Por Sebastián Castillo
Una cosa es consecuencia de la otra, van juntas a la par desde hace mucho tiempo en Colón. La falta de funcionamiento futbolístico se refleja en los números y el socavón está a la vista de todos en la tabla de los promedios.
El 14 de Mayo de 2018, el Sabalero ganó por última vez de visitante en Superliga ante Racing por 3 a 1. Un triunfo que confundió a todos porque si bien sirvió para la clasificación a la actual Sudamericana, dio vuelta una situación que en aquel entonces parecía sentenciada: la continuidad de Eduardo Domínguez como DT del equipo. Con él, con el interinato de Esteban Fuertes, con el paso en falso de Comesaña, con Goux y con Lavallén, Colón redondeó en la temporada 2018-2019 una de las peores campañas desde su regreso a Primera División con sólo 4 triunfos (Godoy Cruz, Newell`s, River y Argentinos), 11 empates y 10 derrotas. Desde el 8 y 19 de Octubre pasado que no gana 2 partidos en fila: Newell`s y River en la 8va. y 9na. Fecha, fueron las últimas, ambas de local.
Sigamos: Leonardo Heredia que ya no está, fue el goleador del equipo en la temporada con 5 goles, 3 de ellos convertidos en un mismo partido (Godoy Cruz). El segundo puesto lo compartieron Javier Correa con 3, transferido hace 6 meses y Luis Rodríguez también con 3, llegado hace un semestre. Hasta Gonzalo Bueno figura en esa tabla de “goleadores” con 2 tantos, un futbolista que no hizo pie nunca en el elenco rojinegro.
La llegada de Lavallén no trajo solución hasta aquí. En el juego ni en la matemática: 14 partidos dirigidos con 5 triunfos y ninguno en la Superliga, 4 por Sudamericana (2 ante Deportes Municipal de Perú, 1 ante River de Montevideo y 1 ante Argentinos Jrs.); 1 por Copa Argentina ante Acasuso; 4 empates (San Lorenzo y San Martín de San Juan por el torneo local, 1 ante el River uruguayo en Sudamericana y 1 ante Tigre por la Copa Superliga; y 5 derrotas (Aldosivi, Gimnasia, Patronato, Tigre y Argentinos entre campeonato doméstico y continental).
Los números expresan con claridad y contundencia la preocupante realidad de un equipo que ingresó en un ”tobogán” en el que no logra frenar la caída. El panorama es desalentador y corrosivo, necesita de acciones rápidas que no van de la mano con las herramientas que el equipo exhibe dentro del campo, lo que genera un aura de energía negativa que envuelve a todos en el mundo Colón.
Semejante clima de malestar generalizado desestabiliza a todos: jugadores, entrenador, dirigentes y mánager. La floja actuación y derrota ante Patronato hizo “entrar en situación” a todos, al punto de desconcertar al propio Lavallén que había sacado pecho tras la victoria ante Argentinos pero se mostró “perdido y sin respuestas” ante la magra producción del sábado.
El torneo recién comienza pero el peligro acecha y amenaza desde ahora. La soga del promedio propone una batalla difícil de enfrentar a todos los equipos al punto tal de alterar el orden de factores fundamentales. El ahogo y la presión suelen invitar a confundir si es importante jugar bien para lograr triunfos o si sólo se trata de ganar, de pegar una racha positiva que luego acomode el rendimiento del equipo. Todos sabemos que las victorias sin argumentos son efímeras, por lo tanto Colón no puede seguir dando un paso adelante para inmediatamente dar dos hacia atrás. Hace mucho que Colón no juega bien y los malos resultados son la consecuencia, por eso la preocupación del hincha es bien fundada en el presente y desalentadora a futuro.


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