especialmente en aquellos reclamos vinculados con los empleados eventuales, de contratistas y de proveedores y de accidentes y enfermedades profesionales”, dice el abogado laboralista Eugenio Maurette. “Hoy los empleados demandan a la ART y creen que no demandan al empleador, pero se trata de un búmeran porque esta situación aumenta la alícuota que debe pagar la empresa.”
Por otro lado, el juicio al ex empleador también es moneda corriente. “Antes, para cuidar el currículum, se pensaba mucho ante de hacer un juicio. Hoy no es así”, agrega Maurette. Los fallos de los tribunales laborales, que muchas veces son contrapuestos, llevan a que haya demasiadas zonas grises.
El ausentismo también influye a la hora de que las compañías evalúen su competitividad. Según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo aproximadamente el 17% del total de los asalariados en empresas privadas no asiste a su trabajo al menos un día en el mes. “Otro dato desalentador que surge del estudio es que alrededor del 4% de la dotación de las compañías se ausenta cada día hábil“, analiza la consultora Professia. “Los costos asociados a estas ausencias afectan la rentabilidad.”
Según un estudio de Adecco, la Argentina ocupa el puesto 65 en el Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI) entre 93 países, y está en el puesto número 8 a nivel regional. Esto quiere decir que no se considera, todavía, un país atractivo para trabajar. “No se ve a la Argentina hoy como un país que genera buenas oportunidades en el mercado laboral”, dice Patricio Dewey, director comercial de Adecco.
Los convenios colectivos, que tiene décadas, también se ven como demasiado rígidos, y un factor que protege a los que tienen trabajo, pero, según los expertos en mercado de trabajo, atentan contra quienes necesitan obtenerlo.
Fuente: La Nación




