El ex tenista Robin Söderling reconoció durante una entrevista con una radio de Suecia el calvario que vivió durante su etapa como profesional y la decisión drástica que analizó en repetidas ocasiones. El sueco, que llegó a ser número 4 del ránking ATP en 2010, contó cómo el pánico precipitó su retiro y casi lo lleva a la muerte.
"Tenía ansiedad constante, me roía por dentro. Me sentaba en el departamento y miraba al vacío sin entender, el ruido más pequeño me provocaba pánico. Cuando una carta caía sobre el felpudo, me entraba tal pánico que caía al suelo. Si sonaba el teléfono, temblaba de miedo", relató el ex tenista que en la edición de 2009 de Roland Garros hizo historia al vencer a Rafael Nadal.
Pero el éxito venía acompañado de una presión que le generó una enfermedad. El pánico se adueñó de su organismo y lo limitaba en su vida diaria. "Solo había tres jugadores con los que podía perder, al resto tenía que ganarles, si no me sentía mal, fracasado, un perdedor", siguió Söderling en Sveriges Radio, la emisora pública de Suecia.
El ganador de diez títulos ATP contó de manera cruda las presiones a las que son sometidos los deportistas de elite y cómo la vorágine no permite hacer un parate y replantearse cómo seguir.
En 2011, el pánico lo dominaba y amenazaba su integridad física y la de su familia. Después de derrotar a David Ferrer en el ATP de Bastad, el sueco decidió conducir hasta su casa en lugar de volar, aproximadamente unos 550 kilómetros. En mitad del recorrido perdió le vista y la audición y su mujer debió ponerse al volante. "Me entró pánico, empecé a llorar”, dijo.
Y continuó: “Lloraba y lloraba. Cada vez que pensaba en salir a la cancha, entraba en pánico. Por primera vez sentí que independientemente de cuanto quisiera, no podía, ni aunque me pusieran una pistola en la sien. Llegué a buscar en Google cómo suicidarme", reveló sin titubear porque "cualquier cosa era mejor que esta vida en el infierno".
Ese partido ante el español Ferrer sería el último de su carrera, aunque el punto final lo puso en 2015 cuando le diagnosticaron munonucleosis. Una enfermedad que se transmite por la saliva o la sangre.
"Rara vez hablamos de problemas psíquicos en la elite deportiva mundial, por eso quería contarlo. A los que se dedican al deporte y a sus padres les digo que entrenen duro y se lo tomen con calma. Haz deporte y sueña, pero si tienes éxito, mantén la perspectiva y búscate una vida, algo que yo no he hecho hasta ahora", concluyó Söderling.






