Su propósito es renovar el compromiso, tanto a nivel nacional como internacional, en favor de la ciencia para la paz y el desarrollo, y hacer hincapié en el uso responsable de la ciencia para el beneficio de las sociedades, en particular, para la erradicación de la pobreza. El Día Mundial también tiene por objeto lograr una mayor concienciación en la opinión pública sobre la importancia de la ciencia y colmar la brecha existente entre la ciencia y la sociedad.
Desde su proclamación por la UNESCO en 2001, el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo ha generado muchos proyectos, programas y fondos concretos para la ciencia en todo el mundo. El Día también ha contribuido a fomentar la cooperación entre científicos que viven en regiones marcadas por conflictos, como por ejemplo la creación de la Organización de la Ciencia Israelí-Palestina (IPSO), apoyada por la UNESCO.
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El propósito de esta efeméride es renovar el compromiso, tanto a nivel nacional como internacional, en favor de la ciencia para la paz y el desarrollo, y hacer hincapié en el uso responsable de la ciencia para el beneficio de las sociedades.
En la reunión de Budapest se consideró que el establecimiento de este Día constituiría una oportunidad para reafirmar cada año la voluntad de alcanzar los objetivos proclamados en la Declaración sobre la Ciencia y el Uso del Saber Científico y para el seguimiento de las recomendaciones del Programa en pro de la Ciencia: Marco General de Acción.
El Día además es la puerta que abre la Semana Internacional de la Ciencia y la Paz, que se venía celebrando desde 1986, cuando se observó el Año Internacional de la Paz. La organización de las celebraciones y actividades para la Semana se realizó como una iniciativa no gubernamental.
La ciencia es la herramienta que el ser humano ha creado tanto para comprender el mundo que le rodea, como para aplicar esos conocimientos en su beneficio. Los avances científicos permiten hallar soluciones a los nuevos desafíos económicos, sociales y medioambientales con los que construir un futuro sostenible. La ciencia tiene, además, un papel en la construcción de la paz al fomentar la cooperación internacional para alcanzar el desarrollo sostenible.
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La ciencia es la herramienta que el ser humano ha creado tanto para comprender el mundo que le rodea, como para aplicar esos conocimientos en su beneficio.
Acercar la ciencia a la sociedad es fundamental para que los individuos tengan los conocimientos necesarios y, de esta forma, puedan elegir sus opciones profesionales, personales y políticas. Además, sirve para atraer a los ciudadanos hacia el apasionante mundo de la investigación.