Mundial 2026: ver a Messi cuesta hasta 2.000 dólares y miles de argentinos quedan afuera

Las entradas para ver a la Selección Argentina en el Mundial 2026 alcanzan los 2.000 dólares y dejan a miles de hinchas fuera de los estadios.

Hinchas argentinos recorrieron los alrededores del AT&T Stadium con carteles en busca de entradas, en medio de una reventa que llegó a los 2.000 dólares.

Hinchas argentinos recorrieron los alrededores del AT&T Stadium con carteles en busca de entradas, en medio de una reventa que llegó a los 2.000 dólares.

Hay una postal que se repite partido tras partido en este Mundial 2026 y que probablemente no aparezca en las transmisiones de televisión.

Ocurre varias horas antes de que empiece cada encuentro de la Selección Argentina. Sucede en los alrededores de los estadios. Y tiene como protagonistas a cientos de argentinos que llegaron hasta Estados Unidos con una ilusión enorme, pero que muchas veces terminan quedándose afuera.

La escena es simple. Personas con camisetas argentinas, banderas sobre los hombros y carteles escritos a mano que dicen: "Compro entrada".

La imagen se pudo ver durante toda la previa de Argentina-Austria en el AT&T Stadium. Familias enteras con camisetas albicelestes, banderas, carteles improvisados y una misma búsqueda: conseguir una entrada para ver a la Selección Argentina. Muchos no lo lograron.

No porque el estadio estuviera agotado únicamente. Tampoco porque no hubieran viajado miles de kilómetros para acompañar al equipo de Lionel Scaloni. El problema fue otro: los precios.

En las inmediaciones del estadio, las entradas de reventa rondaban entre los 1.700 y los 2.000 dólares para los sectores más accesibles. Una cifra imposible para gran parte de los hinchas argentinos que hicieron el esfuerzo económico de viajar a Estados Unidos para vivir el Mundial.

El fenómeno abre un debate que atraviesa a esta Copa del Mundo y que probablemente se profundice a medida que avance el torneo.

Un Mundial cada vez más global y más caro

Estados Unidos ofrece estadios espectaculares, infraestructura de primer nivel y una organización gigantesca. Pero también presenta una realidad económica muy distinta a la de gran parte de los países que participan. El resultado está a la vista.

La pasión mundialista reunió a fanáticos argentinos y austríacos en la previa del partido, una de las postales más coloridas de Dallas.

La pasión mundialista reunió a fanáticos argentinos y austríacos en la previa del partido, una de las postales más coloridas de Dallas.

Dentro de las canchas abundan los turistas de distintas partes del mundo. Coreanos, japoneses, chinos, estadounidenses y aficionados de múltiples nacionalidades que aprovechan la oportunidad de ver en vivo a Lionel Messi, probablemente en su último Mundial. No hay nada malo en eso. El Mundial es justamente una fiesta global.

Sin embargo, el impacto sobre los hinchas argentinos es evidente. Muchos viajan miles de kilómetros para acompañar a la Selección y terminan encontrándose con un mercado de reventa que los deja afuera de los estadios.

El contraste con Qatar 2022

Quienes estuvieron en Qatar recuerdan otra realidad. También era un Mundial costoso, pero la presencia argentina en las tribunas fue masiva. En muchos partidos, la sensación era que la Selección jugaba prácticamente de local.

En Estados Unidos ocurre algo diferente. Argentina sigue siendo mayoría en apoyo, pero ya no domina las tribunas de la misma manera. El costo de los tickets, los traslados internos y la dinámica de la reventa generan una barrera mucho más alta para el hincha tradicional.

La consecuencia es que muchas veces la camiseta argentina queda del otro lado del molinete.

Cuando ver a Messi se convierte en un lujo

Hay otro factor que influye: Messi. Cada partido del capitán argentino se transformó en un acontecimiento mundial. Miles de personas compran entradas simplemente para verlo jugar, independientemente de la selección que enfrente Argentina. Eso multiplica la demanda y dispara aún más los precios.

Con banderas, camisetas y cánticos, miles de argentinos coparon las inmediaciones del estadio para acompañar a la Selección en el Mundial 2026.

Con banderas, camisetas y cánticos, miles de argentinos coparon las inmediaciones del estadio para acompañar a la Selección en el Mundial 2026.

La paradoja es curiosa: el mejor futbolista de la historia genera una atracción global extraordinaria, pero al mismo tiempo vuelve más difícil el acceso para quienes llevan años siguiendo a la Selección.

Un desafío para el futuro

El Mundial 2026 está siendo un éxito de convocatoria y organización. Los estadios lucen llenos y el espectáculo es imponente.

Pero mientras Argentina avanza y la ilusión crece, también aparece una pregunta inevitable. ¿Hasta qué punto los grandes eventos deportivos siguen siendo accesibles para los hinchas de siempre?

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Porque el fútbol necesita de las estrellas, de los sponsors y de las grandes estructuras comerciales. Pero también necesita de ese padre que viajó con su hijo, de la familia que ahorró durante años para ver a la Selección y del hincha que sueña con cantar el himno dentro de una cancha mundialista.

Hoy, en muchas sedes de Estados Unidos, ese sueño cuesta entre 1.700 y 2.000 dólares. Y para miles de argentinos, simplemente se volvió imposible.

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