Conquistó en su Clase (con prototipos de 2 litros del Grupo 5) las legendarias 24 Horas de Le Mans de 1975 con una tripulación íntegramente femenina, justo cuando el citado había sido declarado Año Internacional de la Mujer por la Organización de las Naciones Unidas.
Pero no se conformó y ratificó su valía y talento en otra disciplina automovilística que, hasta su aparición, era dominada exclusivamente por los hombres y solo reservaba para las mujeres los roles de asistentes, promotoras o modelos publicitarias.
Por eso fue –y continúa siendo– la figura que rompió con todos los esquemas. Con un amor propio blindado, fue capaz de derrotar a los mejores pilotos del mundo en una especialidad que requiere una gran resistencia física, probada fuerza mental, nervios de acero y, además, manejar siempre a fondo sobre autos muy potentes –que tenían muchas menos ayudas para la conducción que en la actualidad– sobre todo tipo de caminos: asfaltados, de ripio, nevados o con barro y, en muchas ocasiones, con muy mala visibilidad.
Y tal fue la huella que dejó –entre otros muy importantes logros, alcanzó el subcampeonato del Mundo en 1982– que, unánimemente, Michèle Mouton es considerada como la indiscutida reina de los rallies, y la mejor piloto de la historia.
Su destino era ser piloto
Michèle Hélène Raymonde Mouton nació el 23 de junio de 1951 en Grasse, sobre la Riviera francesa, y es la única hija del matrimonio de Pierre Mouton y Denise Alberti, quienes cultivaban rosas y jazmines en la gran propiedad de la familia ubicada en la ciudad considerada como la capital mundial del perfume.
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A los 14 años ya manejaba el Citroën 2CV de su padre, quien le inculcó la pasión por los autos y, además, la idea de que nadie podría impedirle lo que quisiera ser. En 1972 fue invitada por su amigo Jean Taibi para que fuera su copiloto en el Tour de Corse (el Tour de Córcega que, en sus inicios, realizaba un recorrido alrededor de dicha isla) y, entre el 19 y el 29 de enero del año siguiente –completamente deslumbrada por el fascinante mundo que acababa de descubrir–, Michele también lo acompañó en el Rally de Montecarlo, que fue la primera prueba del flamante Mundial de la especialidad (el World Rally Championship, o WRC).
El padre de Michele, gran entusiasta de los deportes mecánicos, decidió apoyar la pasión que afloró en su hija, pero le sugirió que, si quería crecer en el automovilismo y demostrar lo que valía (amén de intentar llegar adonde ninguna mujer lo había hecho antes, y más en una disciplina dominada por los hombres), debía ser la piloto, y no la acompañante o navegante.
Pierre Mouton se ofreció a comprarle un auto que fuera competitivo y cubrir todos los gastos durante un año y, al final del mismo, Michele –que también dejaría de lado sus estudios de Derecho– evaluaría si seguiría corriendo o no.
Conduciendo un Alpine-Renault A110 (una berlina de dos puertas, con motor y tracción traseros, 1800 cc y 138 HP), Michele debutó en el Rally París-Saint-Raphaël Féminin (una prueba exclusiva para mujeres) de 1973 y, luego, participó en el Tour de Francia del Automóvil (reservado para para coches deportivos).
En la I’lle de Beauté –Isla de la Belleza, una prueba complementaria del Tour de Córcega–, finalizó octava en la General y, al cierre del año de su debut, donde se puso a prueba y no desentonó, Michele fue por más: resolvió participar en el Mundial de Rally de la temporada siguiente. Sería la mejor decisión de su vida.
Su ingreso al Mundial
Michele debutó en el Mundial de Rally en 1974 y, a bordo de su Alpine A110, finalizó 12ª en Tour de Corse, la octava y última fecha de dicha temporada, que se disputó entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Además, Mouton se había ganado ese año una gran reputación como piloto al obtener los campeonatos femeninos de Francia y de Europa.
En 1975 recibió la invitación para –junto con sus compatriotas Christine Dacremont y Marianne Hoepfner– disputar las 24 Horas de Le Mans, que se desarrollaron entre el 14 y 15 de junio. El equipo que integraría fue formado por André Moynet, quien construyó su prototipo Moynet LM75 del Grupo 5, sobre la base de un chasis Chappe et Gesselin propulsado por un motor Simca-JRD de cuatro cilindros y 2 litros (1994 cc), con transmisión Porsche y neumáticos Michelin.
Mouton demostró su valía cuando comenzó a llover y, cuando el equipo la llamó a los boxes para cambiar los neumáticos slicks (para piso seco) con los que estaba corriendo en ese momento, se negó y continuó en la pista, donde superó a varios competidores en esas difíciles condiciones.
En una entrevista en 2008, recordó: "Empezó a llover y comencé a adelantar a todo el mundo. Estaba corriendo con neumáticos lisos. En boxes me decían: «Michele, tenés que parar», pero no lo hice. Quería seguir porque estaba pasando a todos". Sin dudas, su experiencia en rallies, donde los derrapes sobre superficies resbaladizas a alta velocidad son la norma, le resultó muy útil.
El equipo de André Moynet finalizó en la 21ª posición en la General (en la que triunfaron el belga Jacky Ickx y el británico Derek Bell), pero ganó en la categoría de prototipos de 2 litros del Grupo 5 de las 24 Horas de Le Mans 1975, justo cuando había sido declarado Año Internacional de la Mujer por la Organización de las Naciones Unidas.
En ese mismo año, Michele revalidó sus coronas femeninas de Francia y Europa y, además, arribó 7ª en el Tour de Corse.
Sus muy buenas actuaciones hicieron que, partir de 1976, recibiera el apoyo de un fuerte sponsor: la petrolera francesa Elf. En esta temporada, en la que también condujo un Alpine A110 1800, Mouton culminó 11ª en el Rally de Montecarlo, y abandonó en el de San Remo. Tampoco pudo completar el Tour de Corse, prueba en la que debutó el nuevo Alpine Renault A310 V6.
Su etapa con Fiat
En 1977, Fiat Francia contrató a Mouton como coequiper de su compatriota Jean-Claude Andruet. La primera impresión de Michele del 131 Abarth no fue la mejor, ya que lo definió "como un camión grande, no un auto”, y "terrible de manejar".
Hasta ese momento, Mouton había competido con los Alpine A110 y A310, pequeños, con motor y tracción trasera pero, en comparación, el Fiat 131 Abarth era bastante más pesado y con un manejo diferente, al que debió adaptarse.
En la década de 1970 la dirección asistida no era habitual y, menos aún, en los autos de carrera. En esa época, el diámetro del volante de los deportivos con motor delantero era bastante grande ya que, al conducir a baja velocidad, o al maniobrar para estacionar, la dirección es pesada.
En los autos de competición, la dirección pesada requiere un control muy preciso pero, para Michele, inicialmente esto resultó ser difícil: como mujer, simplemente no tenía la fuerza necesaria para manejar cómoda con la dirección pesada del motor delantero. Sus manos tendían a ampollarse y hasta sangrar. Pero, su amor propio, sorteó esta nueva barrera.
Sobreponiéndose a todo, Mouton fue consistente y arribó octava en el Tour de Corse en 1977 y, desde 1978 a 1980, ocupó sendos quintos puestos. En Montecarlo llevó el 131 Abarth hasta la séptima posición en 1979 y 1980, igualando el resultado que había logrado en la prueba con un Lancia Stratos HF de motor central en 1978.
La francesa seguía creciendo y, con un Porsche Carrera RS –fuera de su rol en Fiat–, se impuso en el Rally de España de 1977 y finalizó segunda en el Tour de Francia Automovilístico. Para cerrar un muy productivo 1977, Mouton fue subcampeona en el Europeo de Rally.
En 1978, ganó el Tour de Francia con el 131 Abarth y, en el Rally d'Antibes, obtuvo el segundo puesto. Ese año, Mouton culminó quinta en el campeonato Europeo de Rally y cuarta en la Copa de la FIA –el certamen predecesor del Campeonato Mundial de Pilotos– y, en 1979, obtuvo otro subcampeonato: el Francés de Rally.
En esta etapa de su carrera, Michele había competido exactamente al mismo nivel que los pilotos masculinos y había logrado el éxito en igualdad de condiciones con ellos.
El llamado de Audi
En 1980, Michele recibió una llamada telefónica del fabricante alemán Audi, que le ofreció sumarse al equipo Audi Sport para la temporada 1981 y, según recordaría, fue "un completo shock” que fuera considerada para ser parte de este proyecto.
Los ingenieros de la casa germana diseñaron el formidable Audi Quattro, el primer auto de rally con más de 300 HP (erogaba 370), turbocompresor, inyección electrónica y tracción en las cuatro ruedas. Asimismo, también incorporaron al finlandés Hannu Mikkola y el alemán Freddy Kottulinsky.
Michele necesitaba aprender algunas técnicas de conducción específicas del Audi Quattro, incluido el uso del freno con el pie izquierdo y cómo aplicarlo cuando fuera necesario para que el auto se comportara como quería, ya que el Quattro era muy propenso al subviraje (cuando derrapan las ruedas delanteras, y el coche se va de trompa) y, frenar con el pie izquierdo, era una de las técnicas utilizadas, apoyada con el acelerador, para pasar del subviraje al sobreviraje (cuando derrapan los neumáticos traseros, y el auto se va de cola).
Como aún no había obtenido la homologación de la FIA, Audi solo podía participar en los rallies como Zero car (Auto cero, el que abre el camino a los competidores) y, en octubre de ese año, Mikkola estrenó el Quattro en el Rally del Algarve (como se lo llamaba antes al de Portugal) y, su sus tiempos se hubieran registrado oficialmente, habría ganado la prueba con una ventaja de casi media hora sobre sus rivales.
Finalmente, Audi anunció su participación en ocho fechas del Mundial de 1981 aunque, Mouton, no participaría en el Rally de Suecia debido a su falta de experiencia conduciendo sobre hielo y nieve.
Tras abandonar en Montecarlo por problemas mecánicos, Mouton y su navegante y amiga, la italiana Fabrizia Pons (con la que ya había corrido el año anterior en Grecia y Finlandia), cumplieron un gran trabajo en el Rally de Portugal, donde ganaron siete etapas y finalizaron en un muy meritorio cuarto puesto.
Hasta que llegó el Rally de San Remo de 1981, la 10ª y antepenúltima fecha de la temporada. Disputado entre el 5 y el 10 de octubre sobre tramos de asfalto y ripio, Mouton pasó a encabezar la prueba cuando el local Michele Cinotto (que también conducía un Audi Quattro) abandonó tras accidentarse y, partir de ahí, la francesa mantuvo a raya al finés Henri Toivonen (Talbot Sunbeam Lotus) y el italiano Antonio Fassina (Opel Ascona 400), quienes completaron el podio.
Así, Michele se convirtió en la primera mujer en ganar una prueba del Mundial de Rally. “La recuerdo no solo porque fue una victoria, sino también porque fue una gran pelea hasta la última noche. Habíamos tenido un problema con las pastillas de freno, por lo que perdimos mucho tiempo. Terminamos tres días de rally (a falta de un día), 32 segundos por delante de (el finlandés) Ari Vatanen (Ford Escort RS1800). Hicimos el último especial de la noche, regresamos al hotel y no podía dormir nada, tenía cuatro horas por delante y no podía dormir. Luego llego al último especial, de unos 42 kilómetros, la miro a Fabrizia (Pons) y le digo: «Está bien, nos olvidamos de todo y estamos de nuevo en la primera etapa del rally, porque uno de nosotros se estrella».
Entonces Ari (Vatanen) chocó contra una roca y ganamos el rally”, rememoraría Mouton, en una entrevista que brindó en 2008 para la revista RallySport, sobre cómo hizo historia en la especialidad.
Michele terminó 1981 en el octavo puesto en el Mundial de Pilotos (el título quedó en poder de Vatanen), mientras que Audi finalizó quinto entre los Constructores.
La brillante temporada de 1982
Este año sería el mejor de la trayectoria de Mouton, quien ganaría tres competencias y alcanzaría el subcampeonato del Mundo de Rally. Sin embargo, en el inicio de la temporada protagonizó un duro accidente en la 12ª etapa del Rally de Montecarlo, cuando se estrelló a unos 110 km/h contra el muro de piedra de una casa en la pequeña ciudad de Briançonnet, en Provenza, en el que se lesionó una rodilla, mientras que Pons sufrió una conmoción cerebral.
En el Rally de Suecia patinó en una zona nevada y embistió a su coequiper, Hannu Mikkola, quien se había salido del camino en el mismo lugar, y finalizó quinta.
En Portugal (del 3 al 6 de marzo) y, tras ganar 18 etapas, la francesa logró la primera victoria de la temporada (la segunda de su carrera), escoltada por el sueco Per Eklund (Toyota Celica 2000GT) y el austríaco Franz Wittmann (Audi Quattro).
En el Tour de Corse terminó séptima y, en el Rally Acrópolis (entre el 31 de mayo y el 3 de junio), obtuvo su segundo triunfo del año –el tercero de su trayectoria–, relegando al alemán Walter Röhrl y a Henri Toivonen, ambos con Opel Ascona 400, y se ubicó a 20 puntos del germano, quien lideraba el campeonato.
En Nueva Zelanda tuvo que abandonar al romperse la bomba de aceite de su Quattro y, cumplidas siete fechas del certamen, Mouton marchaba segunda en el mismo, 32 puntos detrás de Röhrl y 12 por delante de Eklund.
En la 8ª fecha, el Rally de Brasil (entre el 11 y el 14 de agosto), donde perdiera la vida el local Thomaz Fuchs (Fiat 147 de la categoría Principiantes), Mouton se alzó con el tercer triunfo de la temporada, el cuarto en su carrera.
Fue un rally caótico, con cancelaciones de tramos y serio problemas organizativos –de hecho, fue primera y última vez, a la fecha, que Brasil integró el calendario del Mundial–, donde solo cinco de los 55 autos que largaron completaron el recorrido.
Mouton se impuso en 17 de las 24 etapas y quedó cerca de la cima del certamen, ya que Röhrl perdió una rueda el último día y arribó segundo, a 35’25” de la francesa.
En el Rally de 1000 Lagos, Finlandia (que ganó Hannu Mikkola) abandonó tras un vuelco y, en San Remo –donde ganó nueve etapas–, arribó cuarta, detrás de Röhrl, quien finalizó tercero, 45” por delante.
Muy poco antes de comenzar el Rally de Costa de Marfil, la 11ª y penúltima prueba del año, Mouton recibió una llamada telefónica de su madre, quien le informó de la muerte de su padre, en Niza, debido a un cáncer pero, a pesar de la devastadora noticia, Michele igual decidió correr para honrar su memoria, ya que su último deseo era que su hija siguiera compitiendo.
Después de un primer día de más de 1200 kilómetros de carrera, con temperaturas superiores a los 30°, Mouton lideraba la prueba con ocho minutos de ventaja sobre Mikkola y casi media hora por delante Röhrl, con quien luchaba por el título.
Con poco más de la mitad de los 5000 kilómetros recorridos, Mouton seguí en la punta y relegaba a Röhrl por más de una hora aunque, en el tercer día, la ventaja sobre el alemán se redujo a 18 minutos por diversos problemas mecánicos en su Audi.
Si todo continuaba así, Michele reduciría la ventaja de Röhrl en el certamen a solo dos puntos y, como en ese momento los siete mejores resultados del año contaban para el campeonato, la francesa solo necesitaría un tercer puesto en el Rally de Gran Bretaña (la 12ª y última fecha) para llevarse el título, incluso si ganara el alemán.
Pero el último día continuó sufriendo problemas mecánicos y, a falta de 600 kilómetros para el final, Mouton se salió de la ruta y volcó. Aunque condujo el Quattro seriamente dañado durante cinco kilómetros más, finalmente debió abandonar.
Röhrl heredó la victoria y se convirtió en el primer bicampeón del Mundo de Rally, ya que también se había coronado en 1980 con un Fiat 131 Abarth.
En Gran Bretaña, Michele finalizó segunda, detrás de Mikkola, en una carrera donde Röhrl no participó, ya que había sido despedido de su equipo tras una seria discusión que tuvo con el director del mismo, el británico Tony Fall. El germano se coronó en 1982 al sumar 109 puntos y, Mouton, se quedó con el subcampeonato al acumular 97 unidades.
Por su parte, Audi se convirtió en la primera marca alemana en ganar el título de Constructores y, en la gala de los Autosport Awards, organizada por dicha revista especializada británica, Mouton recibió el premio al Piloto Internacional de Rally del Año.
El Grupo B
La temporada de 1983 marcó la aparición de los potentes autos del Grupo B (donde a las marcas se les permitió construir prototipos para correr, aunque solo podían fabricar 200 para el mercado). Salvo Audi, el resto empleó motores traseros de 300 a 450 HP y, Michele, condujo un Audi Quattro A1 con un impulsor turboalimentado de cinco cilindros.
En Montecarlo volvió a accidentarse y, esta vez, impactó contra un muro de piedra a unos 100 km/h tras perder el control del auto tas esquivar a un fotógrafo; en Suecia, finalizó cuarta, en Portugal culminó segunda y, en el Rally Safari de Kenia, arribó tercera sobre tres ruedas.
Para el Tour de Córcega, Audi presentó el Quattro A2, que era 70 kilos más liviano y con un motor que erogaba 30 HP más, aunque presentó serios problemas fiabilidad: en Córcega, el motor del auto de Michele se incendió y, en Nueva Zelanda, volvió a fallar. En medio de ambas competencias, Mouton volcó en el Rally Acrópolis.
En el Rally de la Argentina terminó tercera; en Finlandia el motor de su A2 volvió a recalentarse y terminó incendiado y, en San Remo, culminó en la séptima posición. A pesar de tantos contratiempos, Michele se ubicó quinta en el Mundial.
Para la temporada de 1984, Audi incorporó a su equipo al bicampeón Walter Röhrl, mientras que Michele solo compitió en cinco fechas del WRC. Por caso, por primera vez en nueve años no participó en el Rally de Montecarlo y, en la fecha siguiente, en Suecia, se ubicó segunda, detrás de su otro coequiper, el local Stig Blomqvist. Este sería su último podio en el Mundial de Rally.
Fuera de este certamen, Mouton debutó en el Pikes Peak International Hill Climb en Colorado, Estados Unidos. El extremadamente desafiante recorrido –todo en ascenso– es de 19,98 kilómetros y tiene más de 156 curvas, subiendo 1434 metros desde el inicio en Pikes Peak Highway, hasta los 4290 metros, en pendientes con un promedio de 7,2 %.
En 1984, Michele ganó su Clase y finalizó segunda en la General y, en 1985, completamente decidida a “ganar o estrellarme en el intento”, dio el presente otra vez. Con un Audi Sport Quattro S1 y, sobre un camino resbaladizo (y más peligroso, claro) por una tormenta de granizo que se abatió sobre el lugar, no solo ganó (fue la primera mujer en hacerlo) sino que también batió por 13 segundos el récord de 1983 que había establecido el local Al Unser, Jr.
El estadounidense, herido en su orgullo, se mostró bastante molesto por el hecho de que su marca fuera quebrada por Mouton –a la que criticó y ninguneó con dureza– y, la francesa, a quien muchos apodaban Der Schwarze Vulkan (El Volcán Negro, en alemán, por el color azabache de su cabello y su fuerte temperamento), le respondió: "Si tenés las pelotas, podés intentar hacerme retroceder también".
Sus últimos años en el Mundial
A finales de 1985, Mouton dejó Audi Sports y se sumó al equipo Peugeot Talbot Sports, con el que en 1986 disputó el Campeonato Alemán de Rally y dos pruebas del WRC (Montecarlo y Córcega) con un 205 Turbo 16 con motor trasero y tracción integral, el mismo con el que la marca francesa había logrado los títulos de Pilotos (con el finés Timo Salonen) y el de Constructores del año anterior
Como Fabrizia Pons se había casado, el nuevo navegante de Michele fue el norirlandés Terry Harryman, con quien ganó seis de las ocho fechas del campeonato Alemán de Rally y se llevaron el título, por lo que también le cupo el honor de ser la primera mujer piloto en lograrlo.
En el Rally de Córcega de 1986 se produjo un hecho que marcó profundamente a Michele: el viernes 2 de mayo, el finés Henri Toivonen y su navegante, el neoyorquino Sergio Cresto, murieron calcinados cuando volcaron en un barranco tras salirse del camino y, el Lancia Delta S4 con el que competían, estalló en llamas.
Esta tragedia provocó que la FIA cancelara los Grupo B –cada vez más potentes y veloces, amén de difíciles de manejar– para el año siguiente, y que el equipo Lancia abandonara la prueba en señal de duelo.
Posteriormente los equipos Ford, Citroën y Audi abandonaron sus programas, y dejando solos a Lancia y Peugeot en la lucha por el título, que se llevó la casa francesa, tanto en Constructores como en Pilotos, esta vez con el finlandés Juha Kankkunen (quien ganó la primera de las cuatro coronas que se ceñiría en la especialidad).
Por esta tragedia, Michele decidió dejar de correr. “Después de eso, sabía que si continuaba compitiendo iba a echar de menos mi vida en familia. Tenía 35 años. Para mí estaba claro, le dije a Frederik (Johnson), mi pareja por entonces, «tengo que dejarlo»”. Por eso y, dos semanas después de conquistar el campeonato Alemán de Rally, Mouton anunció su retiro.
Su vida posterior
Tras finalizar su carrera, Michele y el periodista deportivo Claude Guarnieri fueron padres de Jessica, quien nació en 1987.
En 1988 y, junto a Frederik Johnson, crearon la Carrera de Campeones (Race of Champions) para honrar la memoria de Henri Toivonen. Se trata de un evento especial que se realiza en el receso invernal europeo (por ejemplo, en estadios de fútbol), y donde compiten, con autos idénticos, los campeones de la Fórmula 1, el WRC, IndyCar, Nascar, Le Mans y MotoGP
En total, Michele disputó 50 pruebas del Mundial de Rally –en el que fue piloto oficial de Fiat, Audi y Peugeot–, obtuvo cuatro victorias, un subcampeonato, nueve podios y ganó 162 etapas.
Entre 2009 y fines de 2021 presidió la Comisión de Mujeres del Deporte Motor de la FIA y, en 2011, Mouton fue nombrada Caballero de la Legión de Honor (Légion d'honneur) por el presidente francés Nicolas Sarkozy.
En ese mismo 2011 fue nombrada directora de la FIA para el WRC y, también, formó parte del Comité de Nominaciones del Salón de la Fama del Rally (situado en Kangasala, cerca de la ciudad de Tampere, en Finlandia), aunque tuvo que abstenerse temporalmente de ejercer ese cargo en 2012, cuando ella misma fue nominada e incorporada junto con el español Carlos Sainz, Sr.
Desde su aparición en el Mundial, muchos la miraron con desdén. Ari Vatanen, campeón de 1981, tiro: “El día que una mujer me derrote, dejaré de competir”. Ese mismo año, Michele ganó el Rally de San Remo pero, el finés, no se retiró…
En su momento, Walter Röhrl, con quien Mouton disputó el título de 1982, dijo: “Podías poner un mono en el Audi, y ganaría”.
Pero, absolutamente todos, terminaron rindiéndose ante el talento de la francesa. “(Fue) Una pionera que nunca será olvidada”, admitiría Röhrl años después, al igual que Vatanen: “Había despertado el mundo del rally”, reconoció.
Y no solo pilotos de rally, sino también leyendas de la Fórmula 1, destacaron la calidad conductiva de Mouton. Por caso, Sir Stirling Moss la consideró como “una de las mejores” y, Niki Lauda, la definió como una “súper mujer”.
Sin dudas, Michele demostró holgadamente –y revalidó en cada rally- sus indiscutibles condiciones, las que inspiraron a miles de mujeres en todo el mundo.
Por sus brillantes logros, cómo los alcanzó, y la calidad de los rivales que enfrentó (y venció) se la considera, con absoluta justicia, como la mejor piloto de todos los tiempos.
Tras lograr su subcampeonato Mundial en 1982, señaló: “No aspiro a convertirme en abanderada del movimiento feminista, ni nada parecido. Lo único que quiero es que se me considere como una piloto de rally, que es lo que soy al fin y al cabo”.
Y, con la serenidad que aporta el paso del tiempo, años después de su retiro reveló: “Cuando comencé a correr no estaba pensando en la gloria o en ser famosa. Sí sé que hice algo bueno, hice algo bien. Lo importante para mí era hacerlo, y hacerlo bien. Para mí no fue algo que tuviera que demostrarle a los demás. Lo hice por mí. Nunca peleé contra los hombres. Lo importante fue demostrarme que yo también podía hacerlo”.
¡Y vaya que lo demostró, madame Mouton!
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