miércoles 23 de septiembre de 2020
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La última pirueta de Pinocho Marimón: cuando el automovilismo argentino se vistió de luto

Hoy se cumplen 66 años de la muerte de Onofre Agustín Marimón, el primer piloto que falleció en la historia de la Fórmula 1. Fue en el peligroso circuito de Nürburgring, en la clasificación para el GP de Alemania.

El viernes 30 de julio de 1954 y, con una Maserati 250F particular (aunque tenía el apoyo de fábrica con ciertos elementos), el británico Stirling Moss había marcado el mejor tiempo en la primera tanda clasificatoria para el GP de Alemania, la 6ª fecha del año de la Fórmula 1, que se disputaría el domingo 1 de agosto siguiente en el harto peligroso circuito llamado Nordschleife, de Nürburgring, de 22,810 kilómetros, situado a los pies del castillo de Nürburg, diseñado por Otto Creutz e inaugurado en 1927.

El bonaerense Onofre Agustín Marimón, con la Maserati 250F Nº 6 del equipo oficial de la casa italiana (y de la que era el primer piloto), le consultó a Juan Manuel Fangio qué debía hacer para mejorar el registro del oriundo de West Kensington, Londres y, el Chueco, ya con un título mundial en el bolsillo –lo había obtenido en 1951, con Alfa Romeo– le sugirió que, al día siguiente, saliera a la pista detrás de su Mercedes Benz W196R Nº 18 –la Silberpfeil, Flecha de Plata– para guiarlo durante dos o tres vueltas por las 176 curvas del intrincado circuito germano. Pero, el sábado 31 de julio, Pinocho no lo esperó al balcarceño y decidió transitarlo solo para tratar de mejorar su registro.

Una vez superada la curva Kallenhard y, antes de la entrada al puente de Adenau, el circuito presenta un marcado desnivel descendente y, encima, no había guardarails ni protecciones, sino árboles y precipicios. Marimón, obsesionado por bajar el tiempo de Moss, no midió riesgos. Así, al transitar por una curva de 3ª velocidad con una marcha más de la debida (la Maserati quedaría con la 4ª colocada aunque, otras versiones, indicaron que explotó uno de sus neumáticos delanteros), siguió de largo, se desbarrancó y, por el durísimo impacto casi 100 metros más abajo, perdió la vida, con el tórax hundido por el volante y fracturas en sus cervicales.

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Al transitar por una curva de 3ª velocidad con una marcha más de la debida (la Maserati quedaría con la 4ª colocada aunque, otras versiones, indicaron que explotó uno de sus neumáticos delanteros), Marimón siguió de largo, se desbarrancó y, por el durísimo impacto casi 100 metros más abajo, perdió la vida, con el tórax hundido por el volante y fracturas en sus cervicales.

Al transitar por una curva de 3ª velocidad con una marcha más de la debida (la Maserati quedaría con la 4ª colocada aunque, otras versiones, indicaron que explotó uno de sus neumáticos delanteros), Marimón siguió de largo, se desbarrancó y, por el durísimo impacto casi 100 metros más abajo, perdió la vida, con el tórax hundido por el volante y fracturas en sus cervicales.

El primero que llegó al lugar del accidente para auxiliarlo, fue un sacerdote de una localidad cercana, que estaba sacando fotos de los autos, pero constató que Pinocho había muerto. Tenía 30 años, siete meses y 12 días y, en los boxes, su padre, Domingo, quien controlaba los tiempos de su hijo, aún esperaba que completara la vuelta…

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El primero que llegó al lugar del accidente para auxiliarlo, fue un sacerdote de una localidad cercana, que estaba sacando fotos de los autos, pero constató que Pinocho había muerto. Tenía 30 años, siete meses y 12 días y, en los boxes, su padre, Domingo, quien controlaba los tiempos de su hijo, aún esperaba que completara la vuelta…

El primero que llegó al lugar del accidente para auxiliarlo, fue un sacerdote de una localidad cercana, que estaba sacando fotos de los autos, pero constató que Pinocho había muerto. Tenía 30 años, siete meses y 12 días y, en los boxes, su padre, Domingo, quien controlaba los tiempos de su hijo, aún esperaba que completara la vuelta…

En su libro La velocidad fue mi vida, el alemán Alfred Neubauer, director del equipo Mercedes, recordó el desgraciado suceso: “Cuando salió tras su Maserati roja, Fangio estaba a alguna distancia tras él. Vio a Marimón hundirse en la neblina a una velocidad extrema cuando lo perdió de vista. Segundos más tarde distinguió una larga brecha abierta en la vegetación y cómo salían llamas de detrás de los matorrales. «Marimón tuvo un accidente con su Maserati» anunciaron enseguida los altavoces. Después, un momento más tarde, «El piloto murió». Fangio llegó al box, saltó del habitáculo y corrió hacia nosotros dominado por el ansia. Su cara estaba completamente pálida. Enseguida llegó (José Froilán) González, fue a su encuentro y los dos hombres, héroes de tantos duelos sobre la pista, se pusieron a llorar como niños”.

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En su libro La velocidad fue mi vida, el alemán Alfred Neubauer, director del equipo Mercedes, recordó: “Fangio llegó al box, saltó del habitáculo y corrió hacia nosotros dominado por el ansia. Su cara estaba completamente pálida. Enseguida llegó (José Froilán) González, fue a su encuentro y los dos hombres, héroes de tantos duelos sobre la pista, se pusieron a llorar como niños”.

En su libro La velocidad fue mi vida, el alemán Alfred Neubauer, director del equipo Mercedes, recordó: “Fangio llegó al box, saltó del habitáculo y corrió hacia nosotros dominado por el ansia. Su cara estaba completamente pálida. Enseguida llegó (José Froilán) González, fue a su encuentro y los dos hombres, héroes de tantos duelos sobre la pista, se pusieron a llorar como niños”.

El alumno del Chueco

Onofre Agustín Marimón nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, el miércoles 19 de diciembre de 1923 y, cuando era muy pequeño, su familia se radicó en Cosquín, Córdoba. Fue el primogénito del matrimonio de Elena Stramucci y Domingo Marimón (el popular Toscanito), quien había llegado al país siete días después de nacer en Barcelona el 8 de mayo de 1903, y de quien heredó la pasión por la velocidad.

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Onofre Agustín Marimón nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, el miércoles 19 de diciembre de 1923 y, cuando era muy pequeño, su familia se radicó en Cosquín, Córdoba. Su debut en la Fórmula 1 fue el domingo 1 de julio de ese año, en el GP de Francia, disputado en las adoquinadas y veloces calles de Reims. Con la Maserati-Milano Nº 50, Onofre largó 15º y abandonó en la 2ª vuelta por la rotura del motor.

Onofre Agustín Marimón nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, el miércoles 19 de diciembre de 1923 y, cuando era muy pequeño, su familia se radicó en Cosquín, Córdoba. Su debut en la Fórmula 1 fue el domingo 1 de julio de ese año, en el GP de Francia, disputado en las adoquinadas y veloces calles de Reims. Con la Maserati-Milano Nº 50, Onofre largó 15º y abandonó en la 2ª vuelta por la rotura del motor.

Al volante de un Chevrolet, su padre ganó el GP de América del Sur de Turismo Carretera (competencia también conocida como la Buenos Aires-Caracas) de 1948, la prueba más larga y peligrosa de la historia de la popular categoría, de 14 etapas y 9.576 kilómetros de extensión.

En la madrugada del viernes 29 de octubre, durante la 6ª etapa de esta extenuante carrera, Juan Manuel Fangio volcó con su Chevrolet en un angosto camino de montaña en las cercanías de Huanchaco, Perú y, debido a las heridas sufridas en el accidente, falleció su acompañante, el mendocino Daniel Urrutia, de 35 años. El Chueco fue auxiliado por el juninense Eusebio Marcilla (Chevrolet) quien, tras llevarlo al hospital de Chicama junto con el cuerpo de Urrutia, retomó la competencia y arribó en el segundo puesto, a 12 minutos del ganador, Domingo Marimón.

Por tan noble gesto, Marcilla –quien fallecería trágicamente en nuestra provincia el sábado 14 de marzo de 1953, en el cruce de las rutas 70 y 11, en Recreo– es recordado como el Caballero del Camino.

Onofre fue a la escuela en el Colegio Santo Tomás de la ciudad de Córdoba –lo hizo como alumno pupilo– y, tras dejar los estudios en su adolescencia, comenzó a trabajar en el taller de su amigo Ángel Anticaglia, donde barría, lavaba piezas y hacía mandados como cadete. Tras participar de algunas carreras zonales, su debut oficial en el Turismo Carretera se produjo el miércoles 12 de octubre de 1949, en la Vuelta de Mar del Plata para no ganadores, donde se impuso con un Chevrolet que era propiedad de su padre. Luego ganaría en Junín, La Cumbre, Mar del Plata y San Nicolás.

Tras no poder largar el Gran Premio Presidente Juan Domingo Perón de 1951 (una prueba no puntable, disputada el domingo 18 de febrero en un trazado de 3,5 kilómetros en la Costanera Norte de la Capital Federal) por problemas mecánicos en su Maserati –y donde su comprovinciano, José Froilán González, con una Ferrari 166 FL de 2 litros, venció a los poderosos Mercedes W154 de 3 litros y sobrealimentados–, Marimón viajó a Europa para correr en la Fórmula 1.

Su debut en la máxima categoría del automovilismo mundial fue el domingo 1 de julio de ese año, en el GP de Francia (que ganó Fangio con un Alfa Romeo 159, escoltado por Froilán, con una Ferrari), disputado en las adoquinadas y veloces calles de Reims. Con la Maserati-Milano Nº 50, Onofre largó 15º y abandonó en la 2ª vuelta por la rotura del motor.

Ese mismo año, Marimón hizo dupla con José Froilán González en un Talbot-Lago de 4,5 litros en las 24 Horas de Le Mans. El auto los dejó a pie tras 128 vueltas, cuando marchaban 4º, detrás de tres Jaguar oficiales. De vuelta a la Argentina, en 1952, participó en Mecánica Nacional, con un Chevrolet. Regresó al viejo continente en 1953, corrió para Maserati en la Fórmula 2 y, con Fangio, sobre un Alfa Romeo 6C 3000 oficial, en las 24 Horas de Le Mans, en las que abandonaron luego de 22 giros.

Muchos aseguraban que 1954 debía ser el año del despegue de Onofre en el Mundial y, un par de fechas después de iniciarse la temporada, Pinocho pasó a integrar el equipo oficial Maserati (que correría con las 250F de 2,5 litros presentadas en 1953), heredando la butaca de Fangio, quien pasó a conducir el formidable Mercedes Benz W196R.

El domingo 6 de junio, Marimón se impuso en el XIII Gran Premio di Roma, una prueba no puntable para el Mundial de la Fórmula 1, que se disputó a 60 vueltas en el circuito callejero de Castelfusano, que pertenece a la comuna de la capital italiana. Tras partir desde la pole, Pinocho cantó victoria –con récord de vuelta incluido– con su Maserati 250F Nº 16 y fue escoltado por el estadounidense Harry Schell (Maserati A6GCM) y el local Sergio Mantovani (Maserati 250F). Tal fue el dominio del piloto argentino, que les sacó ¡dos vueltas! a quienes completaron el podio.

El sábado 17 de julio de 1954, en el GP de Inglaterra, disputado en el legendario trazado de Silverstone, Marimón protagonizó la mejor actuación de su corta trayectoria y que, desafortunadamente, sería la última de su vida: con la Maserati Nº 23 y, tras largar desde el 28º puesto, pasó ¡25 autos! –la máxima remontada de la F1, y que permanece vigente– y arribó 3º, delante de su maestro Fangio, quien finalizó 4º.

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El sábado 17 de julio de 1954, en el GP de Inglaterra, Marimón protagonizó la mejor actuación de su corta trayectoria y que, desafortunadamente, sería la última de su vida: tras largar desde el 28º puesto, pasó ¡25 autos! –la máxima remontada de la F1, y que permanece vigente– y arribó 3º, delante de su maestro Fangio, quien finalizó 4º.

El sábado 17 de julio de 1954, en el GP de Inglaterra, Marimón protagonizó la mejor actuación de su corta trayectoria y que, desafortunadamente, sería la última de su vida: tras largar desde el 28º puesto, pasó ¡25 autos! –la máxima remontada de la F1, y que permanece vigente– y arribó 3º, delante de su maestro Fangio, quien finalizó 4º.

Ese día, con una Ferrari 675, Froilán ganó su segunda y última carrera en la Fórmula 1 y, además, se produjo un hecho único: siete pilotos (entre ellos Pinocho) de los 29 que largaron ese GP, igualaron el récord de vuelta.

Los otros seis fueron Fangio, González, los británicos Mike Hawthorn (Ferrari) y Stirling Moss (Maserati), el italiano Alberto Ascari (Maserati) y el francés Jean Behra (Gordini). Todos marcaron 1’50” y, en esa época, lograr el giro más rápido en la carrera, equivalía a sumar un punto en el certamen. Pero, ante esta inusual cantidad, no se le asignó la unidad a ninguno de los corredores.

Se fue muy joven

Entonado por el brillante trabajo realizado en el ex aeródromo de la Segunda Guerra Mundial donde se disputó el GP británico, Marimón fue por más en Alemania. Pero, sus sueños, se hicieron trizas en un profundo barranco de Nürburgring y, de este modo, le cupo el triste privilegio de convertirse en el primer piloto de la historia que falleció en la Fórmula 1. En total, entre 1951 y 1953-1954, Onofre disputó 11 GP, logró dos terceros puestos (además del de Inglaterra de 1954, el anterior había sido en del GP de Bélgica de 1953, en Spa-Francorchamps), y un récord de vuelta.

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En total, entre 1951 y 1953-1954, Pinocho –apodo con el que se lo conoció desde pequeño por el tamaño de su nariz– disputó 11 GP, logró dos terceros  puestos (en el GP de Bélgica de 1953, en Spa-Francorchamps, y en el GP de Gran Bretaña de 1954, en Silverstone), y un récord de vuelta.

En total, entre 1951 y 1953-1954, Pinocho –apodo con el que se lo conoció desde pequeño por el tamaño de su nariz– disputó 11 GP, logró dos terceros puestos (en el GP de Bélgica de 1953, en Spa-Francorchamps, y en el GP de Gran Bretaña de 1954, en Silverstone), y un récord de vuelta.

Además de la de Marimón, el peligroso circuito de Nürburgring se cobró otras cuatro vidas en carreras de la Fórmula 1: también murieron el británico Peter Collins (Ferrari, 1958); el holandés Carel Godin de Beaufort (Porsche, 1964); el inglés John Taylor (Brabham-BRM, 1966), y el alemán Gerhard Mitter (BMW, 1969).

Asimismo, 29 pilotos –entre clasificaciones, GP o pruebas– murieron en la historia de la Fórmula 1. El último fue el francés Jules Bianchi, quien se accidentó el domingo 5 de octubre de 2014, en la 43ª vuelta del GP de Japón, cuando su Marussia impactó contra una grúa que retiraba otro auto que se había despistado debido a la intensa lluvia que se abatía sobre el circuito de Suzuka. Debido a las heridas que sufrió en su cabeza, Bianchi moriría poco más de nueve meses después, el 17 de julio de 2005, en Niza, donde se encontraba internado.

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Por la tragedia de Marimón y, tras la decisión que adoptaron el presidente de la firma, Adolfo Orsi, y el director técnico de la escuadra, Aldo Lugo, el equipo oficial Maserati renunció a correr en el GP de Alemania. Además, la escudería retiró a su otro piloto, el italiano Luigi Villoresi.

Al día siguiente, Fangio –quien largó desde la pole y sentía un particular aprecio por su joven alumno– ganó la carrera pero, en el podio, sus lágrimas fueron el sentido homenaje que le rindió al amigo que se había ido. Y José Froilán González, muy apenado, solo dio una vuelta antes de abandonar la carrera y cederle su Rossa al británico Mike Hawthorn, quien finalizaría 2º.

Los pilotos tienen coraje. Quizás antes había que tenerlo más afiladito, porque la seguridad de los autos y los circuitos casi no existían. Pero ningún piloto siente miedo. Se puede asustar, pero solo eso. Los circuitos eran peligrosos y no teníamos cascos: eran de seda. En mi época, en cada carrera había uno menos de los nuestros. En 1954, en Alemania, viví el día más difícil de mi vida dentro de la Fórmula 1. Corríamos Fangio, Marimón y yo. Era sábado, cuando se mató Onofre. Justo estaban las familias de los tres en Nürburgring y, las mujeres, quedaron destruidas. Yo largué y abandoné en la 1ª vuelta. No tenía ganas de correr. No me podía sacar de la cabeza que, la persona sentada a mi lado el día anterior en la mesa, estaba en la morgue. Fue durísimo”, sería el emocionado recuerdo –años después– de Froilán sobre la trágica desaparición del zarateño cuya memoria, en la actualidad, se perpetúa en su Cosquín adoptivo, donde una calle y un balneario llevan su nombre.

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José Froilán González (a la derecha, de blanco), recordaría años después: “Yo largué (el GP de Alemania de 1954) y abandoné en la 1ª vuelta. No tenía ganas de correr. No me podía sacar de la cabeza que, la persona sentada a mi lado el día anterior en la mesa, estaba en la morgue. Fue durísimo”.

José Froilán González (a la derecha, de blanco), recordaría años después: “Yo largué (el GP de Alemania de 1954) y abandoné en la 1ª vuelta. No tenía ganas de correr. No me podía sacar de la cabeza que, la persona sentada a mi lado el día anterior en la mesa, estaba en la morgue. Fue durísimo”.

Ese año, Fangio logró seis triunfos en total (además de Alemania, se impuso en la Argentina, Bélgica, Francia, Suiza e Italia), sumó 42 puntos, y logró su segundo título mundial (el primero con Mercedes Benz, marca con la que repetiría la conquista en 1955), y fue escoltado por Froilán, con 25, en un hecho aún no igualado: ¡el campeón y el subcampeón de la Fórmula 1 en 1954 fueron argentinos!

Y, desde el cielo, hubo un tercer criollo que también celebró semejante logro: Onofre Agustín Marimón.

Descansá en paz, Pinocho.