Con más de 60 años de trayectoria en el periodismo y a sus 80 años, Salatino expresó su indignación: "Soy un pelotudo. No me puede pasar esto a esta edad", lamentó.
La estafa se originó en Instagram, cuando Salatino vio un reel que ofrecía un supuesto 30% de descuento en YPF. Al llamar al número de contacto que figuraba en la publicación, comenzó un engaño telefónico que duró 40 minutos. "Al principio me hicieron preguntas lógicas: nombre, DNI y si era socio de YPF. Después las preguntas se volvieron sospechosas", relató.
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Sin percatarse del peligro, el periodista accedió a su cuenta de homebanking del Banco Nación, momento que los delincuentes aprovecharon para robarle más de $1.800.000, que transfirieron a una cuenta del banco ICBC a nombre de Milagros Ivonne Moyano, cuya identidad aún no fue verificada.
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Guillermo Salatino fue víctima de una estafa virtual y le robaron casi 2 millones de pesos.
"En ningún momento les di el número de mi cuenta. Creo que pincharon mi celular", agregó Salatino, quien sospecha que los estafadores utilizaron herramientas para acceder de forma remota a su información bancaria.
El “cuento del tío” virtual: una estafa que afecta principalmente a personas mayores
El caso de Guillermo Salatino pone nuevamente en foco la vulnerabilidad de los adultos mayores ante estafas virtuales. Esta modalidad, conocida como “cuento del tío”, ha evolucionado y ahora se disfraza en plataformas digitales como Instagram, WhatsApp y correo electrónico, ofreciendo promociones falsas o beneficios inexistentes.
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Los estafadores suelen ganarse la confianza de las víctimas mediante llamadas telefónicas extensas, donde solicitan datos aparentemente inofensivos. Luego, a través de técnicas como el phishing o el acceso remoto a dispositivos, logran ingresar a cuentas bancarias y transferir el dinero a terceros.
En este caso, los delincuentes utilizaron la imagen de YPF, una marca confiable, para atraer a la víctima. Según especialistas en ciberseguridad, este tipo de fraudes es difícil de rastrear cuando el dinero se transfiere a cuentas a nombre de personas que funcionan como “mulas financieras”, quienes luego lo retiran o lo dispersan para evitar su recuperación.