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Pascual Pérez, el pequeño gran gigante

Hoy se cumplen 47 años de la muerte del León Mendocino, uno de los más grandes púgiles argentinos de la historia y el único que, a la fecha, ganó la medalla de oro en un Juego Olímpico –la conquistó en Londres 1948– y, luego, obtuvo el título mundial profesional, el 26 de noviembre de 1954, en Tokio, en ambos casos en la categoría mosca. Además, integra el prestigioso Hall de la Fama del Boxeo internacional de Canastota, Nueva York, donde ingresó en 1995.

Es el único boxeador argentino que, a la fecha, obtuvo la máxima distinción como amateur –campeón olímpico– y profesional –campeón mundial–. Fue el mejor peso mosca de la década de 1950 y, por eso, con absoluta justicia es considerado entre los 50 más grandes púgiles de la historia.

Otorgaba grandes ventajas de peso y estatura: medía 1,50 metro y peleaba entre los 47,600 y los 49,500 kilos, cuando las categorías mínima (105 libras o 47,626 kilos) y minimosca (108 o 48,987) no eran ni siquiera un proyecto. Fue el León Mendocino. Fue Pascualito.

¡Ah! Y fue un mosca que pegaba como un liviano.

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Pascualito daba grandes ventajas de peso y estatura: medía 1,50 metro y peleaba entre los 47,600 y los 49,500 kilos, cuando no existían las actuales categorías mínima (105 libras o 47,626 kilos) y minimosca (108 o 48,987).

Pascualito daba grandes ventajas de peso y estatura: medía 1,50 metro y peleaba entre los 47,600 y los 49,500 kilos, cuando no existían las actuales categorías mínima (105 libras o 47,626 kilos) y minimosca (108 o 48,987).

Una trayectoria amateur sin parangón

Pascual Pérez fue el menor de nueve hermanos –sus padres eran españoles, oriundos de Granada, Andalucía– y nació el miércoles 4 de mayo de 1926 en el Valle de Tupungato, Mendoza, sobre la cordillera de Los Andes.

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Era muy joven cuando su familia se radicó en Rodeo del Medio, a unos 10 kilómetros de la capital provincial y, un ex peso pesado y amigo suyo, Francisco Romero, lo inició en el pugilismo y fue su primer entrenador en el terreno aficionado.

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El León Mendocino (izquierda) se consagró campeón olímpico mosca el viernes 13 de agosto de 1948, en los Juegos de Londres –los primeros que se realizaron luego de la Segunda Guerra Mundial–, tras derrotar por puntos en la final al italiano Spartaco Baldinelli.

El León Mendocino (izquierda) se consagró campeón olímpico mosca el viernes 13 de agosto de 1948, en los Juegos de Londres –los primeros que se realizaron luego de la Segunda Guerra Mundial–, tras derrotar por puntos en la final al italiano Spartaco Baldinelli.

Pérez comenzó su trayecto en el amateurismo en 1944, y ganó ¡16 títulos!, entre ellos cinco Argentinos, tres Latinoamericanos y, por supuesto, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948.

La gloria en la capital británica

Pascualito se consagró campeón olímpico mosca el viernes 13 de agosto de 1948, en los Juegos de Londres –los primeros que se realizaron luego de la Segunda Guerra Mundial–, tras derrotar por puntos en la final al italiano Spartaco Baldinelli.

Para llegar a esta instancia, previamente había superado al filipino Ricardo Adolfo (le GKO 2); al sudafricano Desmond Williams (le GKO 3) y, por puntos, al belga Alex Bollaert y el checoeslovaco Frantisek Majdloch.

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En septiembre de 1954, Jack Dempsey, ex monarca pesado (y que derrotara a Luis Ángel Firpo en 1923) visitó Buenos Aires. El Matador fue invitado a un festival boxístico en el Luna Park, donde departió con el por entonces presidente, general Juan Domingo Perón, y con Pascual Pérez quien, poco más de dos meses después, se convertiría en el primer campeón mundial argentino.

En septiembre de 1954, Jack Dempsey, ex monarca pesado (y que derrotara a Luis Ángel Firpo en 1923) visitó Buenos Aires. El Matador fue invitado a un festival boxístico en el Luna Park, donde departió con el por entonces presidente, general Juan Domingo Perón, y con Pascual Pérez quien, poco más de dos meses después, se convertiría en el primer campeón mundial argentino.

En esos mismos Juegos, el pesado bonaerense Rafael Iglesias –quien, en el Selectivo previo, realizado en Buenos Aires, eliminó a Amílcar Oreste Brusa– le dio otro oro al boxeo nacional. Estas fueron las dos últimas preseas doradas que se lograron hasta el momento en el pugilismo olímpico de nuestro país.

Félix Daniel Frascara, enviado de la revista El Gráfico, concluyó así su cobertura de la participación de Pascualito en Londres 1948: "Pascual Pérez ha ido escalando peldaño a peldaño este camino hacia la fama: mendocino, fue primero campeón de su ciudad, luego de su provincia; más tarde y, en breve lapso, campeón argentino, rioplatense y latinoamericano, todo en peso mosca. Su rotunda eficacia radica principalmente en el notable sentido de tiempo y distancia, sincronizados a la perfección. Luego, es agresivo, de pegada sumamente fuerte en proporción a su peso, y desarrolla todos sus recursos en plena velocidad, sin perder la línea. Podríamos afirmar que ha sido el mejor boxeador del equipo argentino y uno de los mejores estilistas del torneo".

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El viernes 26 de noviembre de 1954, en el estadio Korakuen Baseball de Tokio, Pérez le GPP 15 (unánime) a Yoshio Shirai, a quien derribó en el 12° asalto. Los estadounidenses Jack Sullivan –árbitro– falló 146-139 y, Bill Pacheco, 143-139, mientras que el local Kuniharu Hayashi dio en su tarjeta 146-143.

El viernes 26 de noviembre de 1954, en el estadio Korakuen Baseball de Tokio, Pérez le GPP 15 (unánime) a Yoshio Shirai, a quien derribó en el 12° asalto. Los estadounidenses Jack Sullivan –árbitro– falló 146-139 y, Bill Pacheco, 143-139, mientras que el local Kuniharu Hayashi dio en su tarjeta 146-143.

En el Selectivo para conformar el elenco nacional de cara a los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, Pascualito fue eliminado por Francisco Calvagno y, tras esta derrota, supo que su tiempo en el campo aficionado había terminado, y resolvió dar el salto al terreno profesional.

Su último combate amateur tuvo lugar el viernes 14 de noviembre de 1952, en el Club Social y Deportivo Franja de Oro, en el barrio porteño de Nueva Pompeya, donde le GPP 5 a Pablo Rapretti.

Campeón argentino

Con el técnico Felipe Segura en su rincón y, con el albanés Lázaro Koci –el mismo que descubrió y condujo la carrera del puntano José María Gatica– como manager, Pascualito debutó en el profesionalismo el miércoles 5 de diciembre de 1952 y le GKOT 4 al chileno José Ciorino en Gerli, Gran Buenos Aires. Tenía 26 años, ocho meses y un día.

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Hilvanó 18 victorias consecutivas antes del límite hasta que, en su pelea número 19, el jueves 22 de abril de 1953, completó la distancia pactada del combate por primera vez: le GPP 10 a Juan Bishop en el Luna Park.

En medio de esa serie de triunfos obtuvo la corona nacional mosca, vacante desde 1934. Debieron pasar 19 años –desde el reinado del hispano-argentino Constantino Gutiérrez– hasta que el miércoles 11 de noviembre de 1953 (en su séptima pelea rentada), Pascualito le GKOT 4 a Marcelo Quiroga y se apoderó del cinturón nacional.

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Pascualito y su entrenador, Felipe Segura (izquierda), tras la conquista del título mundial de las 112 libras o 50,802 kilos. A esta corona la retendría ocho veces más y, recién en la décima defensa, la resignaría ante el tailandés Pone Kingpetch, en Bangkok.

Pascualito y su entrenador, Felipe Segura (izquierda), tras la conquista del título mundial de las 112 libras o 50,802 kilos. A esta corona la retendría ocho veces más y, recién en la décima defensa, la resignaría ante el tailandés Pone Kingpetch, en Bangkok.

Una iniciativa diplomática del por entonces presidente Juan Domingo Perón, logró que el campeón mundial mosca, el japonés Yoshio Shirai –y con una bolsa garantizada de 5000 dólares mediante–, visitara Buenos Aires en 1954.

La estrecha relación entre Perón y Pascual nació luego de la consagración del mendocino en Londres. En aquella oportunidad, Pérez le dedicó la victoria al primer mandatario y, este, nunca olvidó ese gesto. El sábado 24 de julio, Pascualito enfrentó a Shirai –quien no expuso su corona– en el Luna Park: fue empate tras 10 rounds.

El primer rey mundial criollo

La gestión por la chance mundialista la hizo el doctor Carlos Quiroz –embajador argentino en Japón–, quien se contactó con el estadounidense Albin Kahn, un profesor de Filosofía y Letras radicado en aquel país y que manejaba la carrera de Shirai.

Acordaron el choque titular para el domingo 10 de noviembre de 1954 pero, como Pascualito –ya en Japón– se entrenaba sin cabezal, un golpe de un sparring le causó una lesión en un oído y se pasó para el jueves 25.

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Ese día llovió y, como el estadio Korakuen Baseball de Tokio era abierto, se hizo el viernes 26. La postergación le costó a Pascual la mitad de la bolsa de 2000 dólares: cobró solo 1000, “porque debían descontarse los gastos de 15 días más de estadía”.

Shirai fue el primer campeón mundial japonés. Se había consagrado ante el hawaiano Dado Marino, a quien le GPP 15 (unánime) el lunes 15 de noviembre de 1952, en Tokio y, ante Pascualito, realizaría la quinta defensa del cetro mosca.

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El sábado 19 de abril de 1958 y, en su sexta defensa de la corona, Pérez le GPP 15 (unánime) al venezolano Ramón Arias (el primer púgil de su país en disputar un título mundial), en el Nuevo Circo de Caracas.

El sábado 19 de abril de 1958 y, en su sexta defensa de la corona, Pérez le GPP 15 (unánime) al venezolano Ramón Arias (el primer púgil de su país en disputar un título mundial), en el Nuevo Circo de Caracas.

“Mi peso era bárbaro. Subí con 49,700 kilos, y eso que desayunaba con churrasco y tomate, almorzaba arroz con pollo mojado con vino Chianti y cenaba otra vez bife a la plancha", le comentó Pascualito al único periodista argentino presente en la capital nipona, el recordado Manuel Elías Sojit (Corner), quien relató el combate en directo por radio hacia nuestro país.

En un combate parejo, el duodécimo asalto fue clave: Pascualito derribó al campeón con una veloz combinación y, de ahí en adelante, todo fue a su favor, especialmente en la última vuelta, en la que Shirai soportó como pudo los ataques del retador.

El León Mendocino le GPP 15 en fallo unánime (los estadounidenses Jack Sullivan –árbitro, que era un mayor retirado del ejército de su país– falló 146-139 y, Bill Pacheco, 143-139, mientras que el local Kuniharu Hayashi, dio en su tarjeta 146-143) y, así, la Argentina coronaba al primer campeón mundial de su historia.

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El lunes 15 de diciembre de 1958, el León Mendocino le GPP15 (unánime) al filipino Dommy Ursúa, en el Rizal Memorial Sports Complex de Manila, y retuvo por séptima vez su cetro mosca.

El lunes 15 de diciembre de 1958, el León Mendocino le GPP15 (unánime) al filipino Dommy Ursúa, en el Rizal Memorial Sports Complex de Manila, y retuvo por séptima vez su cetro mosca.

El lunes 30 de mayo de 1955, en la tercera confrontación entre ambos y, en el mismo escenario de la capital nipona, Pascual le GKO 5 a Shirai (quien anunció su retiro tras este revés) y retuvo por primera vez su cetro, a lo que le siguieron ocho defensas exitosas más: el miércoles 11 de enero de 1956, le GPP 15 (unánime) al filipino Leo Espinosa en el Luna Park (en la que fue la primera pelea por un título mundial en la Argentina); el sábado 30 de junio siguiente, le GKOT 11 al cubano Oscar Suárez, en el Palacio Peñarol de Montevideo; el sábado 30 de marzo de 1957, le GKO 1 al galés Dai Dower, en la cancha de San Lorenzo; el sábado 7 de diciembre del mismo año, le GKO 3 al zurdo español Young Martin –cuyo nombre real era Martín Marco Voto– en el estadio de Boca; el sábado 19 de abril de 1958, le GPP 15 (unánime) al venezolano Ramón Arias (el primer púgil de su país en disputar un título mundial), en el Nuevo Circo de Caracas; el lunes 15 de diciembre siguiente, le GPP15 (unánime) al filipino Dommy Ursúa, en el Rizal Memorial Sports Complex de Manila; y ante los japoneses Kenji Yonekura (el lunes 10 de agosto de 1959, le GPP 15 en Tokio) y Sadao Yaoita (el jueves 5 de noviembre de 1959, le GKO 13 en Osaka).

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En el medio, entre las defensas frente a Ursúa y Yonekura, el mendocino había resignado su invicto ante el propio Yaoita –fue el viernes 16 de enero de 1959, en Tokio, y sin el título mundial en juego– en su pleito número 53.

Sus 19 títulos, entre amateurs y profesionales

En su brillante carrera, Pascual Pérez ganó 16 títulos amateurs y tres profesionales. Obtuvo los Torneos Mendocino y Argentino de Novicios (1944); el Torneo Abierto de Salta (1945); los Campeonatos Mendocino, Argentino y Latinoamericano (compartido) de Veteranos (1946 y 1947); los Campeonatos de la Vendimia, Argentino de Veteranos y Olímpico (1948); los Campeonatos Mendocino, Argentino y Latinoamericano de Veteranos y el Torneo de la Buena Vecindad de Lima, Perú (1950).

En el campo rentado fue campeón argentino, sudamericano (declarado de oficio en 2004, post mortem –es el único caso–) y mundial de los moscas (50,802 kilos o 112 libras).

El ocaso y sus últimos años

El sábado 16 de abril de 1960, Pascualito se quedó sin su corona al PPP 15 (dividido) ante el tailandés Pone Kingpetch –quien medía 19 centímetros más que el cuyano–, en el Lumpinee Boxing Stadium de Bangkok y, el jueves 22 de septiembre del mismo año, en la revancha, Kingpetch le GKOT 8 en el Olympic Auditorium de Los Angeles, California. Fue el final de su carrera en el máximo nivel mundial. En total, Pascualito disputó 12 combates con un título ecuménico en juego.

El 10 de abril de 1964 anunció su retiro, y tenía 37 años, 11 meses y seis días. Ese mismo viernes pelearon Willie Pastrano y Gregorio Peralta (el estadounidense le GKOT 5 al sanjuanino en Nueva Orleans y retuvo sus coronas mediopesadas AMB-CMB) y, 24 días después, Pérez cumplió 38 años.

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Como profesional, el León Mendocino realizó 92 peleas, con un récord de 84-7-1 (57 ko). A la última la había disputado el domingo 15 de marzo de 1964, en Panamá, y PAb 6 con el local Eugenio Hurtado, pesando 48,890 kilos.

Su muy dura vida privada terminó por derrumbarlo: debió enfrentar juicios de divorcio, de separación de bienes y de tenencia de sus hijos Pascual y Miguel Ángel, frutos de su primer matrimonio con Herminia Ferch. No obstante, a partir de 1970 encontró algo de paz con Selva Argentina Céliz, su segunda y última esposa.

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El lunes 22 de junio de 2015, se inauguró la estatua que perpetúa la memoria de Pascualito en el Paseo de la Gloria, en la Costanera Sur de la ciudad de Buenos Aires. Por sus brillantes logros, Pérez recibió múltiples galardones y distinciones, como el Olimpia de Oro en 1955 y, 40 años más tarde, en 1995, ingresó al Hall de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York.

El lunes 22 de junio de 2015, se inauguró la estatua que perpetúa la memoria de Pascualito en el Paseo de la Gloria, en la Costanera Sur de la ciudad de Buenos Aires. Por sus brillantes logros, Pérez recibió múltiples galardones y distinciones, como el Olimpia de Oro en 1955 y, 40 años más tarde, en 1995, ingresó al Hall de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York.

Tras su retiro, trabajó en el Ministerio de Desarrollo Social y, además, abrió una panadería en el andén 2 de la estación Once del ferrocarril Sarmiento, por una gestión que realizó el sindicalista Lorenzo Miguel, histórico secretario General de la UOM.

Sus últimos días lo mostraron deprimido, enfermo y casi sin un peso en el bolsillo. Pascualito nos dejó hace hoy 47 años: murió el sábado 22 de enero de 1977, a las 14.45, en la Clínica Cormillot de la Capital Federal, debido a “insuficiencia hepatorrenal”.

Solo tenía 50 años, ocho meses y 18 días. Fue velado en el Luna Park, y, sus restos, descansan en el panteón de la Casa del Boxeador, del cementerio de la Chacarita.

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En 1995, Pascualito ingresó en el Hall de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York, y fue el segundo púgil argentino en hacerlo, detrás de Carlos Monzón. Los otros cinco argentinos que inscribieron sus nombres en el legendario Olimpo de los inmortales son Juan Carlos Lectoure (2000), Víctor Emilio Galíndez (2002), Nicolino Locche (2003), Amílcar Oreste Brusa (2007), y Luis Ángel Firpo (2023).

No solo eso: en julio de 2017, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), la más antigua de las entidades que rigen este deporte, confeccionó una nómina con los mejores boxeadores de todos los tiempos en cada una de las 17 categorías profesionales.

Y, en la muy selecta lista, integrada por monstruos de la talla de Muhammad Ali (pesado), o Roberto Durán (liviano), hay dos argentinos, los más grandes de nuestra historia: Carlos Monzón, en mediano, y Pascual Pérez, en mosca.

Descansá en paz, Pascualito. Fuiste, sos y serás un verdadero gigante.

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