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Un año más del suicidio del árbitro de fútbol Fabián Madorrán: homosexualidad, deudas y final de carrera

Se cumplió este martes un nuevo año del suicidio de Fabián Madorrán. El árbitro decidió quitarse la vida tras una fuerte depresión. ¿Qué pasó?.

Fabián Hugo Madorrán nació el 29 de junio de 1965 en Remedios de Escalada. Su sueño era ser árbitro profesional y lo logró. A nivel local dirigió por primera vez en agosto de 1997 y desde entonces completó un total de 166 partidos. Como referí, era intransigente: expulsó un total de 153 futbolistas, casi uno por partido. Y llegó a ser internacional.

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Un año más del suicidio del árbitro de fútbol Fabián Madorrán

En abril de 1999 todos en AFA hablaban de la sexualidad de Fabián Madorrán. No creo necesario explicar de qué manera lo hacían. Fabián comenzó a salir en los medios a defenderse de algo que se planteaba como una acusación. Pasó por revistas, radios y canales de televisión con un guion: debía negar su condición de homosexual. La entrevista que publica la revista El Gráfico tiene preguntas grotescas: “¿De dónde sale esta calumnia?”, “¿Te pusieron la cruz por envidia?”, “¿Qué querés? Sos muy buen árbitro y encima tenés pinta”.

Los periodistas Alfredo Alegre y Rodolfo Cedeira firman una nota a todas luces armada. El número 4.150 de El Gráfico abril, 1999 destacará un textual de Madorrán en tapa (“Lloro por mi fama de homosexual”); la misma tapa tendrá al Chipi Barijho rodeado por doce porristas: La fiesta de Boca.

El recorrido de notas a Fabián no terminará allí. En el canal de Youtube de SIGLA (Sociedad de Integración Gay Lésbica de Argentina) aún puede verse la entrevista que en ATC también en 1999 le hace Guillermo Marconi, secretario general del Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina, con preguntas parecidas a las de los periodistas de El Gráfico y el mismo objetivo: negar que haya homosexuales en la elite del fútbol nacional. Fabián Madorrán interpreta bien su papel; conoce el texto y lo actúa sin fisuras. Es posible que ya le esté cayendo una ficha: en el Reglamento de Fútbol las reglas son más de diecisiete.

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Revista El Gráfico número, 20 de abril de 1999. Crédito de fotos Maximiliano Didari.

Revista El Gráfico número, 20 de abril de 1999. Crédito de fotos Maximiliano Didari.

No aguantó más

La paz y tranquilidad del Parque Sarmiento de Córdoba Capital se vio interrumpida, en la mañana de aquel 30 de julio de 2004, por un sonido estruendoso proveniente de la pérgola de la plaza.

Un cuerpo yacía sobre un banco de cemento. De un lado había un paquete de cigarrillos Parliament; del otro, una pistola 9 milímetros. Uno de los transeúntes que oyó el disparo se acercó a la escena y notificó a la Policía de inmediato. Fabián Madorrán, por entonces ya ex árbitro, había decidido poner fin a su vida.

La única carta que dejó Fabián Madorrán

La única carta que Fabián Madorrán dejó estaba dirigida a Jorge Videla, su mejor amigo. Sobre lo ocurrido las horas previas al viaje a Córdoba hay diferentes versiones. 1) Que había ido al casino y allí perdió mucho (casi todo el dinero que tenía). 2) Que esto no pasó, pero que había perdido sus ahorros cuando en un robo. 3) Que iba a poner un Cyber Café en Córdoba. 4) Que nunca había tenido ahorros. Videla fue uno de los pocos que habló, apenas ocurrió todo y dijo el mismo día del suicidio: “Fabián retornó esta mañana desde Buenos Aires, sacó una pistola que tenía de un cajón y me dejó una carta en la que me decía que no tenía más sentido vivir al no tener posibilidades de trabajo y me comunicaba la decisión de quitarse la vida”.

El hombre agregó: “Le robaron la plata que había conseguido -sería un préstamo- y por eso estaba desesperado. Yo le dije que se viniera para Córdoba para ver cómo arreglábamos. El se vino y tomó esta trágica determinación”, mientras que contó que en la carta, Madorrán le había dejado instrucciones sobre lo que debía hacer con sus padres, ya ancianos, “y con un hermano minusválido”.

Fue muy poca la gente que asistió a su velorio, la mayoría de ellos familiares. Arrasada por el dolor, su mamá, Lucía de Madorrán dijo entonces: “No sé qué pudo haber pasado. De golpe y porrazo tuvo ese segundo de ceguera. Quedó muy mal cuando dejó el arbitraje. Fabián nació para ser árbitro; desde los 15 años que andaba en eso. Ess lógico, el carnicero no puede ser herrero...”