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Oscar Natalio "Ringo" Bonavena, el boxeador y showman que se fue demasiado joven

Ringo, reconocido y considerado como el mejor peso pesado de nuestra historia, cumpliría hoy 81 años. Muy carismático -era un hábil declarante que hablaba hasta por los codos-, gozó de una enorme popularidad y llegó a ser recibido por presidentes y codearse con miembros del jet set internacional. También fue actor, cantante, pero sobre todo, un chico grande y de buen corazón que murió asesinado a los 33 años, en Reno, Nevada, Estados Unidos.

¿Podía una mole de más de 90 kilos, zurdo, con voz aflautada y pies planos, ser boxeador? Sí: Oscar Natalio "Ringo" Bonavena lo demostró largamente. Aunque no fue un dechado de virtudes técnicas sobre el ring, su orgullo, guapeza y sobre todo el enorme poder de sus puños, lo depositarían en el sitial de honor que nos permite afirmar que, a la fecha, es el mejor pesado de la historia del pugilismo criollo.

En los Estados Unidos -país al que admiró profundamente y en el que moriría asesinado con solo 33 años-, Bonavena aprendió muy bien el arte de la autopromoción y, a partir de ahí, se reinventó a sí mismo en forma permanente.

Muy hábil declarante, tras cada derrota desempolvaría el manual de excusas porque siempre la finalidad sería la misma: vender el producto llamado Ringo, al que tratarían desde presidentes hasta la barra de Huracán, pasando por vedettes, miembros del jet set internacional y poderosos empresarios.

Del barrio de la Quema

Oscar nació el viernes 25 de septiembre de 1942, en la casa paterna de Treinta y Tres Orientales 2189, en el barrio de Parque Patricios, Capital Federal, y pesó 3,950 kilos. Fue el sexto hijo (y el cuarto varón) de los nueve que conformaron la descendencia de Vicente Bonavena, un motorman de tranvía, y Dominga Grillo, lavandera y empleada doméstica.

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El sábado 4 de septiembre de 1965, en su 16ª pelea profesional y, con 92,500 kilos, Bonavena le GPP 12 (unánime) al sanjuanino Gregorio Manuel Peralta (84,400) en el Luna Park y se alzó con el título argentino pesado, la única corona que conquistó en su trayectoria.

El sábado 4 de septiembre de 1965, en su 16ª pelea profesional y, con 92,500 kilos, Bonavena le GPP 12 (unánime) al sanjuanino Gregorio Manuel Peralta (84,400) en el Luna Park y se alzó con el título argentino pesado, la única corona que conquistó en su trayectoria.

A los 11 años ya pesaba 60 kilos y, tras abandonar la escuela en 6º grado para comenzar a trabajar, se inició en la práctica del boxeo en 1958, con 16 años, en el club Huracán del que fue un hincha fanático, a las órdenes de los hermanos Juan y Bautista Rago, quienes lo acompañarían durante gran parte de su carrera.

En 1959 debutó como amateur en el club Unidos de Pompeya, en 1960 se consagró campeón argentino pesado en Novicios y, además, logró dos cetros latinoamericanos (Montevideo 1961, y Buenos Aires 1962), y uno sudamericano (San Juan 1962).

En 1963 integró el equipo nacional en los Juegos Panamericanos de San Pablo, Brasil, donde fue descalificado ante el estadounidense Lee Wallace Carr ya que, tras caer dos veces, preso de la impotencia, le mordió la tetilla derecha a su rival.

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La noche que se adueñó del cetro nacional de la máxima categoría, los jueces vieron ganar a Ringo (que tres semanas exactas después cumpliría 23 años) por 237-232 (Fortunato Giusti), 238-229 (Juan Varde), y 238-230 (José Stern). El árbitro de la pelea fue don Víctor Avendaño, quien lo proclamó ganador.

La noche que se adueñó del cetro nacional de la máxima categoría, los jueces vieron ganar a Ringo (que tres semanas exactas después cumpliría 23 años) por 237-232 (Fortunato Giusti), 238-229 (Juan Varde), y 238-230 (José Stern). El árbitro de la pelea fue don Víctor Avendaño, quien lo proclamó ganador.

De regreso en Buenos Aires, la Federación Argentina de Box (FAB) lo sancionó "por falta de honor y entereza deportiva" y, con el sueño de ir a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 hecho trizas, en diciembre de 1963 Bonavena se fue a los Estados Unidos.

En 1959 debutó como amateur en el club Unidos de Pompeya, en 1960 se consagró campeón argentino pesado en Novicios y, además, logró dos cetros latinoamericanos (Montevideo 1961, y Buenos Aires 1962), y uno sudamericano (San Juan 1962).

En 1963 integró el equipo nacional en los Juegos Panamericanos de San Pablo, Brasil, donde fue descalificado ante el estadounidense Lee Wallace Carr ya que, tras caer dos veces, preso de la impotencia, le mordió la tetilla derecha a su rival.

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Gracias al boxeo, Bonavena ganó fortunas para su época. En su plenitud, se desplazaba en un impactante Mercedes Benz; llegó a vivir en una suite del hotel Alvear; fumaba muy finos habanos; vestía las mejores marcas del mundo, y solo usaba perfumes importados.

Gracias al boxeo, Bonavena ganó fortunas para su época. En su plenitud, se desplazaba en un impactante Mercedes Benz; llegó a vivir en una suite del hotel Alvear; fumaba muy finos habanos; vestía las mejores marcas del mundo, y solo usaba perfumes importados.

Campeón argentino

El sábado 4 de septiembre de 1965, en su 16ª pelea profesional y, con 92,500 kilos, Bonavena le GPP 12 (unánime) al sanjuanino Gregorio Manuel Peralta (84,400), quien cayó en el 5º round, y se alzó con el título argentino pesado, la única corona profesional que conquistó en su trayectoria, con récord de público -aún no igualado- en el Luna Park: hubo 25.236 espectadores (5000 quedaron afuera), y se recaudaron 13.196.500 pesos, casi 55.000 dólares de la época.

Esa noche, los jueces vieron ganar a Ringo quien, tres semanas exactas después, cumpliría 23 años, por 237-232 (Fortunato Giusti), 238-229 (Juan Varde), y 238-230 (José Stern).

Un supuesto desplante de Peralta le había servido a Bonavena para promocionar este choque. El año anterior, cuando Goyo se preparaba para enfrentar al campeón mundial mediopesado, el estadounidense Willie Pastrano (monarca de esta división entre 1963 y 1965, cuyo verdadero nombre era Wilfred Raleigh Pastrano).

Y que el viernes 10 de abril de 1964 retendría sus cetros AMB-CMB al vencer al sanjuanino por nocaut técnico en el 5º asalto en el Municipal Auditorium de Nueva Orleans, Ringo se habría ofrecido como sparring del retador, a lo que Peralta no accedió.

"Este quiere hacerse famoso conmigo, que vaya a laburar", habría sido el supuesto argumento por el cual Goyo rechazó contar con la colaboración de Bonavena. Por eso, Ringo se aferró a esto para denostar al campeón una y otra vez y desafiarlo públicamente por la corona nacional de los pesados.

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En la previa de su combate frente a Muhammad Ali, un locuaz Ringo dejó sin palabras al estadounidense: lo llamó “chicken” (gallina, o cobarde) por no ir a la guerra de Vietnam y, además, se dirigió al mismo como “Cassius Clay”, su anterior nombre antes de convertirse al islamismo en 1964, cuando se coronó campeón mundial pesado por primera vez.

En la previa de su combate frente a Muhammad Ali, un locuaz Ringo dejó sin palabras al estadounidense: lo llamó “chicken” (gallina, o cobarde) por no ir a la guerra de Vietnam y, además, se dirigió al mismo como “Cassius Clay”, su anterior nombre antes de convertirse al islamismo en 1964, cuando se coronó campeón mundial pesado por primera vez.

“¡Que me traigan a Peralta!”, repetiría incansablemente. Tan mal habló que, al ingresar al cuadrilátero, fue muy abucheado por el público, decididamente volcado hacia Goyo –que en toda su trayectoria siempre fue un auténtico caballero, tanto arriba como debajo del ring–, y que era el favorito para quedarse con la victoria.

Es más: antes de la pelea, ingresó al vestuario de Peralta y, tras golpear la puerta, le gritó en tono burlón: “¡Vas a pelear conmigo, te voy a arrancar la cabeza!" Esta es solo una muestra de cómo era Bonavena quien, luego de vencer claramente a Goyo, lo abrazó en el centro del ring y, llorando, le pidió disculpas por todo lo que había dicho de él.

“Perdoname por todo, Goyo. Fue para vender más entradas, nada más”, argumentó el nuevo monarca nacional de la máxima división que, además, lo invitó a almorzar al día siguiente los famosos ravioles de doña Dominga.

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Bonavena enfrentó a Muhammad Ali el lunes 7 de diciembre de 1970, en el Madison Square Garden de Nueva York. Aunque Ringo –que si bien era zurdo se paraba y peleaba como diestro– fue un canto a la bravura, El Más Grande lo derribó tres veces en el 15º y último round y, el árbitro, Mark Conn, dijo basta a los 2'03

Bonavena enfrentó a Muhammad Ali el lunes 7 de diciembre de 1970, en el Madison Square Garden de Nueva York. Aunque Ringo –que si bien era zurdo se paraba y peleaba como diestro– fue un canto a la bravura, El Más Grande lo derribó tres veces en el 15º y último round y, el árbitro, Mark Conn, dijo basta a los 2'03" y decretó el nocaut técnico.

Aunque el sanjuanino no acudió a la cita, tras la comida, Ringo, de impecable traje gris y corbata negra, salió a caminar por Parque Patricios con el cinturón de campeón argentino colocado en su cintura. El hijo dilecto del barrio era el rey pesado criollo, y lo exhibió una y otra vez.

La atención siempre pasaba por él

Bonavena fue muy amigo del cantautor Palito Ortega y se le atribuyeron varios romances con muchas vedettes. Habitué de la mítica discoteca Mau Mau, se desplazaba en un impactante Mercedes Benz, y llegó a vivir en una suite del hotel Alvear.

Fumaba muy finos habanos, era habitual que vistiera las mejores marcas del mundo, y que solo usara perfumes importados. También incursionó en el cine: actuó en “Muchachos impacientes” (1965); “Pasión dominguera” (1970), y “Los chantas” (1975). Hasta que finalmente se casó con Dora Raffo, y tuvieron dos hijos: Natalio Oscar, y Adriana Nancy.

Bonavena imponía respeto con su 1,80 metro (era un centímetro más bajo que Carlos Monzón, quien era mediano y pesaba 20 kilos menos) pero, a pesar de su voz aflautada y de pito, que causaba gracia, grabó el tema Pío Pío y vendió más de 40.000 placas.

Mientras repartía su tiempo entre sus actuaciones en el teatro de revistas junto con Zulma Faiad, las publicidades televisivas (y en un programa con Pepe Biondi), la aparición en todos los medios (si era en el diario Crónica, propiedad de Héctor Ricardo García, el padrino de bautismo de su hijo Natalio Oscar, mejor) y, por último, el boxeo, Bonavena escaló en el ranking mundial hasta llegar a disputar una eliminatoria (con otros siete púgiles) por el título pesado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que estaba vacante.

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Bonavena no solo fue boxeador, sino que también fue un showman: actuó en el teatro de revistas junto a Zulma Faiad; protagonizó publicidades televisivas, medio en el que era permanentemente invitado a distintos programas; grabó el tema Pío Pío (con el que vendió 40.000 placas), y hasta actuó en tres películas.

Bonavena no solo fue boxeador, sino que también fue un showman: actuó en el teatro de revistas junto a Zulma Faiad; protagonizó publicidades televisivas, medio en el que era permanentemente invitado a distintos programas; grabó el tema Pío Pío (con el que vendió 40.000 placas), y hasta actuó en tres películas.

Al grupo lo integraban seis estadounidenses (Thad Spencer, Ernie Terrell, Jimmy Ellis, Leotis Martins, Jerry Quarry y Floyd Patterson), un alemán (Karl Mildenberger, quien fuera campeón europeo de la categoría), y el propio Ringo.

El sábado 16 de septiembre de 1967, le GPP 12 en el Waldstadion de Frankfurt, Alemania, a Mildenberger pero, el sábado 2 de diciembre del mismo año, fue eliminado del certamen por Ellis, quien le GPP 12 (unánime) en el Freedom Hall de Louisville.

Finalmente, Ellis se coronaría monarca AMB el 27 de abril de 1968 al vencer a Quarry (en fallo mayoritario tras 15 rounds) en el County Coliseum Arena de Oakland, California.

Al año siguiente, Ringo se vengó de dos de sus vencedores, superando a ambos en el Luna Park. El sábado 20 de abril, noqueó en tres rounds a Lee Carr (ante quien había sido descalificado como amateur cinco años atrás) y, el sábado 6 de julio, venció en decisión mayoritaria, tras 10 rounds, a Zora Folley.

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La estrecha relación entre Bonavena y Sally Burgess Conforte –21 años mayor que Ringo– no era del agrado de Joe Conforte, dueño del Mustang Ranch, el prostíbulo de Reno, Nevada, en cuya entrada el boxeador sería asesinado el sábado 22 de mayo de 1976.

La estrecha relación entre Bonavena y Sally Burgess Conforte –21 años mayor que Ringo– no era del agrado de Joe Conforte, dueño del Mustang Ranch, el prostíbulo de Reno, Nevada, en cuya entrada el boxeador sería asesinado el sábado 22 de mayo de 1976.

El martes 10 de diciembre de 1968, en el Spectrum de Filadelfia, Bonavena combatió por única vez por una corona mundial: cayó en 15 asaltos (en fallo unánime) frente a Joe Frazier, quien retuvo su cetro reconocido en los estados de Nueva York, Massachusetts, Illinois y Maine y, desde el 13 de marzo de 1969, por Pennsylvania.

Esta fue la segunda vez que enfrentó a Smokin’ Joe ya que, el miércoles 21 de septiembre de 1966, el formidable moreno, quien en esa oportunidad fue derribado dos veces por Ringo, le había ganado, en 10 rounds (y en fallo dividido), en el Madison Square Garden.

Su choque con Muhammad Ali

El 14 de octubre de 1970, en las oficinas de Miami de Chris Dundee –hermano de Angelo Dundee, el entrenador de Muhammad Ali–, Ringo firmó el contrato para enfrentar a El Más Grande, que le garantizaba una bolsa de 100.000 dólares.

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El sábado 29 de mayo de 1976 –una semana después de su asesinato–, Bonavena fue velado en el Luna Park y, uno de los que pasaron por la capilla ardiente, fue Carlos Monzón. Casi 150.000 personas despidieron los restos de Ringo, que descansan en el cementerio de La Chacarita.

El sábado 29 de mayo de 1976 –una semana después de su asesinato–, Bonavena fue velado en el Luna Park y, uno de los que pasaron por la capilla ardiente, fue Carlos Monzón. Casi 150.000 personas despidieron los restos de Ringo, que descansan en el cementerio de La Chacarita.

El 26 de octubre siguiente, Ali le GKOT 3 a Jerry Quarry en el City Auditorium de Atlanta, en el que fue su regreso a los rings tras haber estado proscripto desde 1967 por negarse a combatir en la guerra de Vietnam.

En la previa, el oriundo de Louisville vaticinó un nocaut en el noveno round (a lo largo de su carrera, El Más Grande predijo 17 veces en qué asalto ganaría, y acertó en 13), pero Ringo lo dejó sin palabras: ante el asombro de todos, lo llamó “chicken” (gallina, o cobarde) por no ir a la guerra y, además, se dirigía al mismo como “Cassius Clay”, el anterior nombre del estadounidense que cambió por el de Muhammad Ali (“El más altamente digno”) al convertirse al islamismo en 1964, cuando se coronó campeón mundial pesado por primera vez.

La pelea, televisada en directo para nuestro país por Canal 13, alcanzó los 79,3 puntos de rating, marca que recién sería superada 20 años después, por los 82 de la semifinal del Mundial de fútbol de Italia 1990 entre la Argentina y el país anfitrión.

El combate se disputó el lunes 7 de diciembre de 1970, en el Madison Square Garden de Nueva York, y Ringo, con un coraje reconocido hasta por el mismísimo Muhammad, lo tuvo sentido en el 9º, el mismo asalto donde el moreno había vaticinado su victoria.

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La primera estatua en memoria de Ringo se inauguró el sábado 11 de octubre de 2003. Mide 3,20 metros de alto, y se encuentra frente a la sede de Huracán –del que fue hincha fanático–, en la avenida Caseros 3159, dentro de la plaza de Parque Patricios.

La primera estatua en memoria de Ringo se inauguró el sábado 11 de octubre de 2003. Mide 3,20 metros de alto, y se encuentra frente a la sede de Huracán –del que fue hincha fanático–, en la avenida Caseros 3159, dentro de la plaza de Parque Patricios.

Bonavena -que si bien era zurdo se paraba y peleaba como diestro- fue un canto a la bravura y se ganó el aplauso de todos, pero Ali era muy superior: en el 15º y último round lo derribó tres veces y, el árbitro, Mark Conn, dijo basta a los 2'03" y decretó el nocaut técnico.

Su absurdo y triste final

Ringo sufriría sus dos últimas derrotas también en los Estados Unidos. El viernes 11 de febrero de 1972, en el Madison Square Garden, PPP 10 (unánime) ante Floyd Patterson, ex campeón mundial pesado 1956-1959, y 1960-1962 y, el 19 de marzo de 1974, cayó en 12 asaltos (unánime) frente al local Ron Lyle en el Denver Coliseum de Denver, Colorado.

Tiempo después, el siciliano Joe Conforte, dueño del Mustang Ranch, un burdel situado en las afueras de Reno, Nevada, le compró su contrato al promotor puertorriqueño José Montano y se convirtió en su nuevo manager.

Camino a su ocaso boxístico, Ringo combatió ante rivales menores y, el jueves 26 de febrero de 1976, le GPP 10 al estadounidense Billy Joiner. Esta fue la última pelea de su carrera y, su récord profesional, fue de 58-9-1 (44 ko). Solo dos meses y 26 días más tarde, su vida llegaría a su fin.

La estrecha relación entre Bonavena y Sally Burgess Conforte –esposa de Joe, y 21 años mayor que Ringo– no era del agrado del titular del prostíbulo quien, junto al sheriff Robert Di Carlo, le habían “sugerido” a Ringo que se alejara del Mustang Ranch para “evitar complicaciones mayores”.

Quizás, solo quizás, Bonavena creyó que, con la viveza criolla y el doctorado de la universidad de la calle que tenía, le alcanzaría para ser exitoso en las entrañas mismas de la mafia estadounidense del juego y la prostitución.

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La segunda estatua en honor a Bonavena, que es de tamaño natural, se ubica en la tribuna Miravé del estadio Tomás Adolfo Ducó, y recrea la escena del pesaje de su pelea frente a Muhammad Ali. La misma fue presentada el sábado 12 de mayo de 2018, cuando Huracán recibió a Boca, y empataron 3 a 3.

La segunda estatua en honor a Bonavena, que es de tamaño natural, se ubica en la tribuna Miravé del estadio Tomás Adolfo Ducó, y recrea la escena del pesaje de su pelea frente a Muhammad Ali. La misma fue presentada el sábado 12 de mayo de 2018, cuando Huracán recibió a Boca, y empataron 3 a 3.

Quizás, solo quizás, pensó que podía quedarse con la mujer del mafioso Joe y, a partir de allí, asegurarse una muy buena y lujosa vida. Lo único cierto es que estuvo en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y se metió con la gente equivocada.

Ringo hasta se había casado con Cheryl Ann Rebideaux, de 24 años, quien trabajaba en el prostíbulo y era conocida como “Daisy”, para poder tener su residencia definitiva –y la ciudadanía, claro– en los Estados Unidos. El matrimonio se celebró el 19 de febrero de 1976 (una semana antes de enfrentar a Joiner) ante el juez John Gabrielli.

Cerca de las 6.30 –hora de la costa oeste de los Estados Unidos– del sábado 22 de mayo de 1976, tras haber estado apostando en el casino Harra’s y, vestido con un jean, una camisa roja y botas texanas, Bonavena (quien vivía en una casa rodante cercana al burdel y, pocos días antes, había encontrado su pasaporte quemado), arribó al Mustang Ranch.

A los gritos, pidió ver a Joe Conforte y, John Coletti, uno de los guardaespaldas del rufián, le pidió que se retirara. Ante la insistencia, le advirtió que no lo recibiría y, mientras discutían en la entrada, se escuchó un disparo.

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La tercera estatua que recuerda a Ringo se inauguró el viernes 5 de abril de 2019. También es de tamaño natural, se ubica en el primer piso de la sede del Globo, y fue realizada en resina poliéster por el escultor Hugo Ciciro.

La tercera estatua que recuerda a Ringo se inauguró el viernes 5 de abril de 2019. También es de tamaño natural, se ubica en el primer piso de la sede del Globo, y fue realizada en resina poliéster por el escultor Hugo Ciciro.

Ringo se desplomó de cara al cielo: Willard Ross Brymer, otro de los guardaespaldas, le había disparado desde una de las torres de vigilancia con un rifle Remington 30.06 y, la bala, le atravesó el corazón. Solo tenía 33 años, ocho meses y un día.

Ese mismo sábado y, en un épico combate, Víctor Emilio Galíndez le GKO 15 a Richie Kates en el Rand Stadium de Johannesburgo. Pero ni la inmensa herida sobre su arco superciliar derecho, ni la gran cantidad de sangre que perdió, hicieron mella en el espíritu del por entonces monarca mediopesado AMB, que retuvo por quinta vez su título.

Pero, al enterarse de la muerte de Ringo, a quien admiraba e idolatraba, y con quien mantenía una gran amistad, hizo que comenzara a llorar desconsoladamente.

El lluvioso y frío sábado 29 de mayo siguiente, unas 150.000 personas despidieron a Bonavena en el Luna Park y, sus restos, descansan en el cementerio de La Chacarita.

Su imborrable recuerdo

Poco después de su muerte, el recordado Ulises Barrera lo definió magistralmente. “Ringo fue un extrañísimo fenómeno, y no solo por sus ocurrencias, sino porque era un boxeador con los pies totalmente planos y sin base de sustentación".

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Merced a su gran carisma, Ringo gozó de una enorme popularidad. Asimismo, su guapeza y el enorme poder de sus puños lo depositaron en el sitial de honor que nos permite afirmar que, a la fecha, es el mejor pesado de la historia del boxeo argentino.

Merced a su gran carisma, Ringo gozó de una enorme popularidad. Asimismo, su guapeza y el enorme poder de sus puños lo depositaron en el sitial de honor que nos permite afirmar que, a la fecha, es el mejor pesado de la historia del boxeo argentino.

Allí me expliqué porqué este hombre para hacer footing tenía que ir al hipódromo, ya que era el único lugar donde se sentía bien, corriendo en la arena. Era un milagro que subiera al ring. Solía tirar unos golpes abiertos muy largos, que Luis Ángel Firpo los llamaba telegramas, porque vienen de muy lejos.

Llegar a pelear con Clay (NdeR: Muhammad Ali) e, inclusive, llegar a hacerle temblar la osamenta con un golpe, fue una hazaña para Bonavena, tanto que hoy se puede decir, recorriendo récords, que se convirtió en el peso pesado argentino de mejor trayectoria”, detalló el Maestro.

En memoria de Ringo, se erigieron tres estatuas. La primera, de granito, inaugurada el sábado 11 de octubre de 2003, se encuentra frente a la sede de Huracán –ubicada en la avenida Caseros 3159, dentro de la plaza de Parque Patricios–, mide 3,20 metros (con un pedestal de un metro), pesa 450 kilos, y es obra de la escultora Mariana Brihuega.

La segunda, se ubica en la platea Miravé del estadio Tomás Adolfo Ducó, y es de tamaño natural. En la misma, Ringo se encuentra sentado, con el torso desnudo, y mirando hacia un costado, recreando la famosa imagen en el pesaje previo a su combate con Muhammad Ali.

Fue una idea de Alexis Cattáneo, encargado del estadio, y su amigo Carlos Valdez, quienes reunieron el dinero para pagar la escultura. La misma fue presentada en el partido de Huracán y Boca, disputado el sábado 12 de mayo de 2018, y que finalizó 3 a 3.

Asimismo, la cabecera local del estadio también lleva el nombre de Ringo y, habitualmente, los fanas del Globo cantan: "¡Somos del barrio, del barrio de La Quema! ¡Somos los hinchas, de Ringo Bonavena!”

Por último, el viernes 5 de abril de 2019 se inauguró la tercera, también de tamaño natural, ubicada en el primer piso de la sede del Globo, realizada en resina poliéster por el escultor Hugo Ciciro.

Sus innumerables excentricidades y bravuconadas publicitarias (valga recordar que siempre les pidió perdón a sus rivales por las barbaridades que llegó a decir de ellos antes de las peleas) hacen que, a la hora del análisis intelectual, Oscar Natalio Bonavena sea, para muchos, un personaje poco menos que indescifrable.

Para nada: fue un tipo común y corriente que, con su constante exposición pública –hoy le dirían mediático–, desenmascaró la infinita hipocresía de la sociedad que tantas veces lo aduló pero, muchas más, lo criticó.

Ringo recitaba aforismos ("Vencer sin peligro es triunfar sin gloria" fue su favorito aunque, también, inmortalizó otros dos: “La experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”, y “Cuando suena la campana, hasta el banquito te sacan”, al reflexionar sobre lo solo que se encuentra el boxeador en el ring); veneró a doña Dominga ("Mi vieja es Dios", repitió miles de veces), y ganó enormes fortunas para su época.

Oscar Natalio Bonavena solo fue un chico grande al cual, en la puerta de un burdel estadounidense, una bala asesina le partió el pecho. Pero podrían haberle pegado en el talón, que lo hubieran matado igual, porque siempre fue puro corazón.

Y, a 47 años de su absurda y trágica muerte, seguimos sin saber realmente por qué. ¿Importa ya? Igual, ¡felices 81 en el cielo, Ringo!