Con casi tres meses de descanso hasta el comienzo del próximo campeonato, la dirigencia y secretaría deportiva del Club Atlético Unión ya trabaja para moldear el equipo para encarar el 2023, un año en el que no jugarán copas internacionales.
Además de tener que gestionar para lograr la continuidad de Santiago Mele, cuyo pase se complicó por cuestiones cambiarias y restricciones respecto al dólar en el país, resta definir si harán un esfuerzo económico para lograr la continuidad de Gustavo Munúa o deciden poner a otro entrenador al mando del equipo.
Desde esta semana hay reuniones de la mesa chica rojiblanca para decidir si vale la pena mantener a Munúa en el cargo o dejarán que finalice el vínculo. Si bien el final de año disminuyó la confianza en el DT, el buen trabajo hecho con jugadores jóvenes transformando a varios de ellos en infaltables en el once inicial le dan crédito al exarquero de Nacional de Uruguay.
De un lado de esta grieta está la secretaría técnica que encabeza Roberto Battión y algunos dirigentes, quienes pugnan por la continuidad de Gustavo Munúa. Mientras que otra parte de la dirigencia no está convencida de darle continuidad al proceso del uruguayo y quieren cambiar de aires, sobre todo para cuidar las arcas de Unión, ya que al técnico habrá que aumentarle el contrato.
Munúa volvió esta semana a Uruguay para pasar sus vacaciones allá, cerca de su seres queridos, mientras analiza las ofertas que tiene sobre la mesa. Con Newell's abajo de la pelea (anunció la contratación de Gabriel Heinze), al charrúa le quedan los sondeos de Brasil, México y la posibilidad de Unión, si finalmente logran un consenso para mantenerlo en el cargo. En los próximos días se conocerá que decisión tomó la cúpula dirigencial.
En el Tatengue, Munúa dirigió al equipo en 62 partidos oficiales, contando los torneos de AFA, Copa Argentina y Copa Sudamericana, con 21 victorias, 15 empates y 26 derrotas, logrando una efectividad que apenas supera el 40% de los puntos en juego.
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