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Jorgelina Hiba | Cambio climático | Ambiente | Banco Mundial

Economía y clima: la Argentina frente al desafío del cambio climático

Un informe del Banco Mundial alerta sobre las pérdidas económicas de fenómenos como las sequías y las inundaciones.

Argentina está expuesta a una serie de impactos relacionados con el cambio climático que afectan al ciclo del agua y, por extensión, a la población, los sectores económicos y la macroeconomía.

Así se desprende de un informe publicado por el Banco Mundial esta semana, que resalta que eventos como las sequías “afectan a toda la economía, agravan las crisis macroeconómicas y pueden tener impactos significativos en el PIB”.

“Con las estructuras económicas y fiscales que tiene actualmente el país, las sequías continuadas podrían reducir el PIB hasta un 4% anual de promedio en 2050”, dice el “Informe sobre clima y desarrollo de Argentina” del Banco Mundial.

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Agua en exceso

Los eventos extremos como las sequías, las olas de calor, las inundaciones y los incendios forestales serán cada vez más frecuentes y prolongados por el calentamiento del planeta. Así como la falta de agua es un grave problema para la producción y la economía, también lo es su abundancia en exceso, como ocurre cuando hay inundaciones.

Según esta investigación, las inundaciones impactan en la infraestructura y en los activos afectando a la población vulnerable y causando pérdidas importantes en el bienestar. Se estima que las pérdidas promedio de activos anuales a causa de las inundaciones ascienden a 1.400 millones de dólares y se concentran en las regiones Noreste y Pampeana.

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Inundaciones como las que sufrió la ciudad de Santa Fe en 2003 podrían ser cada vez más frecuentes sino se toman medidas de fondo a tiempo.

Inundaciones como las que sufrió la ciudad de Santa Fe en 2003 podrían ser cada vez más frecuentes sino se toman medidas de fondo a tiempo.

“Además, debido a que las personas pobres se ven afectadas de manera desproporcionada, esta situación genera daños mucho mayores en el bienestar”, puntualiza el trabajo, que agrega que –sin medidas de adaptación a estos fenómenos– el impacto estimado de los daños causados por las inundaciones sobre el PIB “rondaría el 0,5 % en 2060”.

Finalmente, las inundaciones también afectan al capital humano debido al aumento en la prevalencia de las enfermedades y la inseguridad alimentaria.

Sequías: el gran enemigo

Las sequías más frecuentes están afectando al sector agropecuario, que es un motor de crecimiento y exportaciones en Argentina, uno de los productores agrícolas más grandes del mundo.

En el país, la agricultura representa el 7 % del producto interno bruto (PIB) y las exportaciones de agroalimentos son una fuente fundamental de ingresos en divisas e ingresos federales, ya que representan el 65 % de las exportaciones totales, según calculó el Banco Mundial.

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El organismo internacional estima que en provincias como Santa Fe, Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba una caída de 10 puntos porcentuales en la producción agrícola implica una disminución de 0,7 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del producto bruto provincial.

“Debido al incremento en la frecuencia de las sequías, garantizar la resiliencia del sector agrícola frente al cambio climático, mediante el uso de técnicas climáticamente inteligentes, cultivos resistentes a la sequía y seguros basados en índices, contribuirá en gran medida a lograr un crecimiento más estable”, agrega el informe.

Pero además, las sequías aumentan la competencia por el agua y afectan el transporte por vías navegables y la producción de energía hidroeléctrica: “La navegabilidad en la cuenca del Río de La Plata, que permite transportar por río alrededor del 84 % de las exportaciones, se encuentra en riesgo si el cambio climático continúa reduciendo el caudal del río y si siguen aumentando las presiones de demanda aguas arriba”.

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Los efectos del cambio climático no solo repercuten sobre el ambiente, sino también sobre la economía.

Los efectos del cambio climático no solo repercuten sobre el ambiente, sino también sobre la economía.

En 2021, el negocio de los agroalimentos perdió 315 millones de dólares en seis meses como consecuencia del bajo nivel del río Paraná. Ese mismo año, la sequía redujo la contribución de la energía hidroeléctrica de Argentina a la generación de electricidad del 29 % al 17 %, aproximadamente.

Oportunidades

Para el Banco Mundial, Argentina podría emprender un camino hacia el nivel de cero emisiones netas de dióxido de carbono para el año 2050, para lo cual debería descarbonizar la producción de electricidad con un aumento de la capacidad de las energías renovables, electrificar el transporte y otros usos finales, adoptar combustibles alternativos, aumentar la eficiencia energética, eliminar la deforestación para transformar el sector del uso de la tierra en un sumidero neto de carbono y reducir las emisiones de metano procedentes de la ganadería.

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“El mundo se está comprometiendo a alcanzar la meta de cero emisiones netas hacia mediados de siglo y la competitividad de Argentina podría verse afectada si el país no implementa políticas fundamentales que fomenten la producción con bajas emisiones de carbono, así como la inversión en este ámbito”, advierte el documento.

En el caso del sector agrícola, fuente principal de crecimiento y exportación, podría verse afectado si la Organización Mundial del Comercio “aprueba y acepta políticas como los ajustes en frontera por carbono o prohibiciones basadas en la deforestación”.

Repensar la agricultura

En un escenario de cambio climático, apoyar la innovación y modificar los incentivos “son acciones que pueden ayudar al sector agrícola a disminuir la vulnerabilidad y a reducir las emisiones”.

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Para el Banco Mundial, la transformación del sector de los agroalimentos “puede ayudar a preservar la competitividad y a reducir tanto las emisiones como la vulnerabilidad frente a las sequías”. En ese punto, acelerar la implementación de una agricultura “climáticamente inteligente” puede ayudar a aumentar la productividad y a reducir el nivel de vulnerabilidad del sector.

“Los cultivos resistentes a la sequía, sumados a sistemas de riego eficientes, pueden reducir las pérdidas de rendimiento a causa de las sequías. También existen oportunidades importantes para disminuir las emisiones de carbono y aumentar el secuestro de carbono en la ganadería, los suelos y las cadenas de valor. En el sector ganadero, medidas como permitir que los productores obtengan capacitación y financiamiento para mejorar la calidad de las pasturas, la salud de los animales y la gestión del pastoreo podrían reducir las emisiones tanto de CO2 como de metano”, explicaron desde ese organismo técnico.