miércoles 28 de octubre de 2020
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Jack Johnson, el que fue perdonado 105 años después

Por el repugnante racismo imperante en su época, el primer campeón mundial pesado negro de la historia –del que hoy se cumplen 142 años de su nacimiento– sufrió todo tipo de discriminaciones. Incluso, en 1913 fue condenado por violar la ley Mann pero, en 2018, se hizo justicia al recibir el perdón póstumo por parte de Donald Trump.

Es considerado como uno de los mejores pesados de la historia –junto con Jack Dempsey, Joe Louis y Muhammad Ali– y, también, uno de los más odiados y despreciados, porque demostró una gran superioridad sobre sus rivales en una época en la que los púgiles negros estaban totalmente marginados. Por el repugnante racismo imperante en su tiempo, el color de su piel le impidió combatir por el título mundial pero, cuando por fin tuvo la chance, se convirtió en el rey indiscutido de la máxima división.

John Arthur Johnson –quien sería conocido como Jack Johnson–, nació en Galveston, Texas, el domingo 31 de marzo de 1878 (este martes se cumplen 142 años de su natalicio). Fue el tercero de nueve hijos, y el primer varón, del matrimonio de ex esclavos compuesto por Henry y Tina Johnson, portero de una escuela y lavacopas de un bar, respectivamente. El futuro monarca pesado vino al mundo en una época en donde, por ejemplo, los negros debían bajar y caminar por la calle para cederle la vereda a los blancos.

Pasó una infancia y adolescencia con privaciones –solo fue cinco años a la escuela– en las cuales, para poder subsistir, limpió establos y fue estibador en el puerto. Es más, cuando el hambre apretaba y los bolsillos –para variar– estaban vacíos, participó en Springfield y en Chicago de las “Battle Royale", donde seis u ocho negros peleaban entre sí, en muchos casos con los ojos vendados y, el que quedaba en pie, era el ganador. Con este denigrante espectáculo –un circo romano en los finales del siglo XIX y albores del XX–, se hacía de unos pocos dólares para poder llenar su estómago. Esto moldeó su carácter y, con 16 años, comenzó con la práctica del boxeo.

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El lunes 1 de noviembre de 1897 y, con 19 años, debutó como profesional en su ciudad natal y le GKO 2 a Charley Brooks, donde estuvo en juego el título mediano del estado de Texas. Alto (medía 1,87 metro), robusto (su peso osciló entre los 87 y 96 kilos), y de guardia diestra, Johnson, apodado el Gigante de Galveston, combatió con asiduidad en los primeros años del siglo pasado. El jueves 5 de febrero de 1903, en el Hazard’s Pavilion de Los Angeles, le GPP 20 a Ed Denver Martin, pelea que se consideró por el título mundial “negro”, que defendió contra púgiles –por caso–, del calibre de Sam McVey (su apellido real era McVea), a quien venció tres veces entre 1903 y 1904.

En esos tiempos, para muchos era inimaginable ver sobre un ring un combate interracial ni, mucho menos, considerar a un negro como un “igual”. No era una opción, ya que la idea de que un negro le pegara a un blanco en un cuadrilátero era, literalmente, indigerible para la mayoría de la sectaria sociedad estadounidense.

Por eso, otros boxeadores negros podrían haber sido campeones mundiales si hubieran tenido una chance de combatir por la corona. Los grandes pesados de color –marginados una y mil veces por el racismo–, combatían mucho entre ellos, y se hartaban de desafiar al monarca reinante (blanco, por supuesto) sin obtener respuestas. Una muestra de esto es que Johnson peleó ¡diez veces! con Joe Jeannette y, también, se las vio con Sam Langford.

Otro ejemplo lo dio John Lawrence Sullivan, el último campeón mundial de boxeo sin guantes (“bare knuckled”), que se consagrara el martes 7 de febrero de 1882 al GKO 9 al irlandés Paddy Ryan en Mississippi. A la hora de explicar qué entendía por ”defender el título”, afirmó: “En este desafío incluyo a todos los luchadores, por orden de llegada, que son blancos. Nunca pelearé contra un negro; nunca lo hice, ni lo haré”.

Su cita con la Historia

Aunque Johnson PPP 20 ante Marvin Hart (que era blanco) el martes 28 de marzo de 1905 en el Woodward’s Pavilion de San Francisco, su nombre hacía mucho ruido entre los pesados pero, el color de su piel, le seguía cerrando todas las puertas hacia la pelea por el cetro máximo. El lunes 3 de julio siguiente, el propio Hart le GKO 12 al checo-estadounidense Jack Root (su verdadero nombre era Janos Ruthaly) en Reno y se proclamó campeón tras el retiro de James Jackson Jeffries quien, a su vez, se había coronado al GKO 11 a Bob Fitzsimmons el viernes 9 de junio de 1889 en Coney Island.

Pero, en su primera defensa, el viernes 23 de febrero de 1906, Hart PPP 20 en Los Ángeles ante el canadiense Tommy Burns, el campeón mundial pesado más bajo de la historia: Noah Brusso –tal era su verdadero nombre– medía 1,70 metro y, su peso, variaba entre los 78 y los 83 kilos.

Burns se embarcó en una gira mundial para defender su corona y, Johnson, lo siguió por Dublín, París y hasta Australia, con tal de que le diera la chance titular. Hugh McIntosh –el promotor del combate que cambiaría el rumbo del boxeo– fue el árbitro del mismo, que se disputó el sábado 26 de diciembre de 1908 en el Rushcutter’s Bay Stadium de Sidney, colmado por 20.000 espectadores.

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El sábado 26 de diciembre de 1908, Johnson derrotó al canadiense Tommy Burns en el Rushcutter’s Bay Stadium de Sidney, colmado por 20.000 espectadores y, con 30 años, se convirtió en el primer campeón mundial pesado negro de la historia.

El sábado 26 de diciembre de 1908, Johnson derrotó al canadiense Tommy Burns en el Rushcutter’s Bay Stadium de Sidney, colmado por 20.000 espectadores y, con 30 años, se convirtió en el primer campeón mundial pesado negro de la historia.

Johnson –que pesó 88 kilos y percibió una bolsa de 5000 dólares–, derribó en el primer round a Burns, cuya bolsa fue de 30.000 dólares y pesó 76,200 kilos (en la actualidad, sería un supermediano) y, luego, se burló de él durante toda la pelea: “Vamos Tommy, ¿no podés pegar más fuerte?”, le repitió desde el principio al final del combate. Hasta que, en el 14° asalto, la policía suspendió la paliza y, con el fallo de “GPP 14”, Jack Johnson se convirtió, a los 30 años, en el primer negro que se ciñó la corona mundial pesada. Su lugar en la Historia, ya estaba asegurado.

Si bien Johnson fue el primer campeón mundial pesado negro, el primer púgil de esta raza que se consagró monarca máximo en el boxeo profesional fue George Dixon. Conocido como Little Chocolate, nació en Halifax, Canadá, el 29 de julio de 1870 y falleció el 6 de enero de 1908, a los 37 años. De guarda diestra, Dixon conquistó el título mundial gallo el viernes 27 de junio de 1890, en Londres, al GKO 18 al local Nunce Wallace y, años después, también reinó entre los plumas.

De regreso a los Estados Unidos, el Gigante de Galveston sufrió una enorme campaña de desprestigio y, los innumerables enemigos del flamante monarca de la máxima división, no descansaron en la búsqueda de un rival que destronara “a este negro arrogante, que vive como blanco”. Johnson no disimulaba su gusto por el dinero y hacía una permanente ostentación de los dólares que colmaban sus bolsillos. Vestía costosos abrigos de pieles, exhibía numerosos anillos de oro, y solía apostar fuertes sumas en los casinos. Además, le gustaban los autos elegantes –Henry Ford le entregaba un modelo Lincoln cada año– y, para enardecer aún más a sus detractores, todas sus esposas fueron blancas.

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Johnson no disimulaba su gusto por el dinero y hacía una permanente ostentación de los dólares que colmaban sus bolsillos. Vestía costosos abrigos de pieles, exhibía numerosos anillos de oro, y solía apostar fuertes sumas en los casinos. Además, le gustaban los autos elegantes –Henry Ford le entregaba un modelo Lincoln cada año– y, paradójicamente, falleció el 10 de junio de 1946 en un accidente automovilístico.

Johnson no disimulaba su gusto por el dinero y hacía una permanente ostentación de los dólares que colmaban sus bolsillos. Vestía costosos abrigos de pieles, exhibía numerosos anillos de oro, y solía apostar fuertes sumas en los casinos. Además, le gustaban los autos elegantes –Henry Ford le entregaba un modelo Lincoln cada año– y, paradójicamente, falleció el 10 de junio de 1946 en un accidente automovilístico.

Sus primeras cuatro defensas

En total, Johnson expondría exitosamente su corona en ocho oportunidades, y recién resignaría la misma en la novena. Todos sus retadores fueron blancos, excepto el de la séptima defensa, en la que le GPP 10 a Battling Jim Johnson en París.

En las tres primeras, el Gigante de Galveston conservó su corona con sendas NWS (newspaper decision, o decisión del periódico), una práctica muy común en el boxeo profesional a principios del siglo pasado, que se adoptaba luego de que una pelea hubiera finalizado “sin decisión”. Esto era cuando ambos púgiles seguían en pie al término de la misma (o sea, que no hubo nocaut), por lo que ninguno de los boxeadores debía ser declarado ganador. ¿Y entonces? Los periodistas presentes en el combate, acordaban entre ellos la decisión del mismo y, posteriormente, éste era el resultado oficial que se publicaría en los respectivos medios en los que trabajaban.

En su primera defensa, el miércoles 19 de mayo de 1909, Johnson empató en seis asaltos con Philadelphia Jack O’Brien (cuyo verdadero nombre era Joseph Francis Hagan), en Filadelfia; en la segunda, el miércoles 30 de junio siguiente, venció en seis rounds al ítalo-estadounidense Tony Ross (se llamaba Antonio Rossilano, nacido en Nápoles y radicado en New Castle, Pennsylvania) en Pittsburgh y, en la tercera, el jueves 9 de septiembre del mismo año, derrotó en 10 asaltos a Al Kaufman en San Francisco.

El sábado 16 de octubre de 1909 y, en su cuarta defensa, Jonhson venció a Stanley Ketchel, el único campeón mundial mediano reinante que desafió al monarca pesado en la historia, hecho que jamás volvió a repetirse. El combate se disputó en la Mission Street Arena de Colma, California, fue pactado a 20 rounds y, la diferencia de peso entre ambos, fue de 15,900 kilos (93 contra 77,100). Ketchel –descendiente de inmigrantes polacos, cuyo verdadero nombre era Stanisław Kiecal, y considerado como uno de los mejores medianos de la historia– se alzó con la corona de las 160 libras el lunes 2 de septiembre de 1907 al GKO 32 (sí, venció en el 32° asalto de una pelea ¡pactada a 45!) a Joe Thomas.

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El sábado 16 de octubre de 1909 y, en su cuarta defensa, Jonhson venció en la Mission Street Arena de Colma, California, a Stanley Ketchel, el único campeón mundial mediano reinante que desafió al monarca pesado en la historia, hecho que jamás volvió a repetirse. Tras ser derribado en el 12° round, el Gigante de Galveston noqueó a su retador.

El sábado 16 de octubre de 1909 y, en su cuarta defensa, Jonhson venció en la Mission Street Arena de Colma, California, a Stanley Ketchel, el único campeón mundial mediano reinante que desafió al monarca pesado en la historia, hecho que jamás volvió a repetirse. Tras ser derribado en el 12° round, el Gigante de Galveston noqueó a su retador.

Además de la gran diferencia de peso, Johnson era 12 centímetros más alto (1,87 metro contra 1,75) y, aunque Ketchel fue derribado en el segundo y en el tercer round, en el 12° se produjo lo impensado: con una dura derecha que impactó detrás de la oreja izquierda de Johnson, el retador mandó a la lona al campeón. La leyenda urbana cuenta que Ketchel, que estaba 10-4 abajo en las apuestas, jugó una fuerte suma a que derribaría al moreno, por lo que terminó ganando un verdadero dineral…

Eso sí, a un alto precio: furioso, Johnson se levantó y conectó una derecha devastadora sobre la mandíbula de Ketchel, quien cayó –literalmente– fulminado. Mientras el árbitro Jack Welsh contaba hasta mil, el moreno se sacudió un par de dientes del retador que habían quedado incrustados en su guante. “Le hice pagar por ello”, dijo Johnson al referirse a la afrenta que significó para él ser derribado por el desafiante.

En la mañana del sábado 15 de octubre de 1910, Ketchel fue asesinado a tiros en Conway, Missouri, por Walter Hurtz –conocido como Walter Dipley–, con cuya esposa, Goldie Smith, el monarca mediano mantuvo un romance. Solo tenía 24 años.

La paliza a Jeffries

La superioridad de Johnson sobre sus rivales era tan grande, que el stablishment blanco pensó que el único que podría vencerlo era Jim Jeffries, quien se había retirado invicto en 1904 con un récord de 19-0-2 (16 ko). Era la “esperanza blanca” contra el dominio negro. Una bolsa garantizada de 192.000 dólares (equivalentes a unos ¡cinco millones! de la actualidad) hizo que abandonara la granja donde sembraba y cosechaba alfalfa, retomara los entrenamientos, bajara casi 35 kilos y liderara la batalla racial.

El combate se disputó el lunes 4 de julio de 1910 –el Día de la Independencia estadounidense, nada menos–, en un ring montado especialmente en el centro de la ciudad de Reno, Nevada y, los 20.000 espectadores, fueron testigos de la paliza que Johnson –cuya bolsa fue de 145.600 dólares, unos 3,7 millones de 2020– le propinó a Jeffries, a quien derribó dos veces y golpeó a voluntad, hasta que su esquina se apiadó de él y tiró la toalla en el 15° round. Con absoluta franqueza, Jeffries admitió: "Nunca hubiera podido derribar a Johnson en mi mejor momento. No podría haberlo golpeado. No, no podría haberlo alcanzado ni en 1000 años".

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Jim Jeffries, ex campeón mundial pesado, volvió de su retiro para acabar con el reinado de Johnson. Pero, el lunes 4 de julio de 1910, en un ring montado especialmente en el centro de la ciudad de Reno, Nevada, 20.000 espectadores fueron testigos de la paliza que el Gigante de Galveston le propinó a la “esperanza blanca”, a quien derribó dos veces y golpeó a voluntad, hasta que su esquina se apiadó de él y tiró la toalla en el 15° round.

Jim Jeffries, ex campeón mundial pesado, volvió de su retiro para acabar con el reinado de Johnson. Pero, el lunes 4 de julio de 1910, en un ring montado especialmente en el centro de la ciudad de Reno, Nevada, 20.000 espectadores fueron testigos de la paliza que el Gigante de Galveston le propinó a la “esperanza blanca”, a quien derribó dos veces y golpeó a voluntad, hasta que su esquina se apiadó de él y tiró la toalla en el 15° round.

Tal fue la repercusión de la derrota de la “esperanza blanca”, que se produjeron graves disturbios raciales en Reno, Chicago, Richmond y otras ciudades de diferentes estados, con un saldo de 20 muertos (todos negros) y centenares de heridos.

Johnson seguía siendo el rey absolutamente indiscutido. Recibía a diario amenazas de muerte y, el Ku-Klux-Klan, prometió colgarlo si no resignaba su corona ante Fireman Jimmy Flynn (se llamaba Andrew Chiariglione), aunque no le importó, ya que el jueves 4 de julio de 1912, en su sexta defensa, lo derrotó en East Las Vegas, Nuevo México. El árbitro Edward Smith descalificó al retador en el noveno round tras amonestarlo en innumerables oportunidades para que dejara de tratar de cabecear a Johnson.

Juzgado y condenado

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos comenzó a investigar a Johnson por posibles violaciones de la ley Mann casi desde el mismo momento en que dicha norma entró en vigencia, en 1910. Esta disposición –que lleva el nombre del congresista James Robert Mann, de Illinois–, consideraba como un delito trasladar a través de las fronteras estatales "a cualquier mujer o niña con fines de prostitución o libertinaje o cualquier otro propósito inmoral". El objetivo de la ley Mann era detener la trata de personas pero, además, permitía que se la utilizara para enjuiciar a los hombres por mantener relaciones prematrimoniales, extramatrimoniales e interraciales, aunque fueran consentidas.

A principios de 1912, Johnson conoció a Lucille Cameron, una prostituta blanca de 18 años oriunda de Milwaukee que, en poco tiempo, se convirtió en su amante. El viernes 11 de octubre del mismo año, F. Cameron-Falconet denunció a Johnson en la estación de Policía de Chicago por “haber secuestrado a mi hija, Lucille Cameron” y, pidió que la rescataran “de las garras de Jack Johnson, pugilista negro campeón de peso pesado”. En declaraciones a la prensa, agregó: "Jack Johnson tiene poderes hipnóticos, y los ejerció sobre mi niña. Prefiero ver a mi hija pasar el resto de su vida en un manicomio antes que verla como el juguete de un negro".

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A principios de 1912, Johnson conoció a Lucille Cameron, una prostituta blanca de 18 años oriunda de Milwaukee que, en poco tiempo, se convirtió en su amante. Por esta relación, fue denunciado por violar la ley Mann por la propia madre de Cameron, con quien se casó en diciembre de ese año. Esta causa se cayó pero, el testimonio de Belle Schreiber, una despechada ex amante del moreno, sirvió para juzgarlo y condenarlo en 1913.

A principios de 1912, Johnson conoció a Lucille Cameron, una prostituta blanca de 18 años oriunda de Milwaukee que, en poco tiempo, se convirtió en su amante. Por esta relación, fue denunciado por violar la ley Mann por la propia madre de Cameron, con quien se casó en diciembre de ese año. Esta causa se cayó pero, el testimonio de Belle Schreiber, una despechada ex amante del moreno, sirvió para juzgarlo y condenarlo en 1913.

El viernes 18 de octubre, Johnson fue arrestado en Chicago y, el fiscal James H. Wilkerson, instruyó la causa por “secuestro estatal”. Finamente, la misma se cayó cuando se comprobó que Cameron –quien se negó a testificar en contra del boxeador– había sido prostituta antes de abandonar Milwaukee y había estado en Chicago por más de tres meses antes de conocer a Johnson.

Pero fue el testimonio de otra prostituta, Belle Schreiber, de 26 años, una despechada ex amante de Johnson, del que se valieron para condenarlo. En muy pocos días, el Gran Jurado federal acusó a Johnson de siete violaciones de la ley Mann, entre ellas, la de trasladar a Schreiber de Pittsburgh a Chicago el 15 de octubre de 1910, “con fines de prostitución y libertinaje”. Johnson fue arrestado el jueves 7 de noviembre, el juez Kennesaw Mountain Landis fijó una fianza de 30.000 dólares y, el boxeador, estuvo una semana detenido en la cárcel del condado de Cook.

El juicio comenzó en Chicago el miércoles 7 de mayo de 1913, y estuvo a cargo del juez George Albert Carpenter. Obviamente, Schreiber fue la principal testigo y, a un jurado compuesto totalmente por blancos, le tomó menos de dos horas encontrar a Johnson culpable de todos los cargos. El miércoles 4 de junio, Carpenter lo sentenció a un año y un día en una prisión federal, junto con una multa de 1000 dólares, a lo que el campeón pesado retrucó: “si crucificaron a Cristo, ¿por qué a mí no?”.

El viernes 24 de junio, en pleno proceso de apelación de su condena, Johnson viajó a Montreal, Canadá, donde Lucille Cameron –con quien se había casado el miércoles 4 de diciembre de 1912– lo estaba esperando y, tres días después, zarparon hacia Francia. En esta etapa, el monarca pesado haría dos defensas exitosas más, ambas en París: la citada anteriormente frente a Battling Jim Johnson, el viernes 19 de diciembre de 1913, y ante Frank Moran, a quien le GPP 20 el sábado 27 de junio de 1914. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el Gigante de Galveston viajaría a Sudamérica al año siguiente.

Su visita a la Argentina

Jack Johnson fue el primer campeón mundial en posesión de su título que visitó nuestro país y combatió en el mismo. Según la famosa revista The Ring, fue el martes 15 de diciembre de 1914 pero, tras la monumental labor investigativa del inolvidable periodista, historiador y estadígrafo Julio Ernesto Vila, se pudo determinar la fecha exacta de su presentación: fue el domingo 10 de enero de 1915.

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Johnson visitó la Argentina (en la foto, con su esposa, Lucille Cameron) y, el domingo 10 de enero de 1915, enfrentó a tres rivales en el Stadium Palermo de la Capital Federal, sito en la avenida Alvear frente al hipódromo Argentino. Dos de los choques fueron exhibiciones y, el combate que disputó –pactado a 10 rounds y sin el título mundial en juego– fue ante su compatriota Jack Murray, a quien noqueó a los 30” del tercer asalto.

Johnson visitó la Argentina (en la foto, con su esposa, Lucille Cameron) y, el domingo 10 de enero de 1915, enfrentó a tres rivales en el Stadium Palermo de la Capital Federal, sito en la avenida Alvear frente al hipódromo Argentino. Dos de los choques fueron exhibiciones y, el combate que disputó –pactado a 10 rounds y sin el título mundial en juego– fue ante su compatriota Jack Murray, a quien noqueó a los 30” del tercer asalto.

Ese día, Johnson enfrentó a tres rivales en el Stadium Palermo de la Capital Federal, sito en la avenida Alvear frente al hipódromo Argentino. La velada comenzó a las 17 y, la entrada, costó 3 pesos fuertes. Dos de los choques fueron exhibiciones, y las realizó ante Enrique Wilkinson y Segundo Guiralechea. El combate que disputó –pactado a 10 rounds y sin el título mundial en juego– fue ante su compatriota Jack Murray, a quien noqueó a los 30” del tercer asalto.

Johnson se presentó en Buenos Aires “por única vez y con permiso especial de la Intendencia Municipal”, ya que la actividad estaba prohibida en la ciudad –y, por extensión, a todo el país– desde el miércoles 7 de septiembre de 1892. Recién en 1924, tras la épica batalla del viernes 14 de septiembre de 1923 de Luis Ángel Firpo frente a Jack Dempsey en el Polo Grounds de Nueva York, se levantó la prohibición, se creó la Comisión Municipal de Boxeo capitalina y comenzó la era del pugilismo “controlado”.

La pérdida del título

A fines de 1914, los promotores, Jack Curley y Harry Frazee comenzaron las gestiones para organizar la novena defensa de Johnson, cuyo retador sería Jess Willard, un gigante de 1,99 metro y 108 kilos. El moreno quería volver a su país, sobre todo por las noticias que había recibido sobre el delicado estado de salud de su madre, de 85 años. Por eso, Curley le prometió que, si perdía con Willard, el Departamento de Justicia retiraría los cargos por los cuales había sido condenado y podría regresar a los Estados Unidos.

Finalmente, la pelea se programó a 45 rounds y se disputó –ante 25000 espectadores– el lunes 5 de abril de 1915 en el Oriental Park Racetrack, un hipódromo ubicado en el municipio de Marianao, provincia de La Habana.. Bajo un sol abrasador y con una temperatura ambiente de 40 grados en la capital cubana, Johnson, cuya bolsa fue de 37.000 dólares, cayó por nocaut en el 26° round. De esta manera, su reinado de más de seis años, había terminado.

Pasarían más de dos décadas hasta que otro negro prevaleciera en la máxima división. El martes 22 de junio de 1937, el formidable Joe Louis le GKO 8 a James J. Braddock (The Cinderella Man, El Hombre Cenicienta) en el Comiskey Park de Chicago –con Johnson en el ringside– y se convirtió en el nuevo rey pesado, cetro que retendría 25 veces, récord absoluto (y a la fecha imbatido) para la categoría reina del pugilismo.

Al día siguiente de haber resignado su corona, Johnson intentó regresar a los Estados Unidos pero, el secretario de Estado, William Jennings Bryan, le negó el pasaporte. Tras residir en España y en México –donde disputó nueve peleas entre el 23 de marzo de 1916 y el 17 de mayo de 1920–, finalmente negoció su entrega. Así, el martes 20 de julio de 1920 cruzó la frontera en Tijuana y quedó bajo custodia estadounidense. El martes 14 de septiembre del mismo año fue llevado a la penitenciaría de Leavenworth, Kansas, para cumplir su condena, y fue puesto en libertad el sábado 9 de julio de 1921.

Sus últimos años

Johnson se divorció de Cameron en julio de 1924 y, en agosto de 1925, se casó con Irene Pineau, quien lo acompañaría hasta el último de sus días. El Gigante de Galveston combatió profesionalmente hasta 1932, con 54 años, y anunció su retiro. El mismo duró seis años, regresó el jueves 1 de septiembre de 1938, ¡a los 60! y, en la que fue su última pelea profesional, PKOT 7 ante Walter Price en Massachusetts, Boston. Se subió por última vez a un ring el martes 27 de noviembre de 1945, con 67 años y, en Nueva York, realizó dos exhibiciones, de tres rounds cada una, contra Joe Jeannette y John Ballcort, en un festival a beneficio para los Bonos de Guerra de los Estados Unidos. Su récord fue de 73-13-10- 5 S/D (40 ko).

Jack Johnson murió el lunes 10 de junio de 1946 cuando, en una curva de la autopista 1, a la altura de Franklinton –una pequeña localidad cerca de Raleigh, Carolina del Norte–, el auto que conducía a gran velocidad se salió de la ruta, embistió un poste de luz y volcó. Jackson se dirigía a Nueva York para presenciar la revancha entre Joe Louis y Billy Conn en el Yankee Stadium, que se disputaría el miércoles 19. Fue trasladado al Hospital Saint Agnes, pero falleció por las heridas recibidas. Tenía 68 años.

Sus restos descansan en el cementerio Graceland, de Chicago, junto a los de Etta Duryea, con quien se había casado en enero de 1911, antes de hacerlo con Lucille Cameron al año siguiente. En el funeral, un periodista le preguntó a Irene Pineau, su tercera y última esposa, qué le había encantado de Johnson. Y, su respuesta, fue una perfecta síntesis de lo que llevaría al moreno, merced a su lucha contra la discriminación racial, a convertirse en un verdadero ícono de su raza: "Lo amaba por su coraje. Se enfrentó al mundo sin miedo. No temía a nadie ni a nada". Años después, el legado de Johnson continuó con otro negro provocador y rebelde –igual que él–, y que no se cansó de denunciar los abusos que sufrían sus hermanos de color, instándolos a luchar por sus derechos. Era Cassius Marcellus Clay quien, tras convertirse al islamismo, pasó a llamarse Muhammad Ali…

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Merced a su lucha contra la discriminación racial, Johnson se convirtió en un verdadero ícono de la raza negra. Años después, su legado continuó con  otro negro provocador y rebelde –igual que él–, y que no se cansó de denunciar los abusos que sufrían sus hermanos de color, instándolos a luchar por sus derechos: era Muhammad Ali.

Merced a su lucha contra la discriminación racial, Johnson se convirtió en un verdadero ícono de la raza negra. Años después, su legado continuó con otro negro provocador y rebelde –igual que él–, y que no se cansó de denunciar los abusos que sufrían sus hermanos de color, instándolos a luchar por sus derechos: era Muhammad Ali.

En 1954, Johnson ingresó al Hall de la Fama del Boxeo de la revista The Ring –disuelto en 1987– y, su nombre, se atesoró para todos los tiempos en el Hall de la Fama del Boxeo internacional de Canastota, Nueva York, en 1990. Asimismo, el martes 13 de noviembre de 2012 se inauguró el Jack Johnson Park en su Galveston natal, junto con una estatua de bronce de tamaño natural.

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El martes 13 de noviembre de 2012 se inauguró el Jack Johnson Park en su Galveston natal, junto con una estatua de bronce de tamaño natural del campeón de los pesados entre 1908 y 1915. Linda E. Haywood, sobrina tataranieta del recordado púgil, fue invitada especialmente a la ceremonia.

El martes 13 de noviembre de 2012 se inauguró el Jack Johnson Park en su Galveston natal, junto con una estatua de bronce de tamaño natural del campeón de los pesados entre 1908 y 1915. Linda E. Haywood, sobrina tataranieta del recordado púgil, fue invitada especialmente a la ceremonia.

En el documental sobre su vida, llamado “Unforgivable Blackness: The Rise and Fall of Jack Johnson” (literalmente, ”Negrura Imperdonable: El Ascenso y la Caída de Jack Johnson”), estrenado en 2005, y que dura 220 minutos, su director, el cineasta estadounidense Ken Burns, aseguró: "Durante más de 13 años, Jack Johnson fue el afroamericano más famoso y notorio de la Tierra". No exageró.

El perdón presidencial

Como presidente, concedo el perdón póstumo a Jack Johnson, el primer campeón afroamericano de peso pesado en boxeo, un verdadero gran luchador, que tuvo una vida difícil. Johnson cumplió diez meses en una prisión federal por lo que muchos ven como una injusticia motivada por cuestiones raciales. Fue tratado muy duro, muy duro”, expresó Donald Trump el jueves 24 de mayo de 2018 al firmar el perdón póstumo del Gigante de Galveston, condenado por violar la ley Mann en 1913. "Creo que Jack Johnson es una persona digna de recibir un perdón, y corregir un error en nuestra historia", agregó.

En el Salón Oval de la Casa Blanca, el primer mandatario estadounidense se refirió a Johnson como “uno de los mejores que jamás hayan existido. Él superó circunstancias difíciles para alcanzar la cima del boxeo, e inspiró a las generaciones con su tenacidad y espíritu independiente", resaltó.

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El jueves 24 de mayo de 2018, Donald Trump le concedió el perdón póstumo a Jack Johnson. En el acto, el presidente estadounidense fue acompañado por (desde la izquierda) Linda E. Haywood, sobrina tataranieta de Johnson; Deontay Wilder, ex campeón pesado del CMB; el empresario Keith Frankel; el actor Sylvester Stallone; el británico Lennox Lewis, ex monarca pesado del CMB, y el mexicano Mauricio Sulaimán Saldívar, titular del Consejo Mundial de Boxeo.

El jueves 24 de mayo de 2018, Donald Trump le concedió el perdón póstumo a Jack Johnson. En el acto, el presidente estadounidense fue acompañado por (desde la izquierda) Linda E. Haywood, sobrina tataranieta de Johnson; Deontay Wilder, ex campeón pesado del CMB; el empresario Keith Frankel; el actor Sylvester Stallone; el británico Lennox Lewis, ex monarca pesado del CMB, y el mexicano Mauricio Sulaimán Saldívar, titular del Consejo Mundial de Boxeo.

Trump –un empresario multimillonario que, previamente a dedicarse a la política, también fue promotor de boxeo– dijo que un mes antes comenzó a considerar el perdón total tras recibir una llamada del actor Sylvester Stallone –que lo interiorizó sobre las motivaciones raciales que influyeron en la condena de Johnson–, ya que los pedidos previos a los presidentes por parte de celebridades y legisladores no habían tenido respuesta favorable, entre ellos, el que el senador John McCain efectuó en 2009 ante Barack Obama, predecesor de Trump, cuya administración alegó que no se lo concedería por “antecedentes de violencia doméstica” del boxeador.

Estamos contentos. Es una victoria para la humanidad, de la igualdad de la humanidad”, dijo el mexicano Mauricio Sulaimán Saldívar, titular del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). “Es un gran día para el boxeo”, destacó.

“Quiero agradecerle señor presidente, es increíble. El personaje de Apollo Creed (de la película Rocky) fue basado en Jack Johnson, alguien que fue tratado injustamente en el mejor momento de su carrera”, dijo Stallone, uno de los que acompañaron a Trump en el acto, junto con Sulaimán, Linda E. Haywood, sobrina tataranieta del boxeador, y los ex campeones pesados Deontay Wilder y Lennox Lewis.

Ahora sí, descansá en paz, campeón. Aunque debieron pasar 105 años, finalmente se hizo justicia con vos y, las barreras de color que derribaste, jamás volverán a instalarse.