La Argentina de los milagros demostró una vez más que nunca nos deja tirados
Argentina volvió a demostrar de qué esta hecho. De un partido que parecía perdido nació otra remontada para el recuerdo, con Lionel Messi como bandera y una promesa que este equipo sigue empeñado en cumplir: nunca dejar tirado a su gente.
Si no se sufre no se vale: Argentina remontó un 0-2 en 14 minutos y logró una clasificación agónica a cuartos de final.
“Que se queden tranquilos que este equipo nunca los va a dejar tirados”, dijo Lionel Messi luego de la recordada derrota ante Arabia Saudita en Qatar 2022, el día que parecía imposible imaginar que semanas después íbamos a levantar la Copa del Mundo. La misma frase repitió Lionel Scaloni en conferencia de prensa este martes por la tarde, tras la agónica victoria de Argentina por 3 a 2 a Egipto.
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El triunfo fue una demostración de que esa frase sigue vigente, que quizás no tenga fecha de vencimiento, que está más latente que nunca. Esta Selección conserva una virtud que la distingue: nunca deja de creer, aun cuando todo parece perdido.
Argentina dominó el primer tiempo tras recibir el golpe y mereció irse al descanso, al menos, empatando
Lo cierto es que Argentina no tuvo un buen partido defensivamente hablando. Recibió el primer golpe por la vía aérea, en una jugada en la que Licha Martínez salió en la foto por el anticipo de Ibrahim, que ganó de cabeza en el área chica y sorprendió al Dibu Martínez.
El "cooling break" favoreció al equipo de Scaloni, que salió con otra cara a disputar el resto de la primera mitad y tuvo tres situaciones claras, incluido un penal errado por Messi a los 21 minutos, generado a partir de una gran habilitación de Paredes para Tagliafico. El "10" ejecutó casi idéntico que frente a Austria y volvió a fallar, para demostrarnos que hasta Dios tiene un mal día. Pero incluso en sus días no tan buenos volvió a ser clave en la Selección.
En esos 45 minutos, Argentina estuvo al borde del empate con un cabezazo de Mac Allister y un remate raso de Julián Álvarez, tras una habilitación de Tagliafico.
Un segundo tiempo en el que los contragolpes fueron un partido aparte
Como si fuera poco, a los 57 minutos Egipto volvió a golpear mientras Argentina abusaba de la tenencia de la pelota, pero no lastimaba. Hassan manejó con velocidad, dejó pintado con un tubo a Tagliafico, habilitó a Salah y este asistió con un pase perfecto a Zico. Los egipcios sorprendían con un 2 a 0 gracias a un gol cuya construcción fue muy similar a la del tanto de Di María ante Francia en la final del mundo.
Por fortuna para los argentinos, el VAR actuó y observó que en la construcción de la jugada había una falta previa sobre Lisandro Martínez, que acusó una sujeción y un pisotón.
El árbitro francés, François Letexier reanudó el juego con tiro libre en favor de la Argentina y había una vida más. Sin embargo, apenas ocho minutos más tarde, esta vez sí, el contragolpe finalizado por Mostafa Ziko a la salida de un córner terminó en gol. Fue Hassan quien dejó en el camino a Molina para habilitar al número 11, que remató con potencia al medio. Parecía el final, porque hasta ese momento del complemento Argentina hacía tenencia, pero no generaba peligro y, para colmo, Messi no estaba fino.
Los últimos cartuchos de Scaloni dieron en el blanco
El segundo golpe, el que parecía de nocaut, llegó apenas un minuto antes de los cambios. Habían ingresado Lautaro Martínez por Rodrigo De Paul y Nicolás González por Tagliafico. Después del segundo gol de Egipto entró Gonzalo Montiel por Nahuel Molina.
De repente, las patriadas de Messi desde la derecha hacia el centro empezaron a tener más profundidad. Antes del descuento ya había avisado con un buscapié que terminó en un rechazo al córner.
El gol que devolvió a la vida llegó a los 79 minutos con un centro preciso del "10", y el que ganó en el área fue Cuti Romero, que de cabeza, como contra Cabo Verde, otra vez apareció con certeza.
Fue el propio Messi, apenas cuatro minutos más tarde, el que demostró que sí se puede tirar el centro y cabecear. El "10" metió un centro pinchado que el Toro Martínez peleó y ganó para dejarla en el punto penal. A Montiel le quedó incómoda y este descargó para Messi, que le reventó el arco al bueno de Oufa para un grito desaforado.
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Cuando todo parecía indicar que nos íbamos al tiempo extra, todavía quedaba tiempo para una patriada más
A la película dramática le quedaba un capítulo más. Argentina estaba lanzada al ataque porque sentía que lo podía ganar sin necesidad de llegar al alargue. "Ellos solos fueron a buscarlo, no era necesario ni que yo les diga nada", dijo después Scaloni. Sin embargo, antes del estallido, Leandro Paredes tuvo un quite providencial que hizo levantar a todo el estadio y se gritó como un gol.
Hasta que llegó el estallido. Al minuto 92, de contragolpe, Julián Álvarez recuperó como un defensor y habilitó a Lautaro Martínez, que se proyectó como un volante y tiró un centro preciso para Enzo Fernández. Sí, se invirtieron los roles: el 9 habilitó al 8, que dejó parado al arquero, y el festejo fue propio de lo que es Argentina. El ex River se señaló el escudo como diciendo "acá estamos nosotros", porque sí, Argentina volvió a demostrar de qué está hecha cuando las cosas vienen mal.
Nadie dijo que iba a ser fácil, pero nadie avisó que se iba a sufrir tanto. Al igual que ante Cabo Verde, la Selección Argentina volvió a ganar por 3 a 2. La historia terminó con Messi llorando de emoción y Scaloni sin poder hablar.
La emocionante frase del entrenador resume a la perfección lo que hicieron sus dirigidos: "Qué grupo de jugadores, hermano...".
Con la chapa del campeón defensor, con la esperanza de que nada está perdido hasta el último minuto, pero con lo más importante: el desafío de mejorar en lo futbolístico, Argentina se prepara para una nueva batalla en Kansas.










