Los documentales de true crime resultan atractivos por mostrar las facetas humanas más repudiables y aterradoras. Los espectadores sienten cierta fascinación morbosa al conocer las maquinaciones y los pensamientos de los criminales más despiadados. Sin embargo, a menudo, en el afán de conocer el desenlace de un crimen, las personas pueden perder de vista algo importante: las personas que sufren en los documentales son reales; hay víctimas de crímenes y familiares que perdieron a sus seres queridos. Por esto, es importante recordar a las personas reales involucradas en los casos que despiertan la fascinación de millones de espectadores en todo el mundo.
De la misma manera, la participación de familiares en las investigaciones puede ser clave. Tanto es así, que muchos casos logran resolverse por la incansable búsqueda de los seres queridos que las víctimas de crímenes dejan atrás, y puede ser tan o más conmovedor enterarse de los pormenores de un caso desde el punto de vista de estas personas y no desde el del perpetrador. Por esto, aquí una lista de cinco documentales imperdibles que pueden ser encontrados en Netflix donde son los familiares de las víctimas los que impulsan las investigaciones y se niegan a olvidar a sus seres queridos.
El asesino de mi hija
Este conmovedor documental cuenta la historia de André Bamberski, un contador oriundo de Toulouse, Francia, que dedicó treinta años de su vida a la incansable búsqueda del asesino de su hija, Kalinka Bamberski, quien murió a los catorce años. Las primeras autopsias indicaban que Kalinka había muerto producto de una insolación, pero su padre tenía dudas. De esta manera, el documental comienza a descubrir escalofriantes detalles alrededor del trágico fallecimiento de Kalinka. El mismo título del documental da una pista: la muerte de Kalinka había sido causada por alguien y su papá no paró hasta encontrar la verdad.
El farmacéutico
Este documental inicia en 1999, siguiendo a Dan Schneider, un farmacéutico oriundo de Nueva Orleans, en los Estados Unidos. Decidido a encontrar las respuestas que la policía no parece dispuesta a darle, Schneider decide cargarse la investigación por la muerte de su hijo al hombro. Sin embargo, lo que el desesperado padre descubre va mucho más allá del fallecimiento de una persona: la epidemia que aqueja a su ciudad de jóvenes adictos a un poderoso opioide, la oxicodona.
¿Por qué me mataron?
El asesinato de la joven Crystal Theobald lanza a su madre a realizar una investigación propia, en paralelo a la realizada por la policía. Crystal fue asesinada mientras iba en un auto junto a su novio y a su hermano en 2006, y las únicas pistas que se tenían era una descripción oral del que perpetró el crimen y el modelo de auto desde el cual se disparó la bala. En su desesperación, la madre de Crystal, Belinda, convencida de que el asesinato había sido cometido por un miembro de la pandilla local conocida simplemente como 5150, utilizó la red social más popular de ese entonces, MySpace, para, a través de un perfil falso, acercarse a los miembros de la banda e intentar descubrir quién había matado a su hija. Sin necesidad de spoilear, el documental muestra qué tan lejos era capaz de ir Belinda para encontrar al asesino de su hija.
Grégory
Esta miniserie documental de cinco episodios narra la historia de uno de los casos que más sacudió a la sociedad francesa: el secuestro y asesinato del pequeño Grégory Villlemin. Más de tres décadas después de la muerte del niño, que ocurrió en 1984, la serie sigue a la familia de Grégory que intenta encontrar respuestas en medio de un circo mediático y la fascinación morbosa de toda una sociedad que parece olvidar que un niño de cuatro años había sido cruelmente asesinado. Narrado casi en tiempo real, este documental muestra cómo la sociedad morbosa y la prensa amarillista pueden afectar negativamente a los seres queridos de víctimas de crímenes, y cómo esto puede entorpecer las investigaciones.
A fondo: la desaparición de Birgit Meier
Un hermano incansable, una policía incompetente y la misteriosa desaparición de Birgit Meier conforman los elementos clave de este documental. Birgit se desvaneció sin dejar rastro en agosto de 1989. La falta de pistas y un doble asesinato ocurrido al poco tiempo en la misma zona hizo que la desaparición de Meier pasara a un segundo plano. Años después, cuando el único sospechoso murió, la investigación fue pausada nuevamente ya que, de acuerdo a la ley alemana, los muertos no pueden ser investigados. El documental sigue al hermano de Birgit, Wolfgang Sielaff, quien fue el que nunca bajó los brazos hasta descubrir qué había pasado con su hermana. Como suele ocurrir en estos casos, la verdad puede ser mucho peor de lo que las personas imaginan.
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