Con 31 años y siendo ídolo absoluto del Real Madrid, Fernando Redondo se marchó al Milan de Italia a cambio de 18 millones de euros. Una cifra muy alta teniendo en cuenta su edad y la época en que se hizo la transferencia, allá por el 2000.
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Su partida del Merengue no fue sencilla. Ni para él, ni Florentino Pérez -presidente del Real Madrid por aquella época- y tampoco para los hinchas. Incluso 200 personas se manifestaron en contra de una futura venta de Redondo. El presidente del Merengue se negaba a concretar la transferencia si no lo hace antes el jugador, para dejar patente que es él quien decide marcharse.
Su pase al Rossonero fue el principio del fin para su carrera. Redondo se rompió los ligamentos cruzados de una de sus rodillas y tardó dos años en debutar con la camiseta roja y negra del club que presidía Silvio Berlusconi.
"Me rompí los cruzados de la rodilla derecha y no pude jugar ni un partido durante dos años. Es decir: fui y el primer partido lo pude jugar recién a los dos años, una locura", expresó en una entrevista replicada por el diario Marca español.
El propio jugador dio más detalles sobre su arribo al fútbol italiano: "Llegué a Milan y el sistema de entrenamiento era diferente, con mucha carga física y mucho trabajo de fuerza. No dije nada, un poco por orgullo, pero estaba muerto muscularmente".
Tan mal estaba su organismo que incluso llegó a correr riesgo su vida. "Me metían en el quirófano, me ponían la pierna hacia arriba, me la vaciaban de sangre con un torniquete y me pasaban fármacos. El riesgo era que si algo de eso se iba al corazón, podía tener un problema", relató.
"Me llevaron también a Knokke, una ciudad de veraneo del norte de Bélgica. ¡Pero en invierno! Me metía en el Mar del Norte y corría con el agua hasta la cintura", comentó sobre el método de rehabilitación a la que fue sometido. El ex jugador de la Selección Argentina estaba lejos de su mejor versión física.
Redondo, quien renunció a su sueldo durante ese período de inactividad, jugó 33 partidos con la camiseta de Milan entre 2002 y 2004. Fue parte de la conquista de tres títulos locales (Scudetto, Coppa Italia y Supercoppa) y dos internacionales (Champions League y Supercopa UEFA).
Por último, el surgido en Argentinos Juniors también contó cómo era jugar en el Milan en la época de Silvio Berlusconi.
"En Milanello estábamos entrenando y de repente empezaban a llegar coches con los cristales tintados, un helicóptero... Berlusconi bajaba, nos saludaba y daba una especie de charla técnica", concluyó.
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