“El vóley femenino va a ser profesional”. Mientras las jugadoras de Boca y Rosario posaban para la foto con un cartel que decía “Vóley femenino profesional, basta de excusas, es el momento”, las dos hinchadas alentaban juntas la lucha de las chicas. No había rivalidad porque “los clubes no simbolizan la lucha, sino que somos las jugadoras las que estamos unidas para lograr la profesionalización”, aseguró Natalia Espinosa, la ex Boca más ganadora del club y quien inició el reclamo al que más de 1.000 personas se sumaron con su firma en menos de dos semanas.
“El año pasado, cada vez que me juntaba con los chicos de Juava (Jugadores Asociados de Vóley Argentino) ellos hablaban de la realidad del vóley y yo les decía ‘paren, porque en el femenino eso no pasa”, contó Espinosa en diálogo con Aire Digital. Desde entonces, las situaciones naturalizadas comenzaron a molestar: salarios más bajos para las chicas, privilegios en horarios de entrenamiento y lugares para los chicos, desigualdades en la difusión y transmisión de partidos en los medios.
Según los datos de la Federación del Vóley Argentino (Feva), hay 20.520 jugadoras federadas, mientras que los varones suman tan sólo 10.146. En los últimos siete años, las mujeres lograron la clasificación al Mundial de Italia en 2014 y de Japón en 2018, a los juegos Olímpicos de Río en 2016 y a los de Tokio en 2020. Además, obtuvieron el tercer puesto en los Juegos Panamericanos de Lima en 2019. Sin embargo, no son sólo los resultados los que deben darle crédito al vóley femenino.
No importan las fechas ni los equipos, en los partidos de liga femenina las canchas están repletas. “El vóley femenino está en un buen momento y hay que explotarlo”, sostuvo Espinosa que cuenta con 20 años de experiencia en la disciplina. “Tras muchas charlas con Santiago Darraidou. Con el empuje que dio la profesionalización del fútbol femenino. El notable crecimiento del vóley femenino. El rol de la mujer en el deporte, es mirado distinto. Llegó la hora de decir: profesionalización del vóley femenino”, fue el mensaje que posteó Natalia el 15 de enero en su cuenta de Twitter. Ante la repercusión de sus palabras, junto a las panteras Tatiana Rizzo, Julieta Lazcano y Eliana Rodríguez decidieron dar impulso a la lucha a través de un comunicado oficial.
“Igualdad de derechos deportivos entre hombre y mujeres; transformando, valorizando y visibilizando al vóley femenino en todo el país”, reza el escrito viralizado en redes sociales.
En Argentina hay 20.520 jugadoras federadas, mientras que los varones suman tan sólo 10.146.
En la nota, las jugadoras plasmaron sus peticiones: apoyo en las etapas iniciales, programas para incentivar la participación masiva y la inclusión social, mejora de los espacios físicos y entrenamientos, trabajar sobre las condiciones de las competencias y torneos para que no se superpongan fechas, mejora de salarios y mercado de pases, contratos, cobertura médica y difusión de los torneos nacionales en medios de comunicación.
El empoderamiento de las mujeres, el fútbol femenino y el éxito de las Panteras
El comunicado con el pedido llega en uno de los mejores momentos de Las Panteras, la selección argentina de vóley femenino. “Pensamos que había que aprovechar el impulso y la visibilización que estaban teniendo las chicas de la selección” sostuvo Natalia. Es que, a pesar de que están convencidas de su nivel, eran necesarios los resultados para el aval.
La flamante profesionalización del fútbol femenino también fue lo que dio impulso a la lucha. “Hace tiempo que en muchas entrevistas me empezaron a preguntar qué pensaba sobre la profesionalización del fútbol. Hasta que en un momento me incomodó sólo celebrar la idea y esperar sentada a que eso pase en todos los deportes”, confesó Natalia.
Como tercer factor, es imposible dejar de lado el empoderamiento de las mujeres en la sociedad. “La mujer ya no acepta, ya no calla”, sostuvo Natalia, quien se organizó con sus compañeras y al poco tiempo notó que su idea “no era considerada una locura”.
Natalia lleva toda una vida transitando los espacios del vóley y sostiene que desde que empezó a jugar en sus primeros años de liga hasta los últimos partidos, hubo avances notorios: por ejemplo, los viáticos pagos. Sin embargo, hay derechos que todavía no se concretaron.
Antonela Curatola, ex pantera y actual jugadora de Vélez, señaló que el mundo del deporte es un ambiente machista y eso se refleja en todas las disciplinas. “Desde chica noté diferencias con los varones, pero siempre las naturalicé. A raíz de la ola verde me replantee un montón de cuestiones”, aseguró en diálogo con Aire Digital.
Antonella recibe una beca deportiva en su club. “De contratos ni hablemos, el único que firma en este momento es Boca”, contó. La jugadora opina que apostar a las mujeres no sólo se trata de mejorar las condiciones en que practican el deporte, también contribuye a perfeccionar la liga. “Hoy las chicas eligen irse a Europa por 800 euros”, dijo. “Si en Argentina ese número se iguala o, al menos, se asemeja sería posible que los equipos se vuelvan más competitivos a nivel internacional”, agregó.
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Trabaja como periodista deportiva, a pesar de que sostiene que no lo hace por necesidad económica sino pensando en el futuro, cuando su carrera deportiva finalice. Nunca antes pensó en la posibilidad de un contrato, al igual que las demás jugadoras. Tampoco cuestionó el deber de pagarse su tratamiento de recuperación en caso de lesiones. Pero todo eso hasta ahora porque, como indican los carteles que las chicas sostienen antes de cada partido, es el momento de terminar con la brecha de desigualdad.
“Juego al vóley desde los 8 años y siempre vi que los varones de las ligas menores a las mías cobraban lo mismo que yo”, relató. “Nunca me pareció raro, hasta hace tres o cuatro años que me empecé a cuestionar eso que parecía normal”, declaró.
Los pases son “otra guerra eterna”. No hay criterios estipulados y los precios de las transferencias son establecidos de manera desprolija.
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Desde pequeñas, las mujeres que comienzan sus carreras en el deporte notan las desigualdades. “Pasa que en la escuela los varones juegan al fútbol y a nosotras nos cuelgan un elástico en dos palos para que juguemos al vóley ”, explicó Antonella, quien fue parte de la selección hasta 2015 y notó los mismos desprestigios hacia la labor de las mujeres: “los varones tenían la cancha principal y a nosotras nos corrían para que ellos practiquen”.
Pero, como señaló Espinosa: “Tampoco es una guerra entre hombres y mujeres”. Los chicos apoyan la lucha de las mujeres y también piden la profesionalización del vóley femenino. Varias de las jugadoras sostienen que sin el apoyo de los varones, de los entrenadores y de los clubes, ellas no se hubieran lanzado a dar batalla. “Los hombres (jugadores y entrenadores) se sumaron porque la idea no es ir en su contra, nuestro objetivo es que la situación del vóley femenino mejore”, explicó Natalia. “Los entrenadores están en todas nuestras reuniones y nos ayudan a organizarnos. Se sumaron desde el costado, no porque no quieran participar, sino porque entienden que es una lucha de las mujeres”, aclaró.
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En el mundo del vóley se empezó a gestar un cambio que, probablemente, termine con un triunfo para las mujeres y el reconocimiento de su trabajo desde hace años. La profesionalización del fútbol femenino en 2019 sentó un antecedente clave en la historia de los deportes en Argentina. Esta vez, le toca al vóley . Para que los sueños de las nenas que ven que los varones tienen los mejores horarios y canchas se vuelvan realidad; para que puedan imaginar una carrera en el deporte; para que no tengan que emigrar a Europa a trabajar de lo que les gusta; para que su única lucha sea la que dan en la cancha y no en las oficinas para lograr pases decentes o en los aeropuertos al despedirse de su familia siendo apenas mayores de edad; para que la mente y la energía de esas mujeres se concentre completamente en perfeccionar su juego o lograr las condiciones físicas necesarias, no en frustraciones o enojos porque a los pibes le dan la cancha de parquet y a ellas las de cemento o porque a sus logros no los transmiten en la televisión a menos que sea una final del mundo.
“La pasión no tiene género”. Lo dijo Lucila Sandoval, ex jugadora de la selección argentina de fútbol y una de las que inició el camino hacia la profesionalización. Hoy, lo vuelven a decir las chicas del vóley, que tienen un largo camino por recorrer, pero ya se animaron a transitarlo y conocieron la satisfacción de luchar juntas por hacer cumplir sus derechos. Tal vez, la marea siga creciendo y más deportistas mujeres pidan por la profesionalización en sus disciplinas, contagiadas por las conquistas de sus antecesoras.
Podes apoyar el pedido de las deportistas firmando acá
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