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El Dream Team se metió en la final

El Dream Team quiere su niña bonita en el básquetbol masculino. Desea llegar a esas 15 medallas de oro en la historia olímpica y no quiere pasar sobresaltos como los vividos en Atenas 2004 ante Argentina en la semifinal. Entonces se cierra para defender y cuando no le salen las cosas en ataque porque quieren hacer siempre una de más y se olvidan de bajar al mundo FIBA, como se los pide Mike Krzyzewski, dejan al margen por momentos el pensar en uno para pensar en todos. Australia, Serbia y Francia le habían demostrado que el camino en Río de Janeiro iba a ser peligroso, Argentina no fue oposición, pero ayer a la tarde lo tuvo España en partido hasta dos minutos antes del cierre. El equipo estadounidense no estuvo dispuesto a dejar pasar la chance, ganó 84-76 y el domingo será finalista ante el ganador de Australia-Serbia.

A Estados Unidos se lo notó enseguida complicado en el manejo de la pelota, con pases a destiempo o lejos de las manos de sus integrantes. Si hasta Kevin Durant paró el juego en la ofensiva y aplaudió en señal de fastidio cuando no lo seguían con una jugada marcada. Para colmo, Rudy Fernández robó una pelota en la salida y la volcó para el 7-9 de España. Los estadounidenses apostaban a los lanzamientos perimetrales, pero defendían con ligereza a Sergio Rodríguez y a Pau Gasol. Hasta que el poder rebotero que habla en inglés hizo mella (16 a 6 en el primer cuarto) y un triple de Lowry dejó la ventaja en 26-17.

Si España quería hacerle oposición a Estados Unidos, no debía permitirse un 38 por ciento de efectividad en tiros de campo y menos 1-7 triples. Llegó a estar 10 tantos abajo (30-20), pero la remontada llegó con los menos esperados: Navarro, Hernangómez con un rebote ofensivo y un doble largo de Claver.

No le salía el juego fluido a Estados Unidos y Durant recibió una falta técnica cuando protestó por una falta que creyó que le habían cometido al lanzar un triple. Se había convulsionado el clima del partido y más aún cuando le pitaron una técnica a Felipe Reyes por una supuesta demora del juego. Todo muy exagerado.

La cuestión fue que Klay Thompson apareció cuando lo llamaron para convertir 17 tantos en el primer tiempo y Estados Unidos se fue ganando 45-39 el primer tiempo. Mucho en juego. Nada definido.

Menos aún porque España siguió en partido, sobre todo gracias a Gasol, y porque los NBA alternaban ataques a los ponchazos con golpes anímicos como el décimo rebote de DeAndre Jordan, que fue ofensivo y fue volcada a una mano para el 61-50 a 3m30 del descanso corto. El ritmo del partido favorecía a los europeos, porque no había vértigo ni showtime de esos que se ven por la tele mientras la gente se preocupa por ir a las butacas con los nachos en lugar de ver básquetbol. Hasta que Thompson armó un alley-oop para Jordan y el de los pelos parados sumó el 66-57 con el que llegaron al último cuarto.

Una bandeja de Lowry, ex compañero de Luis Scola, le permitió a Estados Unidos sacar la máxima ventaja (72-57) a 7m28 de la chicharra. Pero aquí no habría toalla lanzada antes de tiempo. Claro que Sergio Rodríguez se equivocó dos veces, primero lanzando un triple a la carrera sin nadie para el rebote y luego cometiendo una falta ofensiva con un cachetazo en la cara a Jordan. Y luego Llull hizo otra falta ofensiva. Demasiadas segundas chances para Estados Unidos. La volcada de George para el 82-69 sentenció la semifinal y así esos jugadores que brillan por la tele cuando juegan en la NBA serán finalistas olímpicos. Pero Australia o Serbia no se la harán para nada fácil.

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